La
academia volvió al Cilindro, inexpugnable en la era Cocca, con un triunfo
contundente frente a Temperley, por 4 a 1. Gracias a la enorme eficacia en el
arco rival el equipo pudo superar los fantasmas que había traído la derrota, ocho
días atrás, frente a Olimpo por la Copa Argentina.
Como
uno de esos cachetazos fuertes, sonoros, que despabilan, así pareció funcionar
la caída frente al conjunto bahiense que puso fin a las pretensiones académicas
en la Copa nacional. Después de la derrota en la final del 2012, frente a Boca,
la suerte de la academia en ese torneo fue dispar. Quedó afuera enseguida en la
edición 2013, frente a Tristán Suarez. En la 2014 fue eliminado a poco de
andar, frente a Argentinos Juniors, en cancha de Huracán. Ese partido fue una
bisagra en el primer ciclo de Diego Cocca. A partir de esa derrota el equipo dio
un giro de 180 grados. Cambiaron algunas piezas, la actitud, el juego, y una
cadena de victorias llevó a la academia a consagrarse campeón del torneo de
Transición 2014. La calidad del plantel y la pericia del cuerpo técnico invitan
a pensar que este equipo puede dar un vuelco similar.
Para
empezar a cambiar la historia el técnico decidió volver a la línea de cinco
defensores que tan buenos resultados le dio en el tramo final del torneo
anterior y consiguió que Racing obtuviese su pasaje para la edición 2018 de la
Copa Libertadores. De ésta forma los once que eligió Cocca para empezar a
cambiar el rumbo fueron: Juan Musso; Iván Pillud, Sergio Vittor, Miguel
Barbieri, Leandro Grimi y Alexis Soto; Diego González y Matias Zaracho; Augusto
Solari, Enrique Triverio y Lisandro López.
El
primer tiempo encontró a Temperley bien ordenado en defensa y esperando para
salir de contra ante algún error de la academia. Racing tuvo el monopolio del
balón pero sin ser punzante. La línea de cinco en el fondo, con Pillud
mostrándose permanentemente cómo salida le dio firmeza defensiva pero hizo
mermar el peso ofensivo. De todos modos la academia podría haberse puesto al
frente con una jugada que definió mal Solari ante el arquero. Lisandro también
lo tuvo pero no pudo definir con precisión. También hubo un disparo de Soto
desde lejos que se fue rozando el palo izquierdo del arquero rival.
Cuando
se moría el primer tiempo un pelotazo largo de Musso encontró a Trivero en la medialuna
del área rival, Quique se sacó fácilmente de encima a los centrales rivales y al
arquero para definir sólo frente al arco libre. El equipo se fue al descanso 1
a 0 arriba.
El
segundo tiempo fue un monólogo de la academia. Si bien el equipo no brilló, ni
mostró un juego apabullante, se mostró firme atrás y por momentos, escasos,
trianguló bien y fue contundente en el área rival.
A los
19 minutos de la etapa complementaria, luego de un quite del Pupo González y
sendas paredes con Licha y Trivero, Zaracho aumentó la diferencia. A los 27,
Vittor estiró la ventaja a tres con un tiro libre exquisito.
Como
viene sucediendo en este segundo ciclo de Cocca, la academia no pudo mantener
su propia valla en cero. Grimi fue incapaz de evitar un centro desde la
izquierda de la defensa académica y Costa definió sólo de cabeza, contra un
palo, frente a un Musso que nada pudo hacer.
A los
32 minutos hizo su debut Andrés Ibargüen, quién ingresó en lugar de Licha, que
hizo un desgaste enorme por la izquierda y se mostró cómo el conductor del
equipo. Previamente, habían ingresado Meli y Orban, en reemplazo de Zaracho y
Soto.
El
colombiano mostró cosas interesantes por izquierda en esos 15 minutos que jugó
y hasta se dio el lujo de debutar en la red cuando faltaban cinco minutos para
el final.
Promisoria
recuperación de la academia, que le sirve, y mucho, en lo anímico de cara al
partido de ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana, que se jugará en
Brasil el miércoles, desde las 21.45, frente a Corinthians.