Décimo Séptima fecha. Visitamos a Boca Juniors en su estadio. Había que ganar para mantener la distancia de tres puntos que nos llevaba el líder, Vélez Sarsfield, quien antes de que empiece a rodar el balón en la bombonera, venció a All Boys, sobre la hora, en Floresta.
Pero no se pudo. No se jugó bien. No se estuvo a la altura de las circunstancias. A los pibes no les salió una, los del fondo se equivocaron como pocas veces en este campeonato, y, como nunca en este año y medio que está en el club, fallo la última trinchera, el mejor arquero de Racing de los últimos diez años, el Chino Saja.
La falta de experiencia (este equipo tiene 4 jugadores titulares que tienen menos de 21 años), la falta de roce en partidos importantes, la falta de un generador de juego cerebral, fueron factores que le truncaron a Racing el sueño de pelear por el campeonato.
Ya está. Se perdió la chance de pelear por conseguir el título en este torneo. Eso no tiene que tirar abajo todo lo bueno que se está haciendo. Mantengamos lo positivo. Potenciemos lo que está. No lo barramos, como hicimos en otros momentos y terminamos lamentando. Mantengamos el Técnico. Mantengamos la solidez defensiva. Mantengamos la fortaleza grupal. Mantengamos a los chicos que subieron a primera. Consolidémoslos. Mantengamos el perfil bajo. Mantengamos el trabajo. Hay que traer un mediocampista creativo y un delantero de categoría. Es lo que necesita Racing. La academia está fuerte en defensa, tiene un arquerazo, en el medio tiene a Zuccu que es un León, por afuera tiene a Centurión, Villar, Perez Guedez, en la ofensiva tiene un definidor bárbaro, como Vietto, que es un delantero muy inteligente y a Fariña que también tiene desequilibrio. Falta creación de juego. Uno que piense. Y un delantero de categoria. El bajo nivel mostrado por Sand, Cámpora y Hauche hacen imprescindible la contratación de un delantero de jerarquía para pelear el campeonato. Solo se pueden traer dos refuerzos. No nos podemos equivocar. Ni en la elección del puesto a reforzar, ni en la elección individual de cada jugador.
El partido fue raro. Boca pegó en los momentos justos y acertó en nuestra área. Quizás ese penal no cobrado a Centurión hubiese cambiado la historia. Ya el hecho de que nos cobren un penal en la cancha de Boca sería un hecho tan inusual que cambiaría la historia.
A los 12 minutos llegó el primer gol del partido. Corner para Boca, Caruzzo saltó solo, (Bruno Zuculini, muy nervioso durante los primeros minutos del partido, era el encargado de tomarlo y ni lo molestó) y la puso contra el palo izquierdo del chino Saja. Uno a cero para Boca y mal augurio para Racing. Que nos hagan un gol de cabeza tras un tiro de esquina es algo inusual para este equipo (si no me equivoco es el primer gol de cabeza a la salida de un corner, que nos hacen en el campeonato). Mal indicio.
Darle vuelta un partido a un equipo de Falcioni es una tarea de difícil concreción. Si no tenés paciencia, no pensás y no ponés la pelota contra el piso, es más difícil todavía. A partir de ahí Boca hizo pesar el oficio y sin mucho esfuerzo pudo dominar el partido a gusto.
Para peor, a los 37 minutos de esa primera etapa, Paredes, con un tiro de afuera del área que el Chino no logró ver a causa de que tenía la visión obstruida por jugadores propios y rivales, puso el dos a cero parcial. Eso fue un mazazo para Racing, que solo pudo acudir a pelotazos para los tres de arriba. El nivel de Villar, Zuculini y Pelletieri fue muy malo, los tres se vieron desbordados, no pudieron acertar en el primer pase. Tanto defensiva como ofensivamente tuvieron un muy mal partido. A zuculini se lo vió muy nervioso, Pelletieri no le da un pase a un compañero, y el error de Villar en el segundo gol de Boca es grave. Practicamente le da el pase al rival.
Los de arriba tampoco estuvieron finos. Centurión empezó bien, a los tres minutos Paredes le cometió un penal que Delfino decidió ignorar, desbordó por izquierda, hizo amonestar a Sosa, pero luego se fue desinflando hasta desaparecer de la cancha. Fariña intentó todo el tiempo pero no le salió una. Y a Vietto le tocó bailar con la más fea. Un pibe de 18 años, menos de quince partidos en primera y contextura pequeña, contra dos centrales grandotes, de experiencia y largo trayecto recorrido en el futbol profesional. Se la aguantó bastante bien, pero no pudo hacer mucho.
A los 10 minutos del segundo tiempo ingresaron Hauche por Villar y Camoranesi por Zuculini. Mauro le cambió la cara a la academia. Se hizo dueño del mediocampo, manejo la pelota con criterio, hizo a Racing más profundo. Pero no fue suficiente para cambiar la historia.
A los 24 de la segunda etapa, a pesar de que Racing mejoraba en el juego, Paredes de tiro libre (el Chino se paró muy mal) marcó el tres a cero para Boca y sentenció la historia. Hauche descontó a siete minutos del final. Luego de esa jugada Vietto estrelló un cabezazo contra el palo. Qué lindo hubiera sido un 2-3 con 5 minutos por jugar. No hubiese cambiado la historia, pero quizás dejaba lugar a un empate épico.
La lucha por el título ya es pasado. Pero quedan seis puntos por jugar que pueden coronar una muy buena campaña para la academia. No nos olvidemos que este fue un torneo de transición para Racing. Llegaron varios refuerzos, se consolidaron muchos chicos. La institución encontró un Director Técnico que encaja a la perfección con lo que se necesita en el futbol actual.
Ahora queda mantener la estructura, traer dos refuerzos de categoría que le den el plus que le falta a este plantel para luchar con más fuerza por un título. Soy un convencido de que se están haciendo las cosas bien y de que el club está sentando las bases para un futuro promisorio. Una derrota no nos tiene que desviar del camino.
El próximo fin de semana la academia se medirá frente a All Boys en su último partido de local en este año. En un principio estaba pautado para el domingo 2 de Diciembre a las 17.00 hs. Los resultados de esta última fecha hicieron que el partido pudiera jugarse el domingo a las 19.00 hs o trasladarse al sábado. Todavía no está definido, de todas maneras… Allí estaremos, abrazo Racinguista.