Décimo Tercera fecha. Visitamos a Tigre en el monumental de Victoria. Mucho calor en la nochecita de lunes. Nos enfrentamos al anteúltimo equipo de la tabla de posiciones, el cual no ganó en todo el campeonato, viene de jugar entre semana por Copa Sudamericana, y volverá a hacerlo este jueves, en Paraguay frente a Cerro Porteño, con la obligación de levantar un resultado adverso.
En la previa ya habían ganado Vélez, Belgrano y Boca, pero el puntero, Newell´s, no había logrado conseguir más que un punto en su visita a Mendoza. Estaban todas las condiciones dadas para traerse un triunfo y seguir prendidos en la lucha. Pero no pudo ser, el empate de Tigre llegó a los 43 del segundo tiempo, y con él la bronca de no conseguir lo que habíamos ido a buscar.
Zubeldía decidió patear el tablero y poner en cancha un equipo muy diferente, en el esquema y los intérpretes, al que venía siendo titular en los últimos cuatro partidos. Ingresaron Migliónico, Camoranesi y Sand por Pillud, Corvalán y Cámpora. Racing salió a la cancha con Saja en el arco, una línea de tres defensores conformada por Migliónico; Ortiz y Cahais, en el mediocampo estuvieron Villar, Pelletieri, Zuculini, Centurión y Camoranesi como una especie de enlace con los delanteros, la ofensiva estuvo conformada por Vietto (de muy buen partido) y Sand.
Con el resultado puesto, uno se pregunta si fue buena la decisión de hacer tantos cambios. Más aun teniendo en cuenta que Pillud venía levantando mucho su nivel, y Corvalán, luego de que le haya costado mucho, parecía que estaba haciendo pie en el primer equipo.
Amén de lo dicho, el primer tiempo de Racing fue muy bueno. Ganó el partido en presencia, se hizo dueño de la pelota, creó las mejores situaciones de gol. Camoranesi, por momentos, cumplió bien su función de “enlace”, trianguló con Villar y Centurión, Sand pivoteó bien, armó una linda jugada en el inicio del match, Vietto mostró que en cualquier momento genera una situación de gol, es rápido, movedizo, preciso y está siempre metido. Centurión desbordó como siempre, en el pie a pie es imparable, Echeverría le hizo un penal clarísimo, que el árbitro Giannini decidió ignorar. Como si fuera poco, el mismo Echeverría, minutos después de esa jugada, le pegó un terrible codazo en la mandíbula, el juez del partido ni siquiera amonestó. El partido pasado Cubero, éste Echeverría. ¿Hasta cuando le van a pegar a Centurión? ¿Cuál es el problema con Centurión? ¿Por qué las faltas bruscas, groseras, violentas y golpes de puño que le cometen no son sancionadas en muchos casos ni siquiera con amarilla? Es momento que los dirigentes, el técnico y los referentes del plantel empiecen a cuidar a esta joya, porque lo van a romper todo, y el equipo a cambio no puede conseguir siquiera que amonesten al rival. ¿Cuál es la forma de hacerlo? Los dirigentes tiene que apretar en AFA, el técnico tiene que hacer mención en las conferencias de prensa, y los referentes del plantel, ante la primer patada que le dan, tienen que encarar al árbitro y presionarlo para que no lo sigan cagando a patadas, o en su defecto que expulse a los carniceros. Ayer Corvalán se fue expulsado por dos pataditas, y los que sacudieron a Centurión todo el partido, ni siquiera vieron la amarilla.
Así las cosas, la academia llegaba al final del primer tiempo siendo superior pero sin poder plasmarlo en el resultado. Hasta que a los 43 minutos, luego de una jugada confusa, el menor de los hermanos Zuculini, previo acomodar la pelota con la mano, definió con categoría sobre el cuerpo del arquero Garcia. Nos íbamos al entretiempo uno a cero arriba. Justicia.
Con el resultado a favor, todo indicaba que Racing iba a manejar la pelota, hasta que Tigre se descuidase y de esta forma poder convertir el segundo gol.
Nada de esto sucedió. El segundo tiempo de Racing fue un desastre de principio a fin. Se metió peligrosamente muy atrás, le regaló la pelota a Tigre, dejo que el rival hiciese lo que quisiese, los jugadores de Racing se pararon adelante del área, se dedicaron a revolear la pelota y a esperar que corra el reloj. Villar pasó a jugar de cuatro, a los 22 minutos el técnico mandó a la cancha a Corvalán en lugar de Camoranesi, para armar una línea de cinco en el fondo. A los 33 minutos entró Aued por Centurión, este cambio fue decir “jugar este partido ya no me interesa, solo voy a ocupar espacio atrás para que no me llegues con facilidad”. Que poco le aporta Aued a este equipo.
A los 39 minutos ingresó Hauche (que podría haber liquidado el partido, pero definió mal) en lugar de Sand. Tigre se venía cada vez más, Racing cometía fouls innecesarios cerca del área, pero los de Gorosito no podían resolver. Hasta que a los 43 minutos tuvieron un tiro libre en tres cuartos de cancha recto al arco. Donati le pegó medianamente fuerte, la pelota se desvió en Zuculini y el chino nada pudo hacer. Se acabó la suerte que tuvimos durante todo ese fatídico segundo tiempo. El futbol nos demuestra, una vez más, que no se puede depender solo de la suerte. Todo lo malo que hizo la academia en esos últimos 45 minutos, se vio reflejado en ese gol.
Ahora no vale de nada lamentarse, hay que recuperarse. Mejorar, y mucho. Esto no se termina, la lucha por el campeonato parece haber quedado lejos, pero no hay que bajar los brazos. Hay que volver a ganar para mantenerse en el lote de arriba. Todavía quedan 18 puntos en juego. No tenemos que desesperarnos si la lucha por el título se vuelve de difícil concreción. Hay que seguir sumando. No nos olvidemos que el objetivo son las 30 unidades. Al final, si alcanza para más y se puede pelear arriba, mejor. No tiremos abajo los puntos conseguidos y sigamos anotando porotos.
No hay que caerse Racing.
El próximo partido enfrentamos a Arsenal en el cilindro de Avellaneda. Por el momento se jugaría el Domingo 11 de Noviembre a las 20.30 hs. Allí estaremos, abrazo Racinguista.
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