Tercera fecha. Visitamos
a Arsenal en su estadio. Las dos derrotas previas hacían que Racing debiese
tomar este partido como un punto de quiebre. De ganarlo, no hubiese querido
decir que iba a pelear el torneo, pero sí alejaba el fantasma de las dos
derrotas seguidas, evitaba caer en un pozo, y se aseguraba meterse en el lote de
los primeros diez, a punto tal de quedar a tan sólo tres puntos de los líderes.
De perderlo, iban a surgir otra vez las dudas, los miedos, los desacoples, la
inminencia de un año difícil. Y así fue. No sólo perdió en el resultado.
También perdió en el orden defensivo, en la concentración, en la motivación, en
la agresividad, en el juego. Lo de Racing fue un desastre, perdido, estuvo mal
parado, completamente desconcentrado en las pelotas paradas, dubitativo. Volvió
a cero. El equipo del sábado no se diferenció en nada del de las primeras doce
fechas del torneo pasado.
Ante la suspensión de
Ortíz, por su tonta expulsión ante Tigre, y las lesiones de José Luís Gomez y
Luís Ibañez, los once que eligió Mostaza para salir a la cancha en el viaducto
fueron: Saja; Quilez, Saveljich, Campi y Cahais; Villar, Cerro, Zuculini y De
Paul; Hauche y Vietto. A cualquiera que veía la formación se le despertaban
dudas respecto de los centrales. Saveljich es joven y tiene pocos partidos en
primera, pero demostró que puede ser un buen marcador central, si es que está
apoyado en una defensa sólida. En el caso de Campi, la situación es parecida, a
pesar de tener 22 años, no llega a diez partidos en primera, y se le agrega la
salvedad de que siempre que jugó, lo hizo como mediocampista central, parado
delante de los zagueros, siendo parte de un núcleo defensivo duro. Ahora bien,
la pregunta es ¿pueden ser los centrales de este equipo los dos juntos? Es
fácil hablar con el resultado puesto, pero, definitivamente no. Quizás hubiese
sido más sensato, parar a Cahais de Central izquierdo, aprovechando su experiencia,
el hecho de que es el jugador más antiguo del plantel y el defensor más regular
del equipo, y poner a Corvalán en su puesto natural, marcador de punta
izquierdo. Lo dicho, es fácil hablar con el resultado puesto, pero, quizás,
parar esa defensa hubiese sido lo más sensato.
Como en los dos partidos
anteriores, a Racing le volvieron a convertir un gol antes de los 20 minutos de
juego. El tanto llegó a los 16 minutos. Tiro libre desde la izquierda de la
defensa de Racing, Vietto perdió en el cabezazo, la pelota queda en el corazón
del área chica y Villar, en lugar de despejarla al córner o al lateral o fuerte,
para adelante, optó por pegarle para arriba, displicentemente, la pelota quedó
dentro del área, cabeceó un jugador de arsenal, la pelota se volvió a meter en
el área chica, y un nuevo error de Villar, que quiso despejar de chilena
(cuando no puede hacerlo ni siquiera de frente), sumado a que Campi dejó libre
a Echeverría, le permitieron al defensor marcar el uno a cero parcial. Cuatro
errores adentro del área en la misma jugada. Imperdonable. Una sola pifia te
puede dejar el arco desguarnecido, cuatro, son directamente un invitación sin
cargo para tu gol.
Increíblemente, por las características
del rival, y por la ineficacia de Racing para dar vuelta o emparejar un
partido, tres minutos después del gol, Arsenal se desconcentró, Gónzalez Piris
cometió una mano infantil en el área y penal para Racing. El chino Saja marcó
el uno a uno parcial y parecía que el partido empezaba de vuelta.
Pero no. Tres minutos
después, nuevo concierto de errores de la academia. Nos hicieron un gol de lateral. Increíble, el
gol más boludo del futbol. Lateral al primer palo, Furch le ganó el salto a Campi
(que mide 1,92 mtrs), la peinó, la pelota cruzó toda el área chica, Quiles,
todavía no entiendo porque, no la despejó, y Villar, nuevamente cometiendo un
error grueso, dejó escapar a Carrera para que este marque el dos a uno en las
narices del Chino Saja (quien podría haber salido, y de esta manera cortar el
centro).
Como si eso fuera poco,
los defensores siguieron cometiendo errores groseros en defensa, lo que a esta
altura hacía temer una derrota histórica. 38 minutos de la segunda etapa. Otra
vez tiro libre desde la izquierda de la defensa de Racing. La peina un jugador
de Arsenal, la pelota sale hacia la derecha, tiran un centro bajo, atrás, Furch
anticipa a Saveljich y marca el 3 a 1 definitivo ante la tardía y débil reacción
del arquero.
Luego del tercer gol de
Arsenal, Campi le cometió un penal innecesario a Zelaya, que el propio delantero
de Arsenal, por suerte, estrelló en el travesaño.
En lo que restó del
primer tiempo y todo el segundo, la academia no hizo casi nada para descontar en
el marcador y ponerse a tiro del empate. Mostaza movió el banco, pero no sirvió
de mucho. A los 4 minutos de la segunda etapa ingresó Viola por Quiles, 4
minutos después hizo lo propio Camoranesi por De Paul. Mauro fue, por lejos, el
jugador más claro de Racing. Es cierto que no puede jugar más de un tiempo,
está lento y no se lo puede tener en cuenta para la recuperación del balón,
pero con su claridad, en menos de un tiempo, aportó mucho más que De Paul y
Villar en lo que va del torneo. Lo del
pipa fue espantoso, no aporta nada en ofensiva, no vuelve con el mediocampista
rival, y ahora le sumó que comete errores gravísimos en defensa. No puede
seguir jugando en un nivel tan bajo. Hoy está dando muchísimas ventajas.
El último cambio que hizo
Mostaza es inentendible. Puso a Corvalán
por Villar a los 34 del segundo tiempo, para jugar de “doble cinco”, la
muestra más clara de que lo único que quería Racing era terminar el partido lo
antes posible. Empatarlo, en el nivel y con la apatía que estaba jugando, ya
era una quimera.
Tocamos fondo. Peor no se
puede jugar. Hay que remontar el barrilete lo más pronto posible, porque sólo
tenemos 19 puntos en 23 fechas jugadas. Si no llegamos, al menos, a los 45
puntos, vamos a estar condenados a pelear el descenso tres años seguidos. Para lograr tranquilidad, hay que sumar 26 puntos en estas 15 fechas. Con el nivel que viene
mostrando el equipo, la única manera va a ser volver a hacerse fuerte en
defensa, no perder el orden y la calma bajo ninguna circunstancia, ser lo más
agresivo posible en tres cuartos, presionar la salida rival, como se hizo
frente a Colón (para eso los
mediocampistas van a tener que mejorar muchísimo su nivel), y sobretodo, valorar
todos y cada uno de los puntos en juego, pelearlos y defenderlos con alma y
vida.
El próximo partido será
ante All Boys, el viernes a las 20.30 hs., en el cilindro de Avellaneda, a ganar
como sea. Allí estaremos. Abrazo racinguista!