Cuarta fecha. Visitamos a Lanús en su estadio. Una cancha que viene siendo esquiva para Racing en los últimos años. Hace un lustro que la academia no se puede llevar los tres puntos de este reducto, la última vez que pudo ganar fue cuando Maxi Moralez hizo el gol desde casi mitad de cancha.
El partido fue malo. Racing salió a la cancha con De Olivera en el arco (recordemos que Saja esta desgarrado) una línea de cuatro en el fondo, integrada por Pillud, Migliónico (en reemplazo de Ortiz, implicado en el caso “AFIP”), Cahais y Corvalán, en el medio estuvieron Camoranesi, Pelletieri y Perez Guedes (reemplazante de Villar, quien se quedó afuera por una lesión muscular) y arriba Hauche, Centurión y Sand. En un principio Centurión se paró más adelante que Huache, siendo Gaby el que retrocedía a ocupar espacios en el mediocampo. Centurión rotó sus posiciones varias veces, ya que apareció por el centro, por la izquierda y por la derecha del ataque.
El primer tiempo de Racing fue muy malo, perdió en las pelotas divididas, perdió los mano a mano y se notó un equipo falto de concentración y agresividad. Quizás el “efecto clásico” trajo como consecuencia algún tipo de “relajo”, amén de lo diezmado que estaba el equipo a causa de las lesiones y suspensiones.
Racing no generó situaciones de gol claras en ese primer tiempo. Vale aclarar que Lanús tampoco generó situaciones de gol, pero tuvo, en mayor medida, el control de la pelota.
La sensación que dejó el equipo en ese primer tiempo fue de retroceso, ya que el nivel del equipo fue sensiblemente menor al mostrado hace justo una semana atrás frente al clásico rival.
Sobre el final de ese primer tiempo llegó el gol de Lanús. De Olivera no pudo contener ni despejar una pelota que le pasó por delante de sus pies, el balón le cayó a un jugador granate y Migliónico (innecesariamente, ya que el jugador estaba de espaldas al arco) le hizo penal. Castillejos transformó el penal en gol. Amén de esta jugada el central uruguayo redondeó un buen partido. Se lo nota un poco lento, pero con oficio, bien posicionado. Es un buen reemplazante de Ortiz.
El que redondeó un muy mal partido fue Corvalán. Lo desbordaron siempre, no pudo controlar su marca en varios pasajes del partido y se salvó dos veces de que lo expulsen. Sobre el final del partido se fue reemplazado por Brian Lluy.
A los seis minutos del segundo tiempo Fariña ingresó en lugar de Perez Guedes quien no venía redondeando un buen partido. Teniendo en cuenta lo mal que jugó Camoranesi, quizás fue el experimentado jugador quien debía salir.
A los 21 minutos del segundo tiempo llegó el gol. Como no podía ser de otra manera, de la mano de Centurión, ya que fue el pibe quien hizo la jugada que terminó en el gol de Hauche. Que acierto tuvo Zubeldía con este jugador, es la mayor carta ofensiva de Racing. Cuando la academia no puede generar juego asociado en ofensiva, es el pibe el único que puede desarmar las defensas rivales.
A partir de ahí quedó la sensación que el partido podía ser para cualquiera. Daba la impresión de que si Racing aceleraba, lo podía haber ganado, pero ¿conviene tomar riesgos en esta cancha, contra este rival y a esta altura del campeonato? Zubeldía entendió que no, y se vino con un punto que deja a la academia en el lote de arriba. Siempre es bueno no volver de afuera con las manos vacías.
Para el final quedó la injusta expulsión de Gabriel Hauche, quien vio la roja a los 44 minutos de la segunda parte, por un forcejeo con un jugador rival.
En resumen podemos decir que nos trajimos un punto importante de una cancha difícil.
El jueves a las 21.45 hs. enfrentaremos a Colón en el cilindro por la copa Sudamericana con la obligación de dar vuelta un resultad adverso (1-3), luego, el domingo 2 de Septiembre, recibimos a San Martín de San Juan por el torneo local. Allí estaremos, abrazo Racinguista.