Décimo quinta fecha. La
academia visitó a un Argentinos Juniors muy complicado en su lucha por mantener
la categoría, en el Diego Armando Maradona. Los conducidos por Mostaza Merlo
llegaban al partido con la necesidad de revertir la pálida imagen dejada en los
dos últimos encuentros que jugó de local, frente a Olimpo y Gimnasia, en los
cuales sacó sólo un punto de seis en juego. El objetivo de mínima, ganar, se
logró. Rodrigo De Paul, a un minuto del final del encuentro, con una muy buena
jugada individual, le dio un triunfo a la academia extremadamente necesario
para su objetivo de sumar la mayor cantidad de puntos posibles, en una temporada
que está llegando a su fin y que es la peor del club desde que se juegan dos
torneos por año. El otro objetivo, levantar el nivel de juego, sigue sin
cumplirse y parece no estar en vías de lograrse.
Mostaza decidió hacer cirugía
mayor y sacar del equipo a varios jugadores que parece que estaban en Racing de
paseo o disfrutando de una beca deportiva, tal el caso de Alvarado, Villar,
Gómez y Luís Ibañez, en consecuencia, los once que salieron a la cancha fueron:
Nelson Ibañez, Cerro, Cabral, Cahais y Corvalán; Zuculini, Cerro, Aued, De
Paul; Hauche y Viola.
El partido fue muy malo.
Racing decidió esperar bien atrás y dejar pasar el tiempo. La propuesta
ofensiva de la academia fue prácticamente nula. Como siempre, los laterales no
se proyectaron, Campi jugó pegadito a los centrales, los mediocampistas (salvo
De Paul) no se comprometieron con el juego y los delanteros se mostraron
desconectados y erráticos.
Argentinos tuvo el
dominio del juego, del balón y del terreno, y no se puso en ventaja, sólo por
la impericia de sus jugadores ofensivos. Salvo Pisculichi, el resto de sus jugadores
de ataque carecen de la jerarquía necesaria para lastimar en el fútbol local.
Lo de Racing a nivel
colectivo fue muy pobre, y a nivel individual, directamente fue espantoso. Sólo
tres jugadores rindieron de forma aceptable. El arquero Ibáñez se mostró
seguro, nunca le llegaron con peligro, pero todas las veces que Argentinos
merodeó su área se mostró sobrio y sin fisuras. Cabral fue el único defensor
que se destacó, firme en la marca y con coraje para pasar al ataque, al punto
que fue el protagonista de la única jugada ofensiva que generó la academia (a
excepción de la de De Paul que terminó en gol). El defensor tomó la lanza,
llegó hasta al área rival, abrió el juego a la derecha y se metió en el corazón
del área chica a buscar la descarga, metió un cabezazo en el palo, y en el
rebote volvió a cabecear, con tanta mala fortuna que un jugador rival apareció
desde el piso, y de cabeza, pudo despejar el balón sobre la línea del área.
Los otros defensores
hicieron un partido bastante malo. Cahais mostró serias dificultades a la hora
de despejar el balón. Cerro jugó en un puesto que no le sienta bien y eso se
notó. Con la carencia de jugadores técnicos que tiene este equipo en el
mediocampo, Cerro tendría que ser el mediocampista central indiscutido. El
hecho de que Gómez venía jugando bastante mal y Saveljich esté lesionado,
sumado a que Alvarado ya jugó de lateral derecho y fue un desastre, no le
dejaba muchas opciones a mostaza. Por suerte Saveljich ya está recuperado de su
lesión y Cabral rindió muy bien de central, con lo que el polaco podría
acomodarse en la banda derecha nuevamente.
El mediocampo de Racing
fue una zona fantasma. Zuculini sigue siendo un espectro, flojísimo lo de
Bruno, es un jugador muy querido, siempre se brindó al máximo, es un
mediocampista completo, que llega al gol, ama los colores, pero está en un
nivel inaceptable. No recupera, no la juega bien, pone en riesgo al equipo, y
para colmo, en la única jugada que pisó el área rival con peligro (gracias a un
magistral pase de De Paul), en lugar de definir o encarar al arquero, se fue de
la jugada, a punto tal que terminó en el lateral. Con todo el dolor que genera
decirlo, un desastre lo de Zucu.
Campi. Que jugador raro,
es increíble que juegue al futbol profesional, no marca, no llega nunca a la
jugada, acompaña con la mirada, es extremadamente lento y torpe. Es prácticamente
imposible que acierte un pase. Se salva porque se ubica bien y gana de arriba,
si no fuese por eso, no se entiende como juega en primera.
El gol llegó a un minuto
del final del encuentro. De la mano del único jugador de este plantel que puede
desequilibrar y generar peligro ofensivo. Rodrigo De Paul. El juvenil oriundo
de Sarandí recibió libre por izquierda a la altura del círculo central, encaró
en diagonal hacia el arco rival, con un quiebre de cintura dejó en el camino a
su marcador y antes de ingresar al área definió con un derechazo fuerte, bajo y
recto que se coló junto al palo derecho del arquero. Golazo y tres puntos que
se van para Avellaneda.
Desde este espacio Rodrigo
fue muy criticado, por no ponerse el equipo al hombro, por no definir las
jugadas, por errar el último pase. Pero ha crecido mucho. Pudo corregir
falencias, mejorar la puntada final, afinar el pase, madurar, y hoy por hoy es
el mejor jugador del equipo. El que puede generar algo distinto, el que puede
dar el pase que lastima, y por suerte está convirtiendo. Esperemos que siga por
esta senda.
El próximo partido será en
el cilindro, el próximo sábado, a las 20.30 hs y frente al Quilmes de Caruso,
que se juega una de sus últimas fichas para permanecer en primera. Allí
estaremos. Abrazo racinguista!