Primer y único equipo Argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

Primer y único equipo Argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos
Primer y único equipo argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

lunes, 9 de diciembre de 2013

El último, el mejor

Décimo novena fecha. Último partido de un torneo nefasto, que encuentra a la academia en la anteúltima colocación de la tabla de posiciones. El papel de la academia en este certamen ha sido poco menos que calamitoso. La 19º posición y los magros 16 puntos, no están a la altura de un club que supo ser campeón mundial. Ahora bien, es menester separar este campeonato en dos etapas. La primera, que va desde el comienzo de la pretemporada, pésima actuación en el mercado de pases mediante, y se extiende hasta la fecha 11, último partido de Carlos Ischia como técnico de la Institución. Como se dijo, el mercado de pases de Racing, en el último receso invernal, fue nefasto. Se trajeron jugadores fuera de estado (Regueiro, Battaglia), otros de relleno (Quiles, Espíndola, Nelson Ibañez), y se apostó por dos jugadores, que se los quiso presentar como “figuras”, que supuestamente serían los que le diesen el salto de calidad al equipo, uno de ellos de sólo 20 años, Valentín Viola, prácticamente no había jugado en su excursión Europea, y el otro, Luis Ibañez, venía de jugar cinco años en Croacia, liga que no se destaca por su calidad, ni por el talento de sus jugadores. Como era de esperar, no fueron figuras. Ni mucho menos. Para colmo se fueron Centurión y Fariña y no se los reemplazó, ni siquiera con jugadores “mediopelo”. El principal responsable de tan triste papel en un mercado de pases, que sería fundamental para el desempeño del equipo en la temporada, es el ex presidente Gastón Cogorno, una persona que nadie puede entender cómo llegó a ser el principal conductor de tamaña Institución. Pero para que Gastón Cogorno se sentase en el sillón de Avenida Mitre 934, hubo un responsable que “lo puso” ahí: Rodolfo Molina. Molina, cual César, designó a su sucesor con el dedo, sin previo consentimiento de la conducción política del club, lo que generó una fuerte fractura en la Comisión Directiva que manejó los designios del club en el período 2009-2011, generando una división insuperable en el seno de la agrupación Racing Vuelve. Dicha “fractura” dio lugar al surgimiento de “Racing sigue”, cuya lista presidencial fue encabezada por Cogorno-Molina y de “Este Racing”, encabezada por el ex vicepresidente, Pablo Podestá. El socio se volcó en masa a votar la “lista de Molina”, en virtud al buen desempeño del ex presidente durante su gestión, tal es así, que la fórmula alcanzó el 68% de los votos.

Junto con Cogorno y Molina hubo otro gran responsable: Roberto Ayala. Son muy escasos los aciertos del mánager en el ejercicio de su función, la cual se vio sucesivamente empañada por un cúmulo de errores, que desembocaron en la crisis futbolística más aguda de los últimos 13 años. Cuando el ex técnico Luís Zubeldía (quien también se equivocó, y mucho, en la elección de jugadores, vale recordar a Sand, Cámpora, Regueiro, Camoranesi, etc.) fue despedido de su cargo, Ayala fue el designado para elegir a su sucesor. Y el ratón siguió con su temática: elegir mal. Así como se equivocó siempre en la contratación de los jugadores, no iba a hacer la excepción con la elección del técnico: eligió a Carlos Ischia. El ex técnico de Boca, dirigió cinco partidos, de los cuales perdió tres y empató dos, coronando su performance que un desempeño espantoso contra Rafaela, luego del cual, presentó su renuncia.

Como Cogorno y Molina ya habían renunciado, la elección del nuevo entrenador recayó en el flamante presidente (otrora vice segundo), Victor Blanco. No había muchas opciones y el nuevo presidente, zorro viejo, empresario exitoso, fue a buscar al único técnico que, en ese momento, podía llegar a conseguir consenso en el agitado mundo Racing: Reinaldo Carlos Merlo, el hombre de la estatua, el hacedor del épico campeón del 2001. Y con él volvió la magia, la alegría, la confianza, la unión y la concentración necesarias para remontar una racha inédita y extremadamente adversa, conseguir puntos frente a rivales “chivos”, empatar partidos sobre la hora, en reductos inexpugnables. Planteos novedosos, juveniles en puestos “inventados” que rinden más que referentes de mil batallas, jugadores que recuperaron su nivel. “Cambió el aire”. Y cómo. Tal es así que, luego de perder nueve partidos, más los dos de la sudamericana, y empatar otro par, el equipo consiguió cuatro victorias, dos empates y dos derrotas. Una performance inimaginable dos meses atrás.

Así el equipo llegó a la última fecha con “otra cara”. Mejoró el juego, recuperó solidez defensiva (le convirtieron sólo 5 goles en 8 partidos, cuando en las primeras 11 fechas, había recibido 19 tantos en contra), mejoró el poder de gol (convirtió 9 goles en 8 partidos, en contraposición con los escasos 3 tantos que marcó en los primeros 11 partidos), acertó en la promoción de juveniles, Saveljich y Campi son los mejores ejemplos, pero también le respetó la titularidad a Gómez (de excelente desempeño), asimismo le dio lugar a Juan Ignacio Dinenno, quien marcó su primer tanto en primera.

Todo esto hizo que en la última fecha se viva un clima de fiesta, más que de pesadumbre. Si bien la campaña fue pésima, el desempeño en el final del torneo pudo calmar los ánimos y generar un poco de confianza en este plantel tan diezmado.

Los once que eligió mostaza para encarar el último cotejo fueron: Saja; Gómez, Ortíz, Saveljich, Cahais; Villar, Zuculini, Campi, De Paul; Viola y Hauche. El equipo hizo un muy partido, sobretodo en el primer tiempo. Presionó arriba y logró recuperar el balón en campo rival, manejó la pelota con criterio, supo generar espacio y tocar rápido para los delanteros.

El juvenil Gómez se consolidó en lateral derecho. Está muy bien en la marca, y sale con la calidad propia de un marcador de selección. Tiene técnica y la juega siempre bien. Hoy es titular indiscutido. Exceptuando a Zuculini, que ya está consolidado, es, quizás, el juvenil con más proyección del club. El polaco Saveljich también se ganó el lugar como titular. Es muy firme de arriba, es un poco más rápido que los otros centrales y juega todo el partido al 100 por 100.  Cahais logró asentarse como lateral, hasta pasó al ataque con criterio y fue partícipe necesario de la jugada del primer gol. Zuculini sigue en levantada. Está, quizás, en su punto más alto (en el verano haremos una columna sobre su supuesta venta al Manchester City). Es un león, ya lo dijimos hace dos columnas, nació un caudillo. Recupera, presiona arriba, no se cansa nunca, llega al gol. De haber estado más fino en el pase final (desperdició dos jugadas de gol por no buscar al compañero mejor ubicado), hubiese jugado para diez puntos. Marcó el primer gol a los 4 minutos de comenzado el juego. El segundo lo hizo Villar (de muy buen partido) a los 25 de esa misma etapa, con una excelente definición, de emboquillada, por arriba del arquero.

En el segundo tiempo Mostaza realizó variantes “defensivas”, como para cerrar el partido, y no pasar ningún sobresalto. Se ganó, se jugó bien y se renovaron las esperanzas de cara a un campeonato, en el cual la academia deberá superar las 30 unidades, para no sufrir sobresaltos a futuro.

Se viene la pretemporada, el runrún de los refuerzos y los amistosos de verano. La puesta a punto se realizará en Tandil, y comenzará el 3 de enero de 2014. Los amistosos serán el 12 de enero, frente a Independiente, club que actualmente milita en las categorías de ascenso, y el 21 del mismo mes frente a Newell´s Old Boys. Respecto de los refuerzos, la idea es traer un centro delantero, como prioridad, y el segundo refuerzos sería un marcador central o un mediocampista de buen juego. Hasta hora esto es todo lo que se sabe. Durante el receso ampliaremos información respecto de las incorporaciones.

Lo dicho, el primer partido del 2014 será el 12 de enero, en Mar del Plata, frente al club Independiente, que actualmente se encuentra tercero en el Torneo Nacional B. Allí estaremos, Abrazo racinguista!  

lunes, 2 de diciembre de 2013

De pedo

Décimo octava fecha. Visitamos a Central en Rosario, ya sin objetivos dignos a la vista. El único desafío realizable, que este equipo tiene por delante, en estos dos últimos partidos, es tratar de sumar lo mayor cantidad de puntos en juego, para que la campaña sea lo menos vergonzosa posible. Que equipo Racing, siempre al revés. Hace un año, el equipo conducido en ese momento por Luís Zubeldía, terminaba el torneo con 33 puntos. Hoy con esos números, sos campeón. La realidad indica que el equipo de Zubeldía no era un campeón, ni mucho menos, lejos estaba de serlo, ahora bien, San Lorenzo, que no le gana a nadie, Velez, que hace siete fechas tenía trece puntos, Ñuls, que no ganó ninguno de los últimos ocho partidos, y  Lanús, que de tan metido en la copa, llegó a la final, y ayer encaró su partido con el equipo suplente, ¿Son campeones? No, uno de ellos va a ser campeón, la matemática así lo indica, pero ninguno será un equipo recordado, ninguno hizo los méritos suficientes para llevarse el título, ninguno se destacó en la medianía que ofrece el fútbol vernáculo actual. Ninguno será “un campeón”. Pero los cuatro supieron “estar ahí”, merodear, molestar. Cuando la cosa viene tan indescifrable, no hay que alejarse, hay que mantenerse ahí, porque quizás, sin hacer mucho, te toca. Pero Racing no quiso, como siempre, no se conformó con estar ahí, pateó el tablero, tiró por la borda todo lo hecho, perdió un año, calendario y futbolístico, y empezó todo de nuevo (si es que empezó) y se perdió una chance, una chance única, un campeonato regalado, sin dueño, suelto, dando vueltas por ahí, a disposición del que se lo quiera llevar. Racing no aceptó, prefirió deambular en los suburbios, ver si de rebote se llevaba un, “me salvo del descenso y me alcanza”, quizás pueda manotear un “menos mal que no salió último”, o alguna gilada por el estilo, mientras tanto el título, ese objeto tan deseado y esquivo a la vez, se lo lleva uno que sólo supo “estar ahí”, “ver que pasa”.

La academia salió a la cancha con Saja, Gómez, Ortíz, Saveljich y Cahais; Zuculini, Aued, Campi, De Paul; Viola y Vietto. Mostaza se equivocó en el planteo. Armó un equipo indescifrable, débil en el medio y sin presencia en las bandas. Fue a buscar el punto, y lo consiguió, es cierto, pero de pedo. Así como muchas  veces, el destino, la suerte o lo que sea, han `privado a la academia de conseguir puntos merecidos, ejemplos abundan, esta vez se trajo un punto sin hacer nada, o lo que es peor, haciendo todo mal.

La defensa se equivocó mucho, los centrales no tuvieron la solidez que supieron tener en estos pocos partidos de la era Merlo, el mediocampo estuvo partido, nula contención, nada de manejo, por afuera del mediocampo Racing no hizo nada, ni siquiera ocupo esas franjas con jugadores (Zucu no fue 8, ni De Paul volante por izquierda), y los delanteros estuvieron a 60 metros del resto del equipo. Tantos errores se pagaron barato, y temprano. A los 5 minutos llegó la apertura del marcador. Ferrari trepó por derecha (ni De Paul ni Cahais lo pudieron contener) tiró el centro atrás, Ortíz decidió seguir con su siestita y se olvidó de Castillejos, no lo molestó, no lo encimó, siquiera lo miró, lo que facilitó que el centro delantero canalla se acomodara, y de cabeza impulsara el balón contra el palo izquierdo de Saja, que tardó en reaccionar y la tuvo que ir a buscar adentro.

El gol no cambió nada en la academia, el equipo siguió igual de errático y apático. En el entretiempo Mostaza decidió mandar a la cancha a Luís Ibañez en lugar del intrascendente Rodrigo De Paul. Como estaría el partido, que aun perdiendo, el técnico decidió mandar a la cancha a un lateral izquierdo en lugar de un mediocampista creativo, si se puede usar este adjetivo calificativo para referirse al 10 de Racing.

Había sido tan malo lo de la academia, que mostaza sólo tuvo en miras contener el juego, reforzar las bandas, en lugar de ir a buscar el empate. Cuando parecía que el desolador panorama no podía empeorar, a los 10 minutos se fue expulsado Luciano Aued, luego de disputar un balón con Nery Dominguez, al que los dos fueron con imprudencia. A esa altura, todo parecía estar perdido, traerse algo de Rosario parecía una quimera.

Mostaza decidió cambiar la dupla de ataque, a los 17 minutos del complemento Ignacio Dinenno ingresó por Luciano Vietto (prácticamente no tocó la pelota) y a los 21 Gabriel Hauche, hizo lo propio por Valentín Viola.

A los 33 minutos se produce una jugada que le devolvería un haz de esperanza a las huestes de Mostaza. Alejandro Donatti continuó una jugada que había sido invalidada por posición fuera de juego, empujando el balón hacia el fondo del arco. El chino Saja, ducho en estos menesteres, no demoró en hacerle saber al juez Ceballos de la ilicitud de la maniobra del defensor Rosarino, la cual, por reglamento, debe penarse con tarjeta amarilla. El grandote defensor ya estaba amonestado, por lo que tuvo que abandonar el  terreno de juego a falta de 12 minutos para concluir el  partido.

A los 41 minutos de esa etapa final se dio lo inesperado. Cahais trepó por izquierda, tiró un centro largo y pasado, y Hauche, entrando por derecha, marcó el gol del empate. Milagro: Hauche hizo un gol. Y Racing empató un partido sin haber hecho absolutamente nada para lograrlo. Bienvenido sea el punto, pero que el árbol no nos tape el bosque, no se puede repetir una actuación tan espantosa, caso contrario, el futuro  es peligroso.


El próximo partido, en principio, se jugaría el viernes las 20.10 hs., frente a Godoy Cruz en el Cilindro de Avellaneda. Allí estaremos. Abrazo racinguista!  

martes, 26 de noviembre de 2013

El nacimiento de un caudillo

Décimo séptima fecha. Recibimos al alicaído River de Ramón en un cilindro a pleno. Un equipo que perdió 11 partidos de 16, y una hinchada que colma el estadio. La fidelidad, esa virtud que siempre caracterizó, y siempre va a caracterizar, a los hinchas del Racing Club de Avellaneda. Ganar este partido era el único premio consuelo que esta hinchada podía recibir en lo que queda del año. Y los jugadores, luego de un semestre para el olvido, lo consiguieron. Con huevos, con actitud, con muy poco futbol, pero con la convicción de que se podía, el equipo quebró una nefasta racha de más de cinco meses sin ganar en el cilindro.

La academia salió a la cancha con un equipo plagado de jugadores defensivos, de poca técnica, a tal punto que el planteo incluyó tres mediocampistas centrales y cuatro defensores, más dos delanteros que hicieron un desgaste enorme. La formación titular estuvo compuesta por: Saja, Gómez, Ortíz, Saveljich y Cahais; Zuculini, Pelletieri, Campi, De Paul; Hauche y Viola.

Racing arrancó el partido presionando bien arriba, tratando de quitarle la pelota al rival entre el mediocampo y tres cuartos, saliendo rápido con los dos delanteros. El planteo inicial fue correcto. A Punto tal que a los 13 minutos, luego de un tiro libre muy bien ejecutado por Rodrigo De Paul, Bruno Zuculini conectó el balón con el hombro y marcó el primer y único gol del encuentro. Un rato después, Zucu hizo una jugada hermosa entrando por derecha, se sacó un jugador de encima en el área y quedo mano a mano con Barovero, por el medió ingresaban Pelletieri y Hauche, esperando un potencial centro que nunca llegó, Bruno optó por patear al primer palo y la pelota se fue afuera.

A partir de ahí, Racing, quizás consciente de la ineficacia de River para generar juego y situaciones de gol, le cedió el protagonismo del partido al rival. Acierto de mostaza, ya que en los 87 minutos que restaban de juego los conducidos por el cuestionado Ramón no pudieron generar una sola situación de gol, amén de un muy buen remate de Teófilo Gutiérrez cuando estaba concluyendo la primera etapa, que el chino Saja, con una espectacular reacción, pudo enviar al córner. El jugador nacido en Barranquilla fue recibido con indiferencia por los hinchas albicelestes cuando ingresó al campo de juego. La única demostración hasta ese momento, fue una ovación al Chino Saja (jugador con el que Teo había tenido el conflicto en el vestuario del club Independiente, que actualmente milita en el Nacional B, el día que el centro delantero jugó su último partido con la celeste y blanca). Luego, durante el partido, Teófilo recibió una silbatina cada vez que entró en contacto con el balón. Más allá de la gran cantidad de goles que Teo marcó con la camiseta de la academia, y de las brillantes actuaciones que supo tener, distintas actitudes poco profesionales y poco respetuosas de tan grande institución, le valieron la reprobación de una hinchada que, de haber hecho las cosas con un poco más de compromiso, le hubiese demostrado su amor de manera incondicional. Podría haber sido ídolo, y hasta ganar algún torneo, pero sólo dejo el dolor y la pena de no poder ser.

El comienzo del segundo tiempo encontró a Racing metido atrás, bien parado, y presto a salir de contragolpe. Tal es así que pudo haber estirado la diferencia en dos situaciones muy claras, que los delanteros no supieron definir. La primera fue una jugada de Hauche por izquierda que tiró el centró atrás para Viola que venía entrando, Titín definió fuerte y cruzado y la pelota se fue rozando el palo izquierdo del guardameta visitante.

La segunda fue una jugada de Zuculini, nuevamente, que llegó hasta el fondo y tiró el centro para Hauche, que apareció solo por el segundo palo, pero el jugador surgido de Temperley, tal como acostumbra, definió mal y la pelota se fue lejos del arco.

Con el correr de los minutos Mostaza fue haciendo cambios como para asegurar el cero en el arco propio y no buscar el segundo en el de enfrente, por lo tanto la academia ya prácticamente no generó situaciones de gol. A los 18 minutos de la segunda parte ingresó Aued por Pelletieri, que se retiró ovacionado por la parcialidad local, a los 22 Luis Ibañez (quien se paró como volante por derecha) hizo lo propio por Hauche, y a los 29 Rodrigo De Paul le dejó su lugar a Battaglia.

Cuando terminó el partido Mostaza le preguntó qué edad tenía a Zuculini. “Veinte” le contestó Bruno. “Y ya sos caudillo” le dijo Merlo. La estatua viviente tiene razón. Bruno es caudillo. Ayer en todos los reportajes que le hicieron no paró de decir lo mucho que quiere al club. Mira futbol, observa a los mejores. Hace dos años que es el corazón del equipo. Es el pulmón. Las corre todas, llega al área, empuja, hace goles. La gente lo quiere. Y sobre todo, respira Racing todo el tiempo. Vive Racing, lo siente como un hincha más, y ese es el principal factor para convertirse en lo que es, un caudillo.

El próximo partido es el viernes las 20.20 hs., frente a Rosario Central en el gigante de Arroyito, para el mismo, el técnico aguarda las recuperaciones de Villar, Vietto, Pelletieri y Corvalán de sendas molestias físicas. De llegar en condiciones, seguramente, los tres primeros serían titulares. Abrazo racinguista! 


lunes, 18 de noviembre de 2013

Un punto que no se desprecia

Décimo sexta fecha. Visitamos a Quilmes en su estadio. La academia llegó al centenario con la obligación de llevarse los tres puntos, para de esta forma cumplir el único, último y triste objetivo que le queda en este torneo: no terminar últimos. De no ser por la quita de 6 puntos que la FIFA le aplicó a Colón, ese objetivo ya sería una quimera, puesto que el sabalero quedó último con 6 unidades (juega hoy con Rafaela de local, y de ganar alcanzaría la línea de la academia), nosotros ocupamos la anteúltima ubicación con 9 puntos, y luego, la posición 18º, en estos momentos está ocupada por Olimpo, que ayer, luego de su victoria frente al alicaído River, llegó a los 14 puntos.

La academia salió a la cancha con Saja en el arco, la línea de cuatro defensores, tal como viene siendo últimamente, estuvo integrada por Gómez, Ortiz, Saveljich y Corvalán; en el mediocampo estuvo la sorpresa, puesto que Mostaza decidió incluir a Hauche por el suspendido Villar en la banda derecha, Zuculini y Campi se repartieron el mediocampo y el intrascendente Rodrigo De Paul ocupó la banda izquierda, en la delantera estuvieron Viola y Vietto. El trámite del partido hizo que la academia cambie enseguida su objetivo primario de conseguir los tres puntos por uno mucho más módico: el de no irse con las manos vacías. Fue muy flojo lo de la academia. La peor producción del ciclo Mostaza. El planteo táctico con Hauche de volante por derecha fue desacertado. Que mal que está Hauche. Es un desastre por donde se lo mire. Decide siempre mal, no da un pase bien, no se saca un jugador de encima. Lo único que mostró fue un tiro al arco que le tapo Peratta. Sólo eso. No hizo nada bien. Desde que yo recuerde, Hauche solo jugó bien en el torneo de verano 2013, cuando parecía que podía tener un nivel aceptable y así ganarse su lugar en Racing, el delantero optó por irse a ser suplente por seis meses a un equipo chico de Italia, dejándonos con un jugador menos días antes de empezar el torneo. Hay jugadores que manejan muy mal su carrera. No supo aprovechar su momento, efímero, es cierto, pero fue la única vez que pareció ganarse un lugar. Hoy, en este nivel, es difícil que vuelva a tener una chance.

En el primer tiempo Quilmes fue superior. Racing se mostró superado en todas las líneas. El gol parecía estar al caer, hasta que llegó. A los 40 minutos tiro libre para Quilmes que Zacaría estrechó en la barrera, en el rebote Ortíz salió tarde (habilitando a Caneo), tan tarde, que dio el paso adelante cuando la pelota ya había salido en dirección al talentoso volante Quilmeño. El tano se equivocó, dos veces, ya que primero lo habilitó, y luego lo dejó solo.

Así las cosas la academia se fue al descanso en desventaja y luego de haber dejado una imagen muy pálida. En el inicio del complemento ingresó Juan Dinenno por Luciano Vietto, quien se retiró con una dolencia muscular. Racing salió más compenetrado a jugar el segundo tiempo, se paró más adelante y empezó a dominar el juego, tal es así que los 3 minutos pudo llegar a la igualdad. Centro de Rodrigo De Paul, Dinenno cabeceó y la pelota dio en el palo, en el rebote cabeceó Valentín Viola y el arquero Peratta respondió con magnificencia, nuevo rebote, y esta vez sí, el juvenil centrodelantero surgido de las divisiones inferiores pudo conectar el balón y convertir su primer gol en primera. El juvenil había ingresado unos minutos frente a Estudiantes y Argentinos Juniors pero no se le había dado, esta vez sí, luego de tres minutos en cancha, pudo darse el gusto. Esperemos que sea el primero de una larga lista.

A los 15 minutos Valentín Viola debió dejar el campo de juego, también por una molestia física, en su lugar ingresó Ismael Quiles, pasando Gabriel Hauche a integrar el ataque, una clara muestra de lo que Mostaza pretendía para la media hora que quedaba de juego. Un minuto más tarde ingresó Luciano Aued por Rodrigo De Paul.

A partir de ahí la academia se metió atrás, intento enfriar el partido y aguantar. Quilmes tomó el dominio absoluto del juego y los de Mostaza se dedicaron a despejar todo lo que pudieron. El final sirvió para engrandecer la figura de Esteban Saveljich, que despejó todo lo que le pasó cerca. Excelente proyecto de marcador central el polaco.

Como dijo mostaza: antes lo perdíamos, trajimos un punto y no es para despreciar.

El próximo partido es el domingo 24 de noviembre, a las 21.15 hs., el rival es el mediocre River de Ramón. Hay que ganar. Por la mala campaña, por el rival, que viene mal y eso hay que aprovecharlo, y sobre todo, por la gente, que se bancó la pésima campaña, acompañando al equipo en todo momento. Allí estaremos. Abrazo racinguista!  

lunes, 11 de noviembre de 2013

Un error, una derrota

Décimo quinta fecha. Recibimos al Argentinos Juniors de Caruso Lombardi en el cilindro de Avellaneda. Envalentonados por las dos victorias en fila en condición de visitante, los jugadores de Merlo buscaban romper el maleficio de local, para de esta forma, volver al triunfo después de cinco meses. No pudo ser. El equipo de Caruso hizo su juego, lo de siempre, espero bien atrás, con una defensa bien ordenada que se refugia en la solidez de sus centrales, con un Migliore que hizo tiempo desde la primera vez que tocó el balón hasta la última vez que tuvo que sacar del arco, pegando mucho, cortando el juego permanentemente con fouls tácticos en el mediocampo, de esos que no son ostentosos pero sí constantes, cada vez que la academia lograba juntarse, asociar un poco el juego y salir, Argentinos Juniors cometía una infracción, un auténtico equipo de Caruso.

Escuché por ahí que “…Caruso le ganó el duelo táctico a Mostaza…”, para nada. Ganó el partido, no el duelo táctico. El partido se definió por un error individual y puntual. Racing no lo ganó por esa impericia grave que tiene, para traducir en gol las jugadas que genera. A esto le sumó el error habitual, ese que cometió en todos los partidos del campeonato (salvo en los últimos dos). Ese error que ya le costó once derrotas, fue el que ayer le dio los tres puntos al equipo de La Paternal.

La academia salió a la cancha con los mismos once que habían ganado en Bahía Blanca y en La Plata, es decir: Saja, Gómez, Ortíz, Saveljich y Corvalán; Villar, Zuculini, Campi y De Paul; Viola y Vietto.

Racing fue el protagonista del partido. Fue quien tuvo la pelota y lo fue a buscar. Otra cosa que escuché fue que Racing no presionó arriba. Es cierto, no lo hizo. No lo hizo porque Argentinos no sale jugando de abajo. No suele manejar el balón en campo propio. Apuesta al pelotazo para los veloces Villalva y Droopy Gómez. No es un equipo que se entretenga con la pelota ni que lateralice, busca cortar el avance rival y salir rápido de contra, así sea en un corner rival o con pelota en movimiento. No se desprotege, si por alguna razón pierde el balón en el medio y se ve en la posibilidad de ser superado numéricamente, en seguida corta el juego con foul. No le molestan las pelotas paradas en contra. Ayer, entre corners y tiros libres cercanos al área, la academia debe haber tenido más de quince jugadas. Y no le pudo sacar provecho a ninguna.

Racing pudo hacerse dueño del juego gracias al gran trabajo de Villar. El pipa hizo capote en el medio, manejó los hilos del partidos, casi todos los balones pasaron por sus pies. Apareció por derecha, por el medio y hasta por izquierda. Ayer no se paró como un ocho bien definido, estático, que sólo se dedique a “hacer la banda”, sino que se movió bastante libre en tres cuartos. Su gran trabajo compensó la apatía de De Paul, quien es el que debería hacerse conductor del equipo. El juvenil sigue demostrando la misma displicencia, falta de panorama y compromiso que en todo el campeonato. No se hace eje. No conduce, pero me parece que esto se debe más a que no lo sabe hacer a que esté pasando un mal momento. Decide mal. Siempre. Es hora de que empiece a jugar Aued en ese sector. Por supuesto que el Luli no es conductor, no tiene la pegada de De Paul ni la visión de Villar. Pero es un jugador “táctico”. Puede colaborar con el lateral izquierdo “cerrando la banda”, tiene entrega y experiencia. Es lento, pero le puede dar mejor destino al balón del que le da De Paul, quizás no solucione nada en ofensiva, pero si puede darle equilibrio al mediocampo y permitir que Villar juegue más libre.

Vietto fue otro que tuvo un mal partido. Definió mal todas las que tuvo y abuso mucho de la jugada individual, que además, fue siempre infructuosa. Los dos goles que le marcó al lobo hicieron pensar que recuperaría el asombroso nivel que tuvo en sus primeros torneos en primera. Ayer volvió a retroceder dos casilleros. Quizás, uno o dos partidos en el banco no le vendrían mal.

El gol llegó a los 7 minutos del segundo tiempo. Corvalán calculó mal un pique y Gómez le ganó con una facilidad inaudita en el mediocampo. El jugador de Argentinos, rápido y vivo, enseguida descargó para Boyero, quien quedó solo, porque Campi y Saveljich fueron a encimar a Gómez y Ortiz fue encima de Villalva (el otro jugador rival que aparece en la jugada), luego, el alto delantero de Argentinos definió como si fuese el pipa Higuaín. Fuerte, bajo y cruzado al segundo palo del Chino.

Mostaza puso a Hauche por Corvalán a los 12 minutos de esa primera etapa, luego, a los 20, a Luciano Aued por De Paul y a los 39 a Juan Dinenno por Viola. Racing lo pudo haber empatado en varias oportunidades, la más clara un cabezazo de Bruno al medio del arco que empujó Dinenno en la línea y el balón, increíblemente, pegó en el travesaño.

No se pudo ganar de local. Se mostraron las mismas falencias que en el resto del torneo (grave incapacidad para definir las situaciones que se generan, errores individuales groseros, desconcentraciones colectivas en defensa y poco volumen de juego), pero al menos se vio la actitud y compromiso que mostaza le imprimió al equipo desde su llegada, así como también un poco más de juego asociado. No se fue tan efectivo como contra gimnasia, pero al menos no fue tan tibio como contra Rafaela.


El próximo partido es el sábado 17 de noviembre, a las 18.00 hs., frente a Quilmes en su estadio. Diego Villar no podrá jugar por haber llegado al límite de las cinco amonestaciones. Abrazo racinguista!  

lunes, 4 de noviembre de 2013

Volvió Vietto

Décimo cuarta fecha. Visitamos a Gimnasia y Esgrima La Plata en su estadio, y nos trajimos una nueva victoria para, de esta manera, sumar dos en fila. Al Rey Mostaza, le tocó un debut difícil en el inicio de su tercera etapa como Técnico de la Institución, este Racing maltrecho debía enfrentar al siempre respetable Vélez Sarsfield, como local, y luego se le venían dos paradas bravas de visitante. Primero Olimpo, y después, Gimnasia. El equipo, con Mostaza a la cabeza, el que todo lo puede, sacó 6 puntos de 9 posibles. Ni el más optimista esperaba lograr esa cantidad de puntos en las tres fechas que pasaron. Ante Vélez el equipo ya había mostrado una notable mejoría, sobre todo en lo que a orden y actitud respecta. Contra Olimpo y Gimnasia, el equipo mejoró también en la posesión de balón, y en generación de juego, y pudo plasmar esa mejoría en resultados positivos.

La academia salió a la cancha con los mismos once que le ganaron a Olimpo, es decir: Saja; Gómez, Ortíz, Saveljich y Corvalán; Villar, Zuculini, Campi, De Paul; Viola y Vietto. El equipo mantuvo la solidez que supo mostrar la fecha anterior, frente a Olimpo. Ortíz levantó su nivel, que se está pareciendo más al que mostró en su primer semestre en Racing, está más ordenado, lo cual le permite acomodar a sus compañeros, recuperó firmeza y prestancia, quizás esto se deba a que encontró un muy buen ladero en Saveljich, el polaco tiene un temple admirable. Juega concentrado, es áspero y va muy bien de arriba.

Los laterales están muy bien, firmes, concentrados. Gómez puede llegar a formar un muy buen tándem con Villar. El barba se la devuelve redonda para salir y le cubre bien la espalda cuando el juvenil pasa al ataque. Corvalán está un poco más sólo, esto se debe a las características de De Paul, que no es un jugador que este acostumbrado al retroceso. El lateral surgido de Quilmes no pasa tanto al ataque como Gómez, pero se entiende, lo más urgente en este equipo era recuperar el equilibrio y la firmeza defensiva. En base a eso, el mugre, poco a poco, fue levantando su nivel. Siempre es preferible que los laterales pasen poco, por sorpresa, cuando nadie se lo espera, y no que estén subiendo permanentemente, haciendo al equipo previsible y vulnerable. Se tiene que soltar un poco más, pero para eso el equipo debe tener mayor solidez.

La gran y grata sorpresa de estos dos partidos fue el juvenil Gastón Campi. Gran acierto de Mostaza. El lungo defensor pasó de alternar en la reserva como defensor central y lateral, a ser uno de los dos mediocampistas centrales titulares del primer equipo. Un juvenil que debuta a los 22 años y que al segundo partido marca su primer gol. Puntazo de mostaza. Campi es áspero en la marca, aprovecha bien su altura en el juego aéreo y en lo que lleva jugado, casi siempre le entrega la pelota a un compañero, cosa que en el fútbol de hoy, no es para despreciar.

El primer gol llegó a los 27 minutos de la primera etapa. Corner de la derecha ejecutado bien por De Paul, Campi la peinó en el primer palo y Vietto apareció por el segundo para marcar de cabeza su primer gol en el campeonato. Primer gol que marca un delantero de Racing en las 14 fechas que van del torneo.

Nueve minutos después llegó el segundo. Pelota parada, esta vez desde la izquierda, nuevamente ejecutada por De Paul. Gastón Campi apareció en el segundo palo para hacer valer sus 193 cm, y con un fuerte cabezazo, poner las cosas dos a cero arriba.
A los 38 llegó el descuento de Gimnasia por intermedio de Pereyra. El primer tiempo terminó dos a uno en favor de Racing.

En el segundo tiempo Racing dejó jugar a Gimnasia, presionó la salida rival, pero no lo hizo tan lejos como en el primer tiempo. Los laterales ya prácticamente no subieron, Mostaza puso a Aued por De Paul y trató de enfriar el juego.

A los 18 del segundo tiempo llegó el tercero. Linda maniobra de Viola por derecha, entrando al área como wing, con un hermoso gesto técnico se sacó a dos jugadores de encima y tiró el centro para que Vietto la baje y le rompa el arco a Monetti. Tres a uno que a la postre sería definitivo.

Volvió Vietto. Luciano hizo un buen partido, se pudo sacar la mufa de no marcar en 13 fechas. Hizo uno de cabeza y otro de zurda. Bajó a jugar al medio, descargó bien. Volvió a ser ese delantero imposible de marcar para los rivales. Al igual que Saja y Ortiz, levantó muchísimo con la llegada de mostaza. Lo de Viola también es para destacar. Corrió mucho, hizo un desgaste enrome, participó mucho del juego, por los costados es muy difícil de parar. Con el correr de los partidos Valentín y Luciano pueden llegar a hacer una dupla temible.

Se ganaron dos partidos clave. Para encontrar el equipo, para ganar confianza, para sumar y salir del fondo de la tabla, para no sufrir a futuro con los promedios de descenso y, sobretodo, para devolverle la alegría a la gente. Ahora hay que ganar de local. Confianza sobra. Con mostaza, todo es posible.


El próximo partido es el domingo 10 de noviembre, a las 16.00 hs., en el cilindro de Avellaneda, frente a Argentinos Juniors, allí estaremos. Abrazo racinguista!  

miércoles, 30 de octubre de 2013

¡Por fin academia!

Décimo tercera fecha. Visitamos a Olimpo en Bahía Blanca. ¡Y ganamos! Sí, después de más de cuatro meses (una eternidad) Racing volvió a la victoria. Pasaron diez derrotas, dos empates y cinco entrenadores. La victoria más cara de la historia, pero por fin pudimos sacarnos esta mochila de encima. Las derrotas se encadenan, los errores se generalizan, y el panorama empieza a ser desesperante, no se encuentra la salida por ningún lado y todo empieza a desmoronarse. Se puso un punto final a esa racha negra, esperemos que el triunfo sirva para levantar cabeza, ganar también en confianza, y como dijo Bruno Zuculini, empezar a enderezar la nave. Que sea el principio de una nueva racha, esta vez, de victorias.

Mostaza hizo lo que hay que hacer cuando las cosas no salen. Parar la pelota, acudir a lo mejor que hay a mano, duplicar esfuerzos, maximizar la concentración y armar un planteo que minimice la capacidad de daño del rival.

La academia salió a la cancha con Saja; Gómez, Ortiz, Saveljich y Corvalán; Villar, Campi (quien hizo su debut en primera división en una posición que no le es natural, recordemos que en reserva siempre jugó de central, o en su defecto de lateral izquierdo), Zuculini y De Paul; Viola y Vietto.

Racing se mostró como un equipo sólido, bien parado en defensa, que en todo momento trató de no desprotegerse, y desde ahí ver cómo podía arrimarse al arco rival. El planteo de Mostaza le permitió a Olimpo hacerse dueño de la pelota y manejar los tiempos del encuentro a gusto. Si bien el equipo de Perazzo dominó el juego en la primera etapa, de la mano del colorado Gil, no pudo trasladarlo al marcador. De hecho el local sólo pudo arrimarse al arco de Saja por un par de errores que cometió la defensa de Racing en el sector derecho, entre Gómez y Ortíz. La academia pudo haberse puesto en ventaja mediante un cabezazo de este último, de pique al suelo, que el arquero de Olimpo mandó al corner con gran esfuerzo.

En el segundo tiempo los de Merlo mostraron la misma actitud y concentración, pero le agregaron mayor agresividad de mitad de cancha hacia adelante, lo que le permitió tener mayor control de balón y varias situaciones para ponerse en ventaja.

A los 17 minutos de la segunda etapa Viola desbordó por izquierda, tocó atrás para De Paul, éste la cambió hacia la derecha para la entrada de Villar, quién con un toque la metió al medio del área, para que Zuculini, apareciendo por sorpresa como suele hacer, estampé el uno a cero y desate el delirio. La academia cortó una racha de 626 minutos sin convertir, casi siete partidos completos. El último gol había sido en la fecha 6, frente a Lanús, en el cilindro y lo había marcado Araujo en contra.

Racing mejoró mucho en el segundo tiempo. Villar y De Paul, que habían tenido un primer tiempo espantoso, levantaron su nivel. Vietto y Viola se mostraron más participativos, redondeando un buen encuentro. La academia lo tuvo para liquidarlo en varias ocasiones, por intermedio de Vietto, Zuculini, Viola y Hauche, pero la impericia a la hora de definir hizo que el resultado no fuese más abultado.

Excelente partido de Saveljich. El polaco es un fenómeno, juega todo el partido al cien por cien, concentrado, muy firme de arriba, áspero en la marca, y no se achica, si tiene que pegar una patadita para cortar un avance peligroso, lo hace sin dudar. Con sólo cuatro partidos en primera demostró que puede ser central titular en este equipo sin ningún tipo de inconvenientes.

Buen partido de los laterales, Gómez bien en la salida, aparece en el área rival (reventó un tiro en el travesaño), pero, en el primer tiempo, flojo en la marca, en el segundo se recuperó y se mostró mucho más firme. Corvalán, a la inversa, muy firme en la marca, pero no se proyectó casi nada, esto último, intuyo, por indicación del entrenador.
A los 22 años debutó Gastón Campi en la primera del club. Y lo hizo de forma correcta. A pesar de haber jugado siempre de marcador centra o lateral izquierdo, se mostró firme en el doble cinco junto a Zuculini, tiene buena altura (193 cm), probó de afuera del área con un disparo que se fue cruzado, poco dúctil con la pelota en los pies, pero mostró el compromiso suficiente para hacer un partido aceptable.

Se acabó el karma. Con armas conocidas: orden, concentración, solidaridad, esfuerzo y compromiso. Que la mala racha sirva para concientizarnos del material que hay en este plantel. Comprobada la falacia de equipo para brillar y descollar, sepámonos capaces de ganar, pero con humildad, este equipo no puede prescindir de las virtudes que mostró en Bahía Blanca. Para cambiar la nefasta racha de las primeras 12 fechas, por otra ganadora, que nos permita terminar el torneo de forma decorosa (ganar, ganar y ganar), no hay que negociar ninguna de las virtudes que se mostró el lunes: orden, actitud, compromiso, esfuerzo y concentración. Si a esto le sumamos mayor precisión en la definición, los veinte puntos no son una quimera.


El próximo partido es el sábado 02 de noviembre, a las 20.20 hs., en La Plata, frente a Gimnasia y Esgrima. Abrazo racinguista!  

lunes, 21 de octubre de 2013

Mismo resultado, distinta actitud

Décimo segunda fecha. Recibimos a Vélez en el cilindro de Avellaneda, en el inicio del tercer ciclo de Mostaza Merlo como técnico de la academia. La sola figura de mostaza genera esperanza en el hincha, esa esperanza que estos jugadores, con el lamentable papel que están haciendo en este campeonato, ayudaron a derruir. También son responsables directos de este estado de desesperanza, Molina, Cogorno y Ayala, quienes, primero con el armado del plantel, y luego con sus interminables peleas internas y lucha de egos, tan fuertes estas, que pusieron de rodillas a un club que estaba empezando a sacar la cabeza, a ordenarse, a olvidarse de la eterna lucha por mantener la categoría, lograron que la academia tenga el peor desempeño que ha tenido un club jugadas 12 fechas, desde que se inauguraron los torneos cortos en el año 1991.

Sólo dos personas pueden enderezar este barco que está a la deriva. Una es mostaza, responsable de recuperar la senda de las victorias, de devolver la autoestima a este plantel, de inculcar la certeza de que de esta situación se sale con trabajo, con concentración, con asunción de responsabilidades, con orden y unidad dentro del campo de juego. La otra es Víctor Blanco, responsable de los límites del campo hacia afuera, a su cargo está enderezar las finanzas del club, potenciar este plantel en diciembre con dos jugadores de probada jerarquía, y por sobretodo, devolver la imagen de autoridad, de unidad, de proyecto, la confianza que todos los que están inmersos en la realidad del club, jugadores, técnicos y directivos, deben tener respecto de la conducción. Para esto, cuenta con el aval explícito y manifiesto de toda la comisión Directiva, y de varias agrupaciones opositoras. Los proyectos son colectivos, pero hoy, sólo estas dos personas pueden sacar al club de esta penosa situación.

Las derrotas, como siempre, molestan, más cuando son tantas y tan seguidas, amén de esto, la academia no dejó esa sensación tan espantosa que había dejado cuando perdió con Rafaela hace quince días, sin patear al arco, o cuando perdió categóricamente con San Lorenzo, Arsenal, Tigre, Boca y Belgrano. Esta vez, semilimpieza mediante (mostaza sólo sacó del equipo a Pelletieri y Migliónico; Camoranesi, Reguiero, Pillud y Viola no están jugando por diversas afecciones físicas, o, en el caso del Uruguayo, psíquicas), el equipo mostró otra actitud, metió, empujó y hasta lo podría haber empatado, de no ser por los graves problemas de definición que tiene Hauche y el mal momento que está pasando Vietto.

La academia salió a la cancha con Saja; Quiles, Ortíz, Cahais y Corvalán; Gómez, Rolheiser, Zuculini, Villar; De Paul y Vietto. La novedad fue la aparición de Quiles como titular por primera vez desde que está en el club, el lateral surgido de Colón no había tenido ni un minuto en cancha. Se lo vio bien, en estado, apto para ser titular, hizo un buen primer tiempo, con la salvedad de que, en el gol de Vélez, se duerme y habilita a Mauro Zárate, quien no tuvo problemas en definir, sólo, frente al arquero. Lo primero que tiene que hacer mostaza es enfocarse cien por cien en la concentración. La defensa no hizo un mal partido, pero, como siempre, se distrae y comete el error que, hoy, sin dudas, te hace perder el partido. A los 17 minutos debió salir Ortiz por un traumatismo de cráneo. En su lugar ingresó Cahais. Tres minutos después, cuando la defensa todavía no se había terminado de acomodar, llegó el gol de Vélez que sentenció el juego.

El polaco Saveljich hizo un buen partido, empezó por izquierda, y luego, con el ingreso de Cahais, pasó a ocupar el lugar de primer marcador central. Lo hizo bien, de arriba es un fenómeno, cuando la tiene que revolear, lo hace, y es un jugador que se mete en el partido, se lo nota concentrado. El bajo nivel que están mostrando hace tiempo Ortíz y Migliónico, hace que la dupla central que terminó jugando el viernes sea, a mi entender, la mejor que puede alistar Racing en la actualidad.

Del medio para arriba se vio lo peor de la academia. Racing se paró con Zuculini y Rolheiser en la contención, mordieron bastante, sobretodo Rolheiser, pero no llegaron a hacer un buen partido, Bruno, desde que volvió de la lesión, no pudo recuperar el nivel que supo mostrar antes del desgarro. Gómez, que jugo de volante por derecha, fue el mejor de la academia, aparece siempre, recorre el lateral todo el partido, y si bien a veces se equivoca en la resolución, suele concluir bien las jugadas, lo que para un chico de 19 años y diez partidos en primera, es muchísimo. Por la banda izquierda jugó Villar. Hizo un primer tiempo espantoso, para el olvido. Luego, en el inicio del segundo tiempo ingresó Hauche por Quilez, pasando él barba a la banda derecha. A los 17 de esa segunda etapa ingresó Roger Martínez por De Paul. Rodrigo volvió a jugar en un nivel bajisimo, tiene que salir, ya hace varios partidos que no le aporta nada de nada al equipo. Debe ir a la reserva o al banco, al menos hasta que mejore considerablemente su nivel. A partir de ahí el nivel de Villar mejoró un poco, se cerró al medio, participó más de la creación y distribuyó con criterio. Quizás es momento de que deje de jugar por las bandas y se pare en el medio junto a Zuculini.

La academia lo pudo empatar dos veces mediante Hauche, en una, sólo, definió cruzado, mordido y mal, y en la otra, quiso fusilar a Sosa con un potente tiro, que encontró bien parado al golero de Vélez. Zuculini también tuvo sus chances, una se fue por arriba del travesaño y otra mordida fue a las manos de Sosa. Vietto probó varias veces al arco, pero todas se fueron por arriba del travesaño. El juvenil sigue mostrando un bajo nivel, pero a diferencia de De Paul, las pide todas, lucha, pelea, no le sale una y eso lo enoja, está mal, pero pelea por revertirla. Tiene que serenarse, para la pelota, literal y figuradamente, y entender que a veces, la mejor opción, es el pase a un compañero. Quizás tampoco le vendrían mal un par de partidos en el banco.

Se volvió a perder, la situación se complica, ahora todo está en manos de mostaza. La actitud, al menos frente a Vélez, estuvo. Ahora falta recuperar el orden, la concentración y, lo más difícil, aceitar el circuito ofensivo y, sobretodo, meterla adentro del arco.

El próximo partido es el lunes 28 de octubre, a las 20.10 hs., en Bahía Blanca, frente a Olimpo. Hay que ganar ya y empezar a salir de esta. Abrazo racinguista! 


martes, 15 de octubre de 2013

Otra pálida imagen

Undécima fecha. Visitamos a Estudiantes de La Plata en el estadio de Quilmes, en lo que fue el primer y único partido de Nacho González a cargo de la conducción técnica del equipo. Más de lo mismo. La academia mostró la misma cara que venía mostrando durante todo el torneo. La cara de la apatía, la falta de compromiso y la derrota. Si bien al equipo se lo notó un poco más ordenado, volvió a padecer la falta de actitud, concentración y compromiso que padeció durante todo el campeonato. Que este equipo tenga sólo dos puntos en la tabla de posiciones no es casualidad, ni mala suerte.

Racing salió a la cancha con Saja en el arco; una línea de cuatro integrada por Gómez, Ortiz, Cahais y Corvalán; Pelletieri se paró delante de ellos; más adelante estuvieron Hauche, Camoranesi, Zuculini y De Paul como mediocampistas, éste último, por izquierda; Luciano Vietto se paró como único delantero. El planteo no estuvo mal, de hecho lo mejor del equipo (si es que puede haber algo bueno en este equipo) se vio en los primeros veinte minutos, antes de la lesión de Camoranesi. Cuando se lesionó el exjugador de Lanús, ingresó Villar como volante por derecha, pasando Hauche a la delantera. Muy flojo lo del barba, al trote, sin actitud, lento. Lo de Hauche también, voluntarioso, pero sin criterio ni habilidad, como siempre, pero un poco peor.

A partir de ahí fue un monólogo de Estudiantes. La única jugada clara que tuvo Racing fue un centro por derecha que le quedó a De Paul adentro del área mano a mano con el arquero.  Sólo, la quiso colocar al segundo palo y se le fue por arriba. De no creer. Como si no tuviese idea del momento que está pasando el equipo. 

Muy flojo lo de Pelletieri y Zuculini en el medio, perdieron todo el partido. Vietto luchó mucho arriba, pero careció de compañía, estuvo absolutamente sólo, hasta el ingreso de Dinenno, quien hizo su debut en la Primera División.

La defensa estuvo un poco más ordenada, pero como siempre, cometió el error habitual que le deja servido el gol al rival. Al minuto de comenzado el segundo tiempo, se equivocaron todos en la misma jugada, y vino el gol de Estudiantes. Corvalán estaba saliendo y perdió la marca de Jara, Cahais salió mal y lo pasaron como alambre caído, Ortiz cerro de perfil (tapa el arco Ortiz, regla número uno) y en lugar de reventarla al corner, le pifió y la pelota salió envenenada hacia el arco, Goméz, queriendo cerrar, se la llevó por delante y la empujó a la red. El gol es una radiografía del equipo.

A este Racing le hacen un gol y se terminó el partido, difícilmente remonte un marcador adverso. Lo pudo haber empatado, pero con jugadas aisladas. Un cabezazo de Dinenno a las manos del arquero y dos remates de afuera de Corvalán, uno cruzado y potente, que se fue apenas arriba del travesaño, y uno bajo y mordido, que Rulli no tuvo problemas en contener.

Otra derrota más, y ya son demasiadas, todas las que debería tener en una temporada, ya las tuvo en dos meses. Esperemos que mostaza pueda remontar esto. Está difícil. Falta compromiso, falta juego, falta en lo físico, falta confianza, falta precisión. Hay que trabajar, y mucho.


El viernes a copar el cilindro, como siempre, a cantar bien fuerte, por mostaza y por los colores. El partido es a las 20.20hs. frente a Vélez Sársfield. Hay que ganar academia. Allí estaremos. Abrazo racinguista!  

lunes, 7 de octubre de 2013

Cagones

Décima fecha. Recibimos a Atlético de Rafaela en el cilindro de Avellaneda. Un nuevo golpe. Una nueva derrota. Un nuevo cachetazo que estos jugadores le pegan a la historia del club. Hace dos meses que entramos en un tobogán que no sabemos dónde termina. Tenemos un plantel que se caga en Racing. Nuevos ricos y millonarios de la noche a la mañana, que no son capaces de poner los huevos arriba de la mesa y sacar la situación adelante. Es lamentable. ¿Dónde mierda están los referentes? Están todos escondidos, cagados. Estos tipos tienen el tupé de pedir fortunas para firmar o renovar contratos. Les firman por tres años y cuando les queda un año empiezan a apretar. Amenazan con quedar libres. Se niegan a firmar la renovación. Mercenarios. Sacaron 2 puntos de 30 en juego. Hicieron tres goles en diez partidos. Tres goles, es una vergüenza. Se arrastran en la cancha. No le hacen partido a nadie. Cagones.

Ayer jugamos con Atlético Rafaela. Atlético Rafaela! No se sabe si es un club de fútbol o de polo. A los jugadores no los conoce nadie. ¿Quien es Yoel Sacks? ¿Y Canuhé? Juega Garcé en Rafaela, y no les pudimos generar una situación de gol. Ni una. Es inadmisible. Rafaela tiene un presupuesto por lo menos cuatro veces menor que el nuestro, y un pibito que tiene 10 partidos en primera nos pintó la cara. Entró al área como si entrara al patio de su casa, los gambeteó a todos. Da bronca que te lo haga Maxi Rodriguez, pero en ese caso lo hizo un jugador de gran jerarquía, en este caso lo hizo un pibito (sin dejar de lado que juega muy bien), los gambeteó a todos, hasta que el “líder” Pelletieri le hizo penal.

Estos jugadores están rifando la historia del club. Y no se los puede putear. Algunos los aplauden. Se ríen. Te miran mal si cantas en contra de estos mercenarios. ¿Qué aplauden? ¿De qué se ríen? ¿Cuál es la gracia de esta situación? Es grave esto, nos están mandando al bombo. Y la gente no reacciona. Desde el 93 que voy a ver a Racing. Y este es el peor equipo que vi, no tienen sangre, no tienen huevos, no tienen orgullo, no tienen ideas. Yo vi al equipo de Lopez Caballero que salió último con once puntos. Ese equipo era una lágrima. Ese fue el peor momento histórico de Racing. Quebrado, sin un peso, arruinado institucionalmente. Salimos últimos, sólo le ganamos a Almagro en cancha de ferro. Era un equipo de mierda, pero cobraba como tal. Les pagaban poco y a los premios. Estos de ahora ganan fortunas y están al día. Es inaceptable que se arrastren en la cancha. El arquero de este equipo gana más que todo ese plantel del año 2000.  

Los once mercenarios que salieron a arrastrarse ayer en la cancha fueron: Saja; Gomez, Ortíz, Cahais y García; Camoranesi, Pelletieri, Zuculini, Regueiro; De Paul; Vietto.
De estos once hay algunos que no tienen que jugar más, por lo menos en lo que queda del torneo. Ortiz es el primero que tiene que salir, es un desastre, lento, a destiempo, mal parado, cada vez que lo encaran lo pasan, no da seguridad, no se impone, nada que ver con el Ortiz de los primeros seis meses en el club, el chico García no está a la altura de las circunstancias. A Pelletieri le quieren renovar por tres años. Es una locura. No le da el piné, siempre tuvo complicaciones con la pelota en los pies, ahora le sumó que está mal físicamente y que no recupera una pelota. No puede seguir jugando, da muchas ventajas.

Lo de Regueiro es inentendible. ¿A quién se le ocurre traer a este muerto? Y le pagan una fortuna, que desastre que hicieron en el mercado de pases. Y que caro lo vamos a pagar. Regueiro es un ex jugador. No se saca un tipo de encima, no da un pase, no le puede pegar al arco, no triangula, nada de nada. Y el otro que no tiene que jugar más es De Paul. Este chico rindió con Zubeldía como volante por izquierda, y eso es lo máximo que puede mostrar. No es enganche, ya lo dijimos la columna anterior, y él lo sigue reafirmando todos los partidos. No tiene panorama, no tiene pase, no es conductor, no tiene huevos. Sólo puede rendir por izquierda, haciendo el ida y vuelta y tirando algún que otro centro. Lo único bueno que tiene es que le pega bien de afuera, pero con eso sólo no alcanza.

Lo único rescatable es el chico Gomez, que pobrecito tenía Ortiz al lado y a Camoranesi adelante, Cahais, que nos salvó de que nos hagan uno o dos goles más y Zuculini, que ayer no jugó bien, pero por lo menos pone, va al frente. Viene de dos desgarros, le falta un poco de fútbol, pero es una garantía de que por lo menos tiene entrega y va para adelante. Camoranesi no estuvo mal, fue el único que más o menos tuvo un poco de idea, pero no alcanza, puede jugar 50 minutos nada más, y con una intensidad inferior a la que se necesita para jugar hoy en día.

Anoche, después del partido, Carlos Ischia renunció a la Dirección Técnica. Luego de cinco partidos disputados, cuatro derrotas, un empate, un gol a favor y ocho en contra, podemos decir que es lo mejor que podía hacer. De seguir sólo hubiera sumado más derrotas.

En estos momentos los dirigentes están evaluando cual es la mejor opción para hacerse cargo de la conducción de este equipo. Esperemos que esta vez no se equivoquen, ya no hay margen de error. Se necesita alguien que sepa de fútbol, que pueda motivar a estos jugadores y, sobretodo, que tenga los huevos bien puestos para capear el temporal.


El próximo partido es el domingo a las 16.00 hs, frente a Estudiantes, en el estadio único de La Plata, nuevamente sin la presencia de público visitante. Abrazo racinguista!  

lunes, 30 de septiembre de 2013

Franca decadencia

Novena fecha. Visitamos a Belgrano en el estadio Mario Alberto Kempes de la Capital Cordobesa. ¿Cómo analizar un partido de un equipo que perdió siete partidos de nueve, y empató los dos restantes? ¿Cómo analizar a un plantel que tiene 17 goles en contra y sólo 3 a favor? ¿Qué se puede decir de un club que elige a un presidente “títere” que no puede siquiera cumplir ese rol? ¿Qué se puede analizar cuando se arma un plantel para un año, unos días después se dejan ir a dos de las principales figuras, y al mes se despide al técnico y al mánager? Son muchas preguntas sin respuestas. Está todo dado vuelta. La intención no es buscar culpables, de hecho, cuando se vota, en parte, lo somos todos.

Del partido no hay mucho para decir. Belgrano fue superior. Ganó bien. La academia sólo pudo oponer resistencia durante breves pasajes del juego. Los once que salieron a la cancha fueron Saja; Ortíz, Migliónico, Cahaís; Gómez, Battaglia, Pelletieri, Ibañez; De Paul; Vietto y Martínez. La intención del técnico, se presume, fue armar una línea de tres en el fondo, con dos laterales que le den salida permanente, dejando en Battaglia y Pelletieri, la tarea de contención, y en De Paul la creación. Nada de lo planeado le salió. La academia fue un desastre en todos los sectores del campo. Los tres del fondo fueron un flan, descoordinados, desorientados, a destiempo, no se cerraron bien en ningún momento, los laterales se mostraron e intentaron ser salida, pero nunca fueron receptores ya que los centrales revolearon todas las pelotas y los mediocampistas no estuvieron precisos. Pelletieri no puede más. No marca, no recupera una pelota, en la entrega es un desastre, Battaglia estuvo un poco más fino con la pelota en los pies, pero igual de flojo en la recuperación. Lo De Paul es muy poco. No es conductor. No tiene panorama, es impreciso, no conduce, no tiene pase, no tiene casi nada de lo que un enganche debe tener. Sólo cuenta con buena pegada de afuera del área, nada más que eso. Esto no alcanza para ser él “10” de Racing, si De Paul es la única opción, prefiero jugar sin enganche. De hecho, el juvenil ha rendido mucho más como mediocampista por afuera, que fue el puesto en el que lo ponía Zubeldía que como “enlace”. Los delanteros no aportaron nada, ni Vietto, ni Roger, ni Hauche cuando entró.

Los goles de Belgrano los hicieron César Pereyra a los 29 del primer tiempo y a los 33 del segundo y Carlos Bueno a los 41 de la etapa final.

Racing fue un desastre. Parecía un equipo amateur. La defensa es insegura al mango, el mediocampo no existe, el conductor no es tal, los delanteros no hacen nada, amén de que la pelota les llega poco y mal, no generan una sola situación.

Pasamos de ser un equipo sólido que jugaba mal, a uno desordenado, inseguro y que juega peor. El fútbol de hoy es muy profesional y se la hace pagar muy caro a los desprolijos, a los que hacen las cosas mal, a los que improvisan. Ya ningún club serio cambia las directivas en la mitad de un torneo. Aca cambiamos jugadores (se fueron Fariña y Centurión y no se reemplazó a ninguno de los dos) técnico, mánager y hasta dirigentes (se acaban de formalizar las renuncias de Cogorno y Molina). Una locura. ¿Qué tiene de diferente Belgrano con Racing? (no cito el caso de Arsenal por razones obvias). La previsibilidad. Belgrano mantiene el plantel siempre (sólo cambia dos o tres titulares), mantiene el técnico, y la forma de jugar es la misma desde que subió a primera. Están convencidos. Con poco le alanza. No tiene problemas de promedio, clasifica a las copas y en cualquier momento mete un batacazo. Ya ni siquiera tomo en cuenta los casos de Lanús y Vélez, porque nos llevan años de ventaja. Cambian poco y de a poco. Es increíble que, con muchísimos más recursos, no podamos hacer algo digno.

Racing se rehízo de las cenizas. Pasamos momentos gravísimos, mucho peores que el actual. Casi nos fundimos, quebramos, nos gerenciaron, jugamos una promoción. Pudimos salir a flote. Y no aprendimos nada. Justo cuando estábamos a un paso de lograr la tan ansiada estabilidad, tiramos todo a la mierda.

Y todo esto por caprichos personales, falta de profesionalismo, e imprevisión. Ya lo dijimos en la columna anterior, pero vale repetirlo, lo de Zubeldía fue un error grande como el cilindro. Lo echaron por perder tres partidos. Y encima lo hicieron en el medio de una serie de copa. Si, en el medio, ni antes de jugarla, ni después de la eliminación, en el medio. Esa paparruchada la vamos a pagar carísima. Si no les gustaba Zubeldía, no le hubiesen renovado contrato. Renovarle, y rescindirle un mes después por perder tres partidos, es el error más grande que cometió la dirigencia de Racing en los últimos cinco años. Y lo vamos a pagar carísimo.

Así estamos, cambiamos el caballo a mitad del río y la correntada nos tiró a la mierda. Quedamos sin técnico, sin mánager, sin dirigentes, con un plantel golpeadísimo, completamente a la deriva. Impera enderezar el rumbo. Ahora, la manija, la tiene Victor Blanco, vicepresidente segundo a cargo de la presidencia hasta diciembre de 2014. Ahora mucho no va a poder hacer. Recién en diciembre se va a ver su capacidad como dirigente. Sólo se pueden traer dos refuerzos, y por las características del plantel, van a tener que ser de élite.   


El próximo partido es el domingo a las 21.15 hs, en el cilindro de Avellaneda, frente a Atlético Rafaela. Allí estaremos.  Abrazo racinguista!  

lunes, 23 de septiembre de 2013

Otra puñalada

Octava fecha. Recibimos al puntero, Ñewell´s Old Boys, en el cilindro de Avellaneda. La academia venía mal, muy mal, y a esta altura ya no es noticia, el rendimiento mostrado la fecha anterior y la categoría del rival, sin dudas el mejor equipo argentino de los últimos dos años, hacían prever lo peor de cara al partido que debía enfrentar la academia. Pero esto es fútbol, el arte de lo impredecible. La bronca acumulada, la posición del equipo en la tabla, la incertidumbre política que vive el club y la vorágine con que se siente el fútbol hoy, nublan el análisis que puede llegar a hacer el hincha, si es que lo hace. Pero Racing, aunque perdió, no hizo un mal partido. En otra circunstancia sería más fácil contemplar que se enfrentó al mejor. No se lo pudo doblegar, pero si controlarlo. El resultado no es un reflejo del partido. Esta vez, no se mereció la derrota, pero bien lo dijo el técnico, los merecimientos, no suman puntos.

La academia salió a la cancha con Saja en el arco; Ortíz, Migliónico, Cahais; Gomez, Villar, Pelletieri, Ibañez; De Paul; Vietto y Viola. El equipo logró encontrar orden defensivo con esta nueva disposición. A la línea de tres defensores se le sumaban Gomez e Ibañez en los laterales, para reforzar la marca. El plan dio sus frutos, a punto tal que el rival no contó con jugadas de gol claras en casi todo el partido.

Si bien la academia no fue superior, nunca fue desbordado por el rival. Racing contó con chances para abrir el marcador, pero los palos y la floja labor de los delanteros se lo impidieron. A los tres minutos debió salir Valentín Viola por lesión. Luego se confirmó que tiene un desgarro. En su reemplazo ingresó Gabriel Hauche, quien volvió a mostrar una deficiente actuación. Luciano Vietto, el otro delantero, sigue en un nivel muy bajo. Es un jugador que tiene condiciones de sobra, y las demostró, pero está pasando su peor momento desde que debutó en el primer equipo. Quizás llegó el momento de preservarlo. Hay veces que los bajones se superan jugando, en otros casos, a veces, es conveniente parar la pelota, darle un descanso al jugador, no exponerlo tanto, y esperar a que recupere su nivel entrando de a poco, o sumando minutos en reserva. Vietto es un capital importante del club. Quizás el mejor. Y hay que cuidarlo. El técnico deberá decidir la mejor forma de hacerlo.

Lo mejor de Racing se vio sobre el final del primer tiempo, Rodrigo De Paul, en dos oportunidades, estrelló sendos remates en los postes, primero en el travesaño, como corolario de una jugada colectiva, y luego entrando por la media luna del área, un remate recto suyo dio en el poste derecho del arco rival. Ese fue el mejor momento de la academia en el partido.

En el segundo tiempo el equipo mermó mucho en lo físico, algunos jugadores, los mediocampistas sobre todo, se arrastraban en la cancha. A los 33 minutos Camoranesi reemplazó a De Paul, porque este ya no podía ni caminar. Es preocupante el estado físico de este equipo. La falencia del plantel no es sólo anímica, muchos de estos jugadores no aguantan los 90 minutos.

Esa merma hizo que Ñewells se adueñe del desarrollo del juego en la segunda mitad, pero sin generar peligro en el arco de Saja. Cuando todo parecía indicar que el partido iba a terminar en igualdad, apareció el diferente, uno de los jugadores del futbol local que marcan la diferencia. Maxi Rodriguez apiló jugadores por izquierda, se metió al área con sorprendente facilidad y definió ante la deficiente respuesta de la última línea local.

Ibañez, se comió el primer amague, Pelletieri el segundo, luego, cuando Maxi entró al área, Cahais y Migliónico le salieron en linea, uno detrás del otro, facilitando el dribleo del rival, y para terminar, el chino se tiró antes de que el delantero defina, dejándole el primer palo a su merced. Poker de errores que nos condena a una nueva derrota. Eso pasa cuando venís mal. Podes hacer un buen partido, podes enfrentar con dignidad al mejor, hasta podes superarlo, pero un error te deja en bolas,  más cuando es múltiple.

Racing mejoró la imagen mostrada una semana atrás, pero no le alcanzó. Luego del gol, la gente explotó contra los dirigentes. Primero contra Cogorno y luego contra Molina, las dos cabezas del proyecto, los responsables de la actualidad del club. Racing vive, sin dudas, su momento más oscuro desde el retorno de la democracia, impera salir de esto, y la manera es la de siempre. Orden, responsabilidad, coherencia, eficiencia, profesionalidad, austeridad y compromiso. Las renuncias no solucionan nada. No importa quien gobierne, sino como lo haga. Esto va más allá de Cogorno, Molina o Podestá. Impera recuperar el orden, la previsibilidad, el trabajo y la conciencia en las decisiones. La improvisación, a la hora de manejar los destinos de tamaña Institución, nos lleva a la ruina. Esperemos que los dirigentes dejen los egos de lado, y desde la unidad, apunten a la recuperación del club. Estamos a tiempo. Pasamos momentos institucionales y deportivos mucho peores que este.  
El próximo partido es el domingo a las 16.00 hs, en Córdoba frente a Belgrano, sin la presencia de público visitante. Abrazo racinguista!