Primer y único equipo Argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

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Primer y único equipo argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

lunes, 21 de octubre de 2013

Mismo resultado, distinta actitud

Décimo segunda fecha. Recibimos a Vélez en el cilindro de Avellaneda, en el inicio del tercer ciclo de Mostaza Merlo como técnico de la academia. La sola figura de mostaza genera esperanza en el hincha, esa esperanza que estos jugadores, con el lamentable papel que están haciendo en este campeonato, ayudaron a derruir. También son responsables directos de este estado de desesperanza, Molina, Cogorno y Ayala, quienes, primero con el armado del plantel, y luego con sus interminables peleas internas y lucha de egos, tan fuertes estas, que pusieron de rodillas a un club que estaba empezando a sacar la cabeza, a ordenarse, a olvidarse de la eterna lucha por mantener la categoría, lograron que la academia tenga el peor desempeño que ha tenido un club jugadas 12 fechas, desde que se inauguraron los torneos cortos en el año 1991.

Sólo dos personas pueden enderezar este barco que está a la deriva. Una es mostaza, responsable de recuperar la senda de las victorias, de devolver la autoestima a este plantel, de inculcar la certeza de que de esta situación se sale con trabajo, con concentración, con asunción de responsabilidades, con orden y unidad dentro del campo de juego. La otra es Víctor Blanco, responsable de los límites del campo hacia afuera, a su cargo está enderezar las finanzas del club, potenciar este plantel en diciembre con dos jugadores de probada jerarquía, y por sobretodo, devolver la imagen de autoridad, de unidad, de proyecto, la confianza que todos los que están inmersos en la realidad del club, jugadores, técnicos y directivos, deben tener respecto de la conducción. Para esto, cuenta con el aval explícito y manifiesto de toda la comisión Directiva, y de varias agrupaciones opositoras. Los proyectos son colectivos, pero hoy, sólo estas dos personas pueden sacar al club de esta penosa situación.

Las derrotas, como siempre, molestan, más cuando son tantas y tan seguidas, amén de esto, la academia no dejó esa sensación tan espantosa que había dejado cuando perdió con Rafaela hace quince días, sin patear al arco, o cuando perdió categóricamente con San Lorenzo, Arsenal, Tigre, Boca y Belgrano. Esta vez, semilimpieza mediante (mostaza sólo sacó del equipo a Pelletieri y Migliónico; Camoranesi, Reguiero, Pillud y Viola no están jugando por diversas afecciones físicas, o, en el caso del Uruguayo, psíquicas), el equipo mostró otra actitud, metió, empujó y hasta lo podría haber empatado, de no ser por los graves problemas de definición que tiene Hauche y el mal momento que está pasando Vietto.

La academia salió a la cancha con Saja; Quiles, Ortíz, Cahais y Corvalán; Gómez, Rolheiser, Zuculini, Villar; De Paul y Vietto. La novedad fue la aparición de Quiles como titular por primera vez desde que está en el club, el lateral surgido de Colón no había tenido ni un minuto en cancha. Se lo vio bien, en estado, apto para ser titular, hizo un buen primer tiempo, con la salvedad de que, en el gol de Vélez, se duerme y habilita a Mauro Zárate, quien no tuvo problemas en definir, sólo, frente al arquero. Lo primero que tiene que hacer mostaza es enfocarse cien por cien en la concentración. La defensa no hizo un mal partido, pero, como siempre, se distrae y comete el error que, hoy, sin dudas, te hace perder el partido. A los 17 minutos debió salir Ortiz por un traumatismo de cráneo. En su lugar ingresó Cahais. Tres minutos después, cuando la defensa todavía no se había terminado de acomodar, llegó el gol de Vélez que sentenció el juego.

El polaco Saveljich hizo un buen partido, empezó por izquierda, y luego, con el ingreso de Cahais, pasó a ocupar el lugar de primer marcador central. Lo hizo bien, de arriba es un fenómeno, cuando la tiene que revolear, lo hace, y es un jugador que se mete en el partido, se lo nota concentrado. El bajo nivel que están mostrando hace tiempo Ortíz y Migliónico, hace que la dupla central que terminó jugando el viernes sea, a mi entender, la mejor que puede alistar Racing en la actualidad.

Del medio para arriba se vio lo peor de la academia. Racing se paró con Zuculini y Rolheiser en la contención, mordieron bastante, sobretodo Rolheiser, pero no llegaron a hacer un buen partido, Bruno, desde que volvió de la lesión, no pudo recuperar el nivel que supo mostrar antes del desgarro. Gómez, que jugo de volante por derecha, fue el mejor de la academia, aparece siempre, recorre el lateral todo el partido, y si bien a veces se equivoca en la resolución, suele concluir bien las jugadas, lo que para un chico de 19 años y diez partidos en primera, es muchísimo. Por la banda izquierda jugó Villar. Hizo un primer tiempo espantoso, para el olvido. Luego, en el inicio del segundo tiempo ingresó Hauche por Quilez, pasando él barba a la banda derecha. A los 17 de esa segunda etapa ingresó Roger Martínez por De Paul. Rodrigo volvió a jugar en un nivel bajisimo, tiene que salir, ya hace varios partidos que no le aporta nada de nada al equipo. Debe ir a la reserva o al banco, al menos hasta que mejore considerablemente su nivel. A partir de ahí el nivel de Villar mejoró un poco, se cerró al medio, participó más de la creación y distribuyó con criterio. Quizás es momento de que deje de jugar por las bandas y se pare en el medio junto a Zuculini.

La academia lo pudo empatar dos veces mediante Hauche, en una, sólo, definió cruzado, mordido y mal, y en la otra, quiso fusilar a Sosa con un potente tiro, que encontró bien parado al golero de Vélez. Zuculini también tuvo sus chances, una se fue por arriba del travesaño y otra mordida fue a las manos de Sosa. Vietto probó varias veces al arco, pero todas se fueron por arriba del travesaño. El juvenil sigue mostrando un bajo nivel, pero a diferencia de De Paul, las pide todas, lucha, pelea, no le sale una y eso lo enoja, está mal, pero pelea por revertirla. Tiene que serenarse, para la pelota, literal y figuradamente, y entender que a veces, la mejor opción, es el pase a un compañero. Quizás tampoco le vendrían mal un par de partidos en el banco.

Se volvió a perder, la situación se complica, ahora todo está en manos de mostaza. La actitud, al menos frente a Vélez, estuvo. Ahora falta recuperar el orden, la concentración y, lo más difícil, aceitar el circuito ofensivo y, sobretodo, meterla adentro del arco.

El próximo partido es el lunes 28 de octubre, a las 20.10 hs., en Bahía Blanca, frente a Olimpo. Hay que ganar ya y empezar a salir de esta. Abrazo racinguista! 


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