Décimo tercera fecha. Visitamos
a Olimpo en Bahía Blanca. ¡Y ganamos! Sí, después de más de cuatro meses (una
eternidad) Racing volvió a la victoria. Pasaron diez derrotas, dos empates y
cinco entrenadores. La victoria más cara de la historia, pero por fin pudimos
sacarnos esta mochila de encima. Las derrotas se encadenan, los errores se
generalizan, y el panorama empieza a ser desesperante, no se encuentra la
salida por ningún lado y todo empieza a desmoronarse. Se puso un punto final a
esa racha negra, esperemos que el triunfo sirva para levantar cabeza, ganar
también en confianza, y como dijo Bruno Zuculini, empezar a enderezar la nave.
Que sea el principio de una nueva racha, esta vez, de victorias.
Mostaza hizo lo que hay
que hacer cuando las cosas no salen. Parar la pelota, acudir a lo mejor que hay
a mano, duplicar esfuerzos, maximizar la concentración y armar un planteo que
minimice la capacidad de daño del rival.
La academia salió a la
cancha con Saja; Gómez, Ortiz, Saveljich y Corvalán; Villar, Campi (quien hizo
su debut en primera división en una posición que no le es natural, recordemos
que en reserva siempre jugó de central, o en su defecto de lateral izquierdo),
Zuculini y De Paul; Viola y Vietto.
Racing se mostró como un
equipo sólido, bien parado en defensa, que en todo momento trató de no desprotegerse,
y desde ahí ver cómo podía arrimarse al arco rival. El planteo de Mostaza le permitió
a Olimpo hacerse dueño de la pelota y manejar los tiempos del encuentro a
gusto. Si bien el equipo de Perazzo dominó el juego en la primera etapa, de la
mano del colorado Gil, no pudo trasladarlo al marcador. De hecho el local sólo
pudo arrimarse al arco de Saja por un par de errores que cometió la defensa de
Racing en el sector derecho, entre Gómez y Ortíz. La academia pudo haberse
puesto en ventaja mediante un cabezazo de este último, de pique al suelo, que
el arquero de Olimpo mandó al corner con gran esfuerzo.
En el segundo tiempo los
de Merlo mostraron la misma actitud y concentración, pero le agregaron mayor
agresividad de mitad de cancha hacia adelante, lo que le permitió tener mayor
control de balón y varias situaciones para ponerse en ventaja.
A los 17 minutos de la
segunda etapa Viola desbordó por izquierda, tocó atrás para De Paul, éste la
cambió hacia la derecha para la entrada de Villar, quién con un toque la metió
al medio del área, para que Zuculini, apareciendo por sorpresa como suele
hacer, estampé el uno a cero y desate el delirio. La academia cortó una racha
de 626 minutos sin convertir, casi siete partidos completos. El último gol
había sido en la fecha 6, frente a Lanús, en el cilindro y lo había marcado Araujo
en contra.
Racing mejoró mucho en el
segundo tiempo. Villar y De Paul, que habían tenido un primer tiempo espantoso,
levantaron su nivel. Vietto y Viola se mostraron más participativos,
redondeando un buen encuentro. La academia lo tuvo para liquidarlo en varias ocasiones,
por intermedio de Vietto, Zuculini, Viola y Hauche, pero la impericia a la hora
de definir hizo que el resultado no fuese más abultado.
Excelente partido de
Saveljich. El polaco es un fenómeno, juega todo el partido al cien por cien,
concentrado, muy firme de arriba, áspero en la marca, y no se achica, si tiene
que pegar una patadita para cortar un avance peligroso, lo hace sin dudar. Con
sólo cuatro partidos en primera demostró que puede ser central titular en este
equipo sin ningún tipo de inconvenientes.
Buen partido de los
laterales, Gómez bien en la salida, aparece en el área rival (reventó un tiro
en el travesaño), pero, en el primer tiempo, flojo en la marca, en el segundo
se recuperó y se mostró mucho más firme. Corvalán, a la inversa, muy firme en
la marca, pero no se proyectó casi nada, esto último, intuyo, por indicación
del entrenador.
A los 22 años debutó
Gastón Campi en la primera del club. Y lo hizo de forma correcta. A pesar de
haber jugado siempre de marcador centra o lateral izquierdo, se mostró firme en
el doble cinco junto a Zuculini, tiene buena altura (193 cm), probó de afuera del
área con un disparo que se fue cruzado, poco dúctil con la pelota en los pies,
pero mostró el compromiso suficiente para hacer un partido aceptable.
Se acabó el karma. Con
armas conocidas: orden, concentración, solidaridad, esfuerzo y compromiso. Que
la mala racha sirva para concientizarnos del material que hay en este plantel.
Comprobada la falacia de equipo para brillar y descollar, sepámonos capaces de
ganar, pero con humildad, este equipo no puede prescindir de las virtudes que
mostró en Bahía Blanca. Para cambiar la nefasta racha de las primeras 12 fechas,
por otra ganadora, que nos permita terminar el torneo de forma decorosa (ganar,
ganar y ganar), no hay que negociar ninguna de las virtudes que se mostró el
lunes: orden, actitud, compromiso, esfuerzo y concentración. Si a esto le
sumamos mayor precisión en la definición, los veinte puntos no son una quimera.
El próximo partido es el sábado
02 de noviembre, a las 20.20 hs., en La Plata, frente a Gimnasia y Esgrima. Abrazo
racinguista!
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