Décimo segunda fecha. Visitamos a Lanús en su cancha. Un rival siempre complicado pero que no está haciendo un buen papel en este torneo, que lo encuentra entre los últimos puestos de la tabla de posiciones.
Lo de Racing anoche fue, nuevamente, una verdadera vergüenza deportiva. Una más de estos jugadores. Y van… El rival manejó el partido a su antojo desde principio a fin.
El partido lo empezamos a perder desde el minuto cero. Ya que enseguida se empezaron a notar los errores de Zubeldía en el planteo del juego. El técnico decidió salir a la cancha con cinco defensores (Pillud-Cáceres-Aveldaño-Cahais- Litch), solo dos mediocampistas (Toranzo y Pelletieri) y tres delanteros (Moreno-Santander-Hauche). Si bien es de suponer que los laterales deberían haber ayudado a Peletieri en el medio y los extremos (por llamarlos de alguna manera) deberían haber colaborado en la creación de juego, nada de esto sucedió. Con lo cual podemos concluir que el planteo fue desacertado.
Lanús, sin lucirse, ni mostrar un futbol de alto vuelo, fue el dueño del mediocampo durante todo el partido. Manejó la pelota y los tiempos. Racing no generó una situación de gol. El partido que hicieron los laterales fue vergonzoso. Pillud no le da una pelota a un compañero. A litch lo desbordan siempre. Ninguno de los dos tira un centro. Pasan poco al ataque, y cuando pasan lo hacen mal. Resuelven mal. Deciden mal. Peletieri, estuvo muy solo en el medio. Y solo no puede. Lo de Toranzo fue lamentable. Perdió infinidad de pelotas, no recuperó ni una. La mayoría de los pases los hace o a un rival o a dividir. No manejó una sola pelota parada bien. Cumplió un ciclo y la gente se lo hizo notar. En el segundo tiempo fue silbado cada vez que tocó la pelota.
A los 16 minutos del primer tiempo ya estábamos perdiendo uno a cero. Otra vez un error de Aveldaño. Uno de los peores centrales que me tocó ver en el club (el otro es “coco” Capria). Ni se preocupó en saltar, o en molestar a su marca aunque sea. Izquierdoz saltó solo y la cabeceó al gol.
Racing siguió sin aparecer en la cancha hasta que a los 35 del primer tiempo, Fritzler le robó la pelota a Toranzo que seguía durmiendo la siesta, jugó para Pavone, y este definió abajo al primer palo, y ante una mala respuesta de Saja, puso el dos a cero.
Racing seguía deambulando en la cancha, los tres de arriba aportaban poco y nada, Gio está en un muy bajo nivel, Santander va a todas, las pelea, pero no genera una situación de gol y Hauche sigue chocando contra los defensores rivales.
En el segundo tiempo entraron Zuculini y Viola por Cahais y Santander. Si bien creo que el ingreso de esos dos jugadores era cantado, entiendo que debían haber salido Toranzo, por el pésimo partido que venía haciendo, y Aveldaño, el más flojo de una mala defensa.
A pesar de los cambios, Racing no cambió la cara. En ningún momento demostró capacidad ni intención de poder dar vuelta, o al menos empatar, el partido. El juego ya estaba sentenciado cuando a los 18 minutos de esa segunda etapa, Romero lo pasó a Litch con una facilidad inaudita para el fútbol profesional y definió de manera exquisita ante la salida de Saja.
El gol de Viola a seis minutos del final solo sirvió para decorar el resultado y para que la vergüenza no sea tan grande.
Otra pésima actuación de este equipo y ya van demasiadas. Se jugó sin ideas, sin ganas, y lo peor de todo, sin compromiso. Será fundamental que este equipo reaccione, que redoble los esfuerzos y que se empiece a tomar enserio la cosa para no pasarla tan mal en lo que queda del campeonato.
Es momento de empezar a darle más minutos a Viola, a Zuculini y a Fariña. Probar algún defensor central en lugar de Aveldaño. Empezar a sacar del equipo a los jugadores que no rinden, nunca rindieron, ni van a rendir. Toranzo, Aveldaño y Litch, seguro, están en esa lista.
Hay que empezar a sumar para levantar esto.
El siguiente partido es el próximo domingo a las 17.00, en el cilindro de Avellaneda frente a Estudiantes de la Plata.
Allí estaremos, abrazo Racinguista.