Primer y único equipo Argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

Primer y único equipo Argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos
Primer y único equipo argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

lunes, 30 de septiembre de 2013

Franca decadencia

Novena fecha. Visitamos a Belgrano en el estadio Mario Alberto Kempes de la Capital Cordobesa. ¿Cómo analizar un partido de un equipo que perdió siete partidos de nueve, y empató los dos restantes? ¿Cómo analizar a un plantel que tiene 17 goles en contra y sólo 3 a favor? ¿Qué se puede decir de un club que elige a un presidente “títere” que no puede siquiera cumplir ese rol? ¿Qué se puede analizar cuando se arma un plantel para un año, unos días después se dejan ir a dos de las principales figuras, y al mes se despide al técnico y al mánager? Son muchas preguntas sin respuestas. Está todo dado vuelta. La intención no es buscar culpables, de hecho, cuando se vota, en parte, lo somos todos.

Del partido no hay mucho para decir. Belgrano fue superior. Ganó bien. La academia sólo pudo oponer resistencia durante breves pasajes del juego. Los once que salieron a la cancha fueron Saja; Ortíz, Migliónico, Cahaís; Gómez, Battaglia, Pelletieri, Ibañez; De Paul; Vietto y Martínez. La intención del técnico, se presume, fue armar una línea de tres en el fondo, con dos laterales que le den salida permanente, dejando en Battaglia y Pelletieri, la tarea de contención, y en De Paul la creación. Nada de lo planeado le salió. La academia fue un desastre en todos los sectores del campo. Los tres del fondo fueron un flan, descoordinados, desorientados, a destiempo, no se cerraron bien en ningún momento, los laterales se mostraron e intentaron ser salida, pero nunca fueron receptores ya que los centrales revolearon todas las pelotas y los mediocampistas no estuvieron precisos. Pelletieri no puede más. No marca, no recupera una pelota, en la entrega es un desastre, Battaglia estuvo un poco más fino con la pelota en los pies, pero igual de flojo en la recuperación. Lo De Paul es muy poco. No es conductor. No tiene panorama, es impreciso, no conduce, no tiene pase, no tiene casi nada de lo que un enganche debe tener. Sólo cuenta con buena pegada de afuera del área, nada más que eso. Esto no alcanza para ser él “10” de Racing, si De Paul es la única opción, prefiero jugar sin enganche. De hecho, el juvenil ha rendido mucho más como mediocampista por afuera, que fue el puesto en el que lo ponía Zubeldía que como “enlace”. Los delanteros no aportaron nada, ni Vietto, ni Roger, ni Hauche cuando entró.

Los goles de Belgrano los hicieron César Pereyra a los 29 del primer tiempo y a los 33 del segundo y Carlos Bueno a los 41 de la etapa final.

Racing fue un desastre. Parecía un equipo amateur. La defensa es insegura al mango, el mediocampo no existe, el conductor no es tal, los delanteros no hacen nada, amén de que la pelota les llega poco y mal, no generan una sola situación.

Pasamos de ser un equipo sólido que jugaba mal, a uno desordenado, inseguro y que juega peor. El fútbol de hoy es muy profesional y se la hace pagar muy caro a los desprolijos, a los que hacen las cosas mal, a los que improvisan. Ya ningún club serio cambia las directivas en la mitad de un torneo. Aca cambiamos jugadores (se fueron Fariña y Centurión y no se reemplazó a ninguno de los dos) técnico, mánager y hasta dirigentes (se acaban de formalizar las renuncias de Cogorno y Molina). Una locura. ¿Qué tiene de diferente Belgrano con Racing? (no cito el caso de Arsenal por razones obvias). La previsibilidad. Belgrano mantiene el plantel siempre (sólo cambia dos o tres titulares), mantiene el técnico, y la forma de jugar es la misma desde que subió a primera. Están convencidos. Con poco le alanza. No tiene problemas de promedio, clasifica a las copas y en cualquier momento mete un batacazo. Ya ni siquiera tomo en cuenta los casos de Lanús y Vélez, porque nos llevan años de ventaja. Cambian poco y de a poco. Es increíble que, con muchísimos más recursos, no podamos hacer algo digno.

Racing se rehízo de las cenizas. Pasamos momentos gravísimos, mucho peores que el actual. Casi nos fundimos, quebramos, nos gerenciaron, jugamos una promoción. Pudimos salir a flote. Y no aprendimos nada. Justo cuando estábamos a un paso de lograr la tan ansiada estabilidad, tiramos todo a la mierda.

Y todo esto por caprichos personales, falta de profesionalismo, e imprevisión. Ya lo dijimos en la columna anterior, pero vale repetirlo, lo de Zubeldía fue un error grande como el cilindro. Lo echaron por perder tres partidos. Y encima lo hicieron en el medio de una serie de copa. Si, en el medio, ni antes de jugarla, ni después de la eliminación, en el medio. Esa paparruchada la vamos a pagar carísima. Si no les gustaba Zubeldía, no le hubiesen renovado contrato. Renovarle, y rescindirle un mes después por perder tres partidos, es el error más grande que cometió la dirigencia de Racing en los últimos cinco años. Y lo vamos a pagar carísimo.

Así estamos, cambiamos el caballo a mitad del río y la correntada nos tiró a la mierda. Quedamos sin técnico, sin mánager, sin dirigentes, con un plantel golpeadísimo, completamente a la deriva. Impera enderezar el rumbo. Ahora, la manija, la tiene Victor Blanco, vicepresidente segundo a cargo de la presidencia hasta diciembre de 2014. Ahora mucho no va a poder hacer. Recién en diciembre se va a ver su capacidad como dirigente. Sólo se pueden traer dos refuerzos, y por las características del plantel, van a tener que ser de élite.   


El próximo partido es el domingo a las 21.15 hs, en el cilindro de Avellaneda, frente a Atlético Rafaela. Allí estaremos.  Abrazo racinguista!  

lunes, 23 de septiembre de 2013

Otra puñalada

Octava fecha. Recibimos al puntero, Ñewell´s Old Boys, en el cilindro de Avellaneda. La academia venía mal, muy mal, y a esta altura ya no es noticia, el rendimiento mostrado la fecha anterior y la categoría del rival, sin dudas el mejor equipo argentino de los últimos dos años, hacían prever lo peor de cara al partido que debía enfrentar la academia. Pero esto es fútbol, el arte de lo impredecible. La bronca acumulada, la posición del equipo en la tabla, la incertidumbre política que vive el club y la vorágine con que se siente el fútbol hoy, nublan el análisis que puede llegar a hacer el hincha, si es que lo hace. Pero Racing, aunque perdió, no hizo un mal partido. En otra circunstancia sería más fácil contemplar que se enfrentó al mejor. No se lo pudo doblegar, pero si controlarlo. El resultado no es un reflejo del partido. Esta vez, no se mereció la derrota, pero bien lo dijo el técnico, los merecimientos, no suman puntos.

La academia salió a la cancha con Saja en el arco; Ortíz, Migliónico, Cahais; Gomez, Villar, Pelletieri, Ibañez; De Paul; Vietto y Viola. El equipo logró encontrar orden defensivo con esta nueva disposición. A la línea de tres defensores se le sumaban Gomez e Ibañez en los laterales, para reforzar la marca. El plan dio sus frutos, a punto tal que el rival no contó con jugadas de gol claras en casi todo el partido.

Si bien la academia no fue superior, nunca fue desbordado por el rival. Racing contó con chances para abrir el marcador, pero los palos y la floja labor de los delanteros se lo impidieron. A los tres minutos debió salir Valentín Viola por lesión. Luego se confirmó que tiene un desgarro. En su reemplazo ingresó Gabriel Hauche, quien volvió a mostrar una deficiente actuación. Luciano Vietto, el otro delantero, sigue en un nivel muy bajo. Es un jugador que tiene condiciones de sobra, y las demostró, pero está pasando su peor momento desde que debutó en el primer equipo. Quizás llegó el momento de preservarlo. Hay veces que los bajones se superan jugando, en otros casos, a veces, es conveniente parar la pelota, darle un descanso al jugador, no exponerlo tanto, y esperar a que recupere su nivel entrando de a poco, o sumando minutos en reserva. Vietto es un capital importante del club. Quizás el mejor. Y hay que cuidarlo. El técnico deberá decidir la mejor forma de hacerlo.

Lo mejor de Racing se vio sobre el final del primer tiempo, Rodrigo De Paul, en dos oportunidades, estrelló sendos remates en los postes, primero en el travesaño, como corolario de una jugada colectiva, y luego entrando por la media luna del área, un remate recto suyo dio en el poste derecho del arco rival. Ese fue el mejor momento de la academia en el partido.

En el segundo tiempo el equipo mermó mucho en lo físico, algunos jugadores, los mediocampistas sobre todo, se arrastraban en la cancha. A los 33 minutos Camoranesi reemplazó a De Paul, porque este ya no podía ni caminar. Es preocupante el estado físico de este equipo. La falencia del plantel no es sólo anímica, muchos de estos jugadores no aguantan los 90 minutos.

Esa merma hizo que Ñewells se adueñe del desarrollo del juego en la segunda mitad, pero sin generar peligro en el arco de Saja. Cuando todo parecía indicar que el partido iba a terminar en igualdad, apareció el diferente, uno de los jugadores del futbol local que marcan la diferencia. Maxi Rodriguez apiló jugadores por izquierda, se metió al área con sorprendente facilidad y definió ante la deficiente respuesta de la última línea local.

Ibañez, se comió el primer amague, Pelletieri el segundo, luego, cuando Maxi entró al área, Cahais y Migliónico le salieron en linea, uno detrás del otro, facilitando el dribleo del rival, y para terminar, el chino se tiró antes de que el delantero defina, dejándole el primer palo a su merced. Poker de errores que nos condena a una nueva derrota. Eso pasa cuando venís mal. Podes hacer un buen partido, podes enfrentar con dignidad al mejor, hasta podes superarlo, pero un error te deja en bolas,  más cuando es múltiple.

Racing mejoró la imagen mostrada una semana atrás, pero no le alcanzó. Luego del gol, la gente explotó contra los dirigentes. Primero contra Cogorno y luego contra Molina, las dos cabezas del proyecto, los responsables de la actualidad del club. Racing vive, sin dudas, su momento más oscuro desde el retorno de la democracia, impera salir de esto, y la manera es la de siempre. Orden, responsabilidad, coherencia, eficiencia, profesionalidad, austeridad y compromiso. Las renuncias no solucionan nada. No importa quien gobierne, sino como lo haga. Esto va más allá de Cogorno, Molina o Podestá. Impera recuperar el orden, la previsibilidad, el trabajo y la conciencia en las decisiones. La improvisación, a la hora de manejar los destinos de tamaña Institución, nos lleva a la ruina. Esperemos que los dirigentes dejen los egos de lado, y desde la unidad, apunten a la recuperación del club. Estamos a tiempo. Pasamos momentos institucionales y deportivos mucho peores que este.  
El próximo partido es el domingo a las 16.00 hs, en Córdoba frente a Belgrano, sin la presencia de público visitante. Abrazo racinguista! 


                                                                                                                                                                                                     

martes, 17 de septiembre de 2013

Vergüenza

Séptima fecha. Visitamos a Boca en su estadio. Un rival irregular, que gana y pierde con la misma frecuencia. Un rival que desde hace un año alterna pésimos rendimientos, con partidos discretos. Un rival que tiene una de las peores defensas del país. Un rival que no logra estabilidad futbolística. Y nos pasó por arriba. Nos desdibujó. Nos borró. La actuación de Racing fue lamentable. Un equipo displicente, descomprometido, desordenado, nervioso, perdido. Un desastre. Los jugadores de Racing dieron vergüenza. Nos pasaron por arriba. Nos cargaban. Hicieron lo que quisieron. Nos mostraron que podían hacer lo que quisiesen. Nos podrían haber goleado, de haber querido. Y no reaccionamos. Cuando digo reaccionar no me refiero a partirlo al medio a Gago de una patada. Me refiero a marcarlo. A encimar. A presionar la salida del rival. A molestar. A pedir la pelota. A buscarla. A no darla por perdida. Los jugadores no hicieron nada de esto. Nada de actitud. Nada de pudor. Nada de sangre. Nada de reacción. Nada de orgullo. Nada de nada. Una vergüenza.

Los once que eligió Ischia para salir a dar pena en uno de los dos partidos más importantes del campeonato fueron: Saja; Gómez, Saveljich, Migliónico, Cahais; Villar, Pelletieri, Ibañez; De Paul; Hauche y Vietto. Del primero al último fueron un desastre.

No puede ser que volvamos a cometer el mismo error una y otra vez. Y otra vez. Y otra vez. Y otra vez. Un ejemplo. Matías Cahais llegó al club en el 2009 con Caruso. Jugaba de 3. Era un desastre. Cuando llegó Russo, empezó a jugar con tres defensores, siendo Cahais el zaguero izquierdo. Ahí empezó a levantar un poco. Alternó buenos y malos partidos. Con Simeone se asentó como central izquierdo. Con Zubeldía tuvo su mejor rendimiento, al punto de convertirse en el pilar de la defensa. Si bien comete errores, a veces groseros, jugando de central, es el defensor más parejo del equipo. ¿Y qué hace el nuevo técnico cuando llega? Lo pone de 3. Si el técnico no conoce el platel que tiene, que el manager lo interiorice ¿O para que está acaso? ¿para traer a Regueiro y a Quiles? Dentro de lo descompensado que está este plantel, laterales izquierdos tiene, mediocres, pero tiene. Para que improvisar. Lo más triste es que Cahais, seguramente, siga jugando de tres.

El mediocampo fue una lágrima. Penoso. Hace diez años que todos los partidos del futbol argentino se juegan en el medio. Racing decide despreciar esa zona (esto viene del ciclo anterior). Encara el partido con una línea media flojísima, sin marca. Con Pelletieri (que es un desastre, no roba una bola y las que le pasan cerca se las da a los rivales) solo en el medio. Se lo comieron. En esa zona Boca se hizo un festín. Villar no hizo una bien. ¿De Paul jugó? Lo que más genera malestar es que no cambian esa maldita costumbre de hablar antes de los partidos. Hablan, sólo hablan. De Paul habla en la semana, sale en los diarios. Ibañez también, sale en el diario hablando de lo lindo que la pasó en Boca. Basta muchachos. Hablen en la cancha.

Los delanteros otra vez dando pena. De hauche ya hablamos en la columna anterior. Sigue igual. Nada cambió. En este nivel no puede jugar más. Que agarre futbol en la reserva y cuando esté medianamente bien, y pueda gambetear un rival o patear al arco, que vaya al banco como relevo. Vietto lucha. No baja los brazos pero está muy mal, si bien es cierto que está muy solo, no hace una, nada le sale bien.

Del técnico mucho no se puede decir porque sólo lleva 10 días de trabajo y dos partidos. Agarró un plantel destruido futbolística y mentalmente, pero el planteo que hizo el domingo fue, al menos, desacertado. Esperemos que cambie el rumbo. Impera sumar, al menos 20 puntos de aca al final del torneo.

Que bronca da que en 7 partidos se hagan las cosas tan, pero tan mal, como para volver a mirar de reojo la tabla del promedio. Racing estaba tranquilo. Con 30 puntos, o 25 al menos, se aseguraba no tener problemas con el promedio en dos años. Pero no. Somos un equipo que no supo y no sabe aprovechar los momentos, las situaciones favorables ¿Esto es culpa del destino? ¿De la maldita providencia? ¿Del “karma”? No. Por supuesto que no. Esto es fútbol profesional. Una institución deportiva de las tres más importantes del país. Hay que estar a la altura de las circunstancias para manejarla. Hay que ser profesional, buen administrador  y saber de futbol. Aca las malas decisiones se pagan con millones de dólares.

El presidente y el mánager tomaron malas decisiones. Pésimas. Teníamos un equipo que había sumado primero 33 y luego 29 puntos de la mano de juveniles surgidos de inferiores que no le demandaban al club un mayor esfuerzo económico. Es entendible que a veces las circunstancias (presión del jugador, amenazas de quedar libre, necesidades económicas, vaivenes en el rendimiento) prácticamente obligan a vender. Ahora bien. ¿Cómo los reemplazamos? Los puntos de la temporada 2012/2013 son, en gran medida, de Fariña, Centurión y Vietto. Los dos primero se vendieron. No vamos a discutir si mal o bien, porque eso es relativo. A veces la situación apremia. Fariña, si no era vendido, quedaba libre en un año. Ahora bien. ¿Como se los reemplaza?  Se suele decir que no hay plata para refuerzos, esa es la canción de siempre. En el último año Racing incorporó, entre otros a Sand, Camoranesi, Regueiro, Bolatti y Ortiz. Estos jugadores a Racing le costaron una fortuna. El dinero que se invirtió en estos 5 jugadores, alcanza para armar un equipo, al menos, equilibrado. Se traen jugadores viejos, lesionados, en algunos casos que llevan meses sin jugar y se les pagan contratos exorbitantes. Sand jugaba en Arabia saudita y se le hizo un contrato como si viniera del Nápoli. Camoranesi y Regueiro ya no tenían lugar en Lanús, se los querían sacar de encima, justamente porque son contratos altísimos que no se condicen con lo que pueden llegar a dar. Bolatti hacía un año que no jugaba. A Ortiz, Velez lo dejó libre ¿son boludos los de Velez?

Este plantel está partido. Y eso es culpa del mánager. Teniendo a Pillud y Gomez, traen a Quiles. El equipo cuenta sólo con tres centrales. Para colmo dos (Ortiz y Migliónico) están en mal nivel. En el mediocampo no hay jugadores externos (salvo villar). Hay un solo enganche. Este plantel no tiene un solo delantero de área (Vietto no lo es y Roger tiene sólo dos partidos en primera). ¿De que juegan Reguiero y Camoranesi? No son mediocampistas externos. No son enganches. No son delanteros. ¿Qué puesto tienen? ¿Para que sirven?

Que negro se ve el panorama Racing. Sólo pido no pasar vergüenza. Y sumar por lo menos 22 o 23 puntos este campeonato. En diciembre veremos.


El próximo partido es el viernes a las 20.10 hs, en el cilindro de Avellaneda frente a Newell´s. Allí estaremos. Abrazo racinguista!  

lunes, 9 de septiembre de 2013

Debut que entusiasma

Sexta fecha. Recibimos a Lanús en el cilindro de Avellaneda en el debut de Carlos Ischia como DT de la academia. Sábado lluvioso. Fastidio por el lugar que ocupa la academia en la tabla de posiciones. Esperanza por la llegada de un nuevo entrenador. Intriga sobre lo que éste le puede llegar a dar al equipo. ¿Tendrá la circulación de balón que necesitamos? ¿Solucionará la anemia ofensiva? ¿Corregirá los errores defensivos? ¿Le imprimirá el liderazgo que este plantel necesita? La gente llegaba al Presidente Perón con más dudas que certezas.

Los once que el DT decidió mandar a la cancha en su primer partido fueron: Sebastián Saja en el arco; una línea de cuatro defensores compuesta por José Luis Gómez, Fernando Ortiz, Leonardo Migliónico y Matías Cahais; en el mediocampo estuvieron Diego Villar, Agustín Pelletieri y Luis Ibañez; Rodrigo De Paul como enlace; y Gabriel Hauche y Luciano Vietto como delanteros.

De movida la academia intentó ser protagonista. Se hizo dueña del balón, y cuando no lo tenía, presionaba rápido en campo rival para recuperarlo, para esto fue fundamental el trabajo de Villar e Ibañez. El barba, que hasta ahora viene teniendo un desempeño opaco en la academia, mostró una notable mejoría, esta vez, a diferencia del ciclo anterior, jugando en su posición habitual,  mediocampista por derecha. Luís Ibañez, si bien es lateral por izquierda, se acopló muy bien a la posición de mediocampista, presionó la salida rival y se mostró siempre como opción por su sector. Fue muy importante el trabajo de Rodrigo De Paul, haciendo circular el balón, distribuyendo con criterio y buscando el arco rival. El trabajo del mediocampo hizo que la academia fuese superior durante todo el partido, sobretodo en el primer tiempo, donde se vio lo mejor de Racing. Si el equipo logra mantener la intensidad con la que jugó esos primeros 45 minutos, no va a tener problemas en reencontrarse con la victoria.

El punto flojo del equipo fueron los delanteros. La academia generó por lo menos 10 situaciones de gol nítidas, claras, en muchas de las cuales llegaba a tres cuartos de cancha con superioridad numérica, si no pudo plasmar la gran cantidad de jugadas de gol que generó en el resultado fue, en gran medida, por la impericia de los de arriba.

El caso Hauche ya supera todos los límites de la paciencia. Este pibe nos forrea en todos los mercados de pase. Siempre se quiere ir unos días antes de que empiece el torneo. Hace tres años y medio que está en la primera del club. No le hace un gol a nadie, no se puede sacar un rival de encima, no tira un centro, no asiste a un compañero, no se saca el balde la cabeza. Tuvo muchísimas chances y jamás las aprovechó, sólo jugó bien un torneo de verano, y se quiso ir. Yo no sé si es que es malo o es que está muy a disgusto en Racing, pero su nivel es preocupante. Así, no puede seguir en el equipo.

Luciano Vietto está pasando un bajón futbolístico pronunciado. Perdió la confianza. Está peleado con el arco. Por suerte pudo participar en la jugada del gol, eso quizás levante un poco su moral. Es un crack y tarde o temprano la va a recuperar y va a volver al nivel que supo tener y que le dio muchísimos puntos a la academia. Es joven y es normal que no pueda mantener la regularidad. Estoy convencido que su problema es anímico, y, quizás, físico. Cuando Vietto arrancaba no lo paraba nadie, hoy le cuesta un poco más en el mano a mano. Sus primeros dos torneos en primera fueron excelentes. Esperemos que se levante y pueda recuperar el nivel. Seguramente volverá a brillar.

El primer tiempo fue un monólogo de la academia. Lo superamos a Lanús en todos los sectores. Los granates se cansaron de pegar, pero el mediocre arbitro Carlos Maglio recién sacó la primer tarjeta amarilla a los 39 minutos de la primer etapa, después de haber obviado, por lo menos, tres o cuatro jugadas en las que debió haber amonestado.

A los 3 minutos de comenzado el segundo tiempo se cortó la luz del estadio por un desperfecto en un generador. La luz volvió 20 minutos después y el juego recomenzó. La academia era superior pero no podía marcar esa superioridad en el resultado. A los 37 minutos del complemento se fue expulsado Nicolás Pasquini en la visita. A los 41 minutos Carlos Araujo en contra marcó el primer gol de la academia. Centro de Villar por derecha, Vietto definió entrando de nueve en el medio del área, la pelota pegó en el pecho de Marchesin y en el rebote le pegó al marcador derecho granate para terminar en el fondo de la red. Fue en contra, pero mérito de Vietto. Y de Villar también. Con un jugador más, la ventaja en el marcador y la localía, la academia tenía todo para ganar.

Pero no fue así. A los 44 minutos se dio una juagada desafortunada que cambió el rumbo del partido. Diego González lo bajó a Cahais sin pelota y éste quedó tirado en el piso. Maglio no cobró. Algunos jugadores de Racing se desentendieron de la jugada. Los de Lanús siguieron y la jugada terminó con un tiro en el palo. Saja reaccionó desaforadamente (podría haber sido expulsado), el árbitro, en una actitud salomónica y a la vez infundada, expulsó a Ortiz y a Goltz. 10 contra 9. La jugada (a la postre perjudicial), era a pedir de Racing. Con ese panorama y 15 minutos por jugar, la academia debió haber definido el partido. O al menos cerrarlo. Pero no. En una actitud completamente inmadura e inexperta el equipo siguió igual, yendo al ataque por ataque, que, a todas luces, no le convenía. Este equipo hace ya años que es muy débil mentalmente, frágil, inmaduro, poco vivo. Con poco, la academia podía cerrar el partido, hacer circular el balón y conseguir los tres puntos por primera vez en el torneo. Esta es la mayor falencia del equipo. La falta de liderazgos. La falta de un cinco que ponga los huevos sobre la mesa cuando hay que ponerlos y que tenga la viveza de meter puntos en la bolsa. Con esto no le quiero caer a Pelletieri, que es un jugador que se compromete con el equipo, solidario, parejo, pero que por características no se puede hacer capanga del equipo. Eso es lo que le falta Racing. Líderes. Demostramos que Ischia en una semana pudo solucionar la falta de generación de futbol y de movilidad en el medio, le pudo dar al equipo rotación y toque. Solucionar esto va a ser más difícil, porque para esto, necesitas características especiales de los que ejecutan. Y este equipo no las tiene. Ni Saja ni Ortiz son líderes, sólo son referentes para pelear los premios o para colaborar con el club en la semana. No son líderes en la cancha, no manejan los hilos de los partidos. Camoranesi está de vacaciones. Regueiro está en otra, le chupa un huevo racing. Esperemos que Ischia pueda suplantar está falta de personalidad individual, con un conjunto fuerte colectivamente.

A los 62 minutos llegó el gol del empate. Velazquez, increíblemente, apareció solo por izquierda y la cruzó al segundo palo de Saja, quien no tuvo nada que hacer. Desconcentración imperdonable. En esta jugada había cuatro jugadores de Lanús atacando y seis de Racing defendiendo, y el lateral izquierdo de Lanús apareció sin marca al borde de nuestra área. El técnico va a tener que trabajar mucho en este aspecto.

Los primeros 75 minutos me dejaron más que conforme. El equipo mostró una notable mejoría, se lo vio concentrado, comprometido, con ganas, buscando la pelota siempre, pero las falencias de los últimos 15, a mi entender son preocupantes. Ojalá el técnico pueda acomodar las piezas sueltas y conducir al equipo en un campeonato que pinta más que difícil. Jugadas 6 fechas el objetivo se fue aminorando cada vez más. Esperemos encontrar cierta regularidad y llegar a los 25 puntos. A esta altura sería más que positivo. Por lo menos que nos den alegrías en los partidos importantes. El domingo se viene uno y es ideal para encontrar la senda ganadora.

El próximo partido es el domingo a las 18.15 hs, visitaremos a Boca Juniors en su estadio. Abrazo racinguista!  

lunes, 2 de septiembre de 2013

Cuando venís de culo...

Quinta fecha. Visitamos a All Boys en su estadio. Y sumamos una nueva derrota para nuestra colección. Cinco partidos jugados del torneo Inicial 2013, cuatro derrotas y un empate. Dos partidos jugados por Copa Sudamericana 2013, dos derrotas. Último partido de Fabio Radaelli como DT interino, quien volverá a dirigir la reserva. Esta mañana Carlos Ischia dirigió su primera práctica, e hizo su presentación oficial como Director Técnico del Racing Club de Avellaneda, ante la prensa.

El partido del sábado dejó una nueva derrota del equipo en este torneo, que lo encuentra último en la tabla de posiciones, con una sola unidad. La academia salió a la cancha con los siguientes jugadores: Saja; Gomez, Ortíz, Migliónico, Cahais e Ibañez; Pelletieri, Zuculini; Hauche, Roger Martinez y Viola.

Si bien el equipo se paró con cinco defensores, sufrió bastante en defensa. Un poco por la movilidad de Cámpora y Matos, y otro poco por las enormes falencias que muestran los defensores centrales. Es increíble lo que le pasa a Racing. Sintomático. El torneo pasado los centrales estaban bastante firmes, pero el equipo sufría el bajo nivel de los laterales (recordemos lo mal que jugaron Pillud y Corvalán todo el campeonato). El sábado se marcó mejor por los costados. El pibe Gomez jugó bien. Concentrado, fuerte en la marca. En ofensiva no aportó casi nada, pero hizo que su sector fuese inexpugnable, que es lo que, sin dudas, la academia más necesita en este momento. En el otro lateral estuvo Ibañez, quien se mostró muy impreciso en las pelotas paradas (fue el encargado de las mismas), pero en defensa estuvo un poco más firme de lo que suele estar Corvalán. Ahora bien, el nivel de los centrales está cada vez más bajo. Lo de Ortiz es altamente preocupante. Lento, desordenado, impreciso, a destiempo.

A los 16 minutos llegó el gol de Battión. Si bien es cierto que el jugador que tira el centro se encuentra en posición fuera de juego (es el mismo que venía de patear el corner), ¿Qué es lo que hace Ortiz? ¿Por qué abandona la marca de Battión? El central académico decidió dejarlo libre e ir hacia el medio del área a no se sabe bien que hacer. El rubio jugador que perdió la categoría junto con el vecino del barrio, aprovechó la desconcentración/infantilidad del Tano y no perdonó. Marcó el uno a cero con un potente disparo que entró junto al palo derecho del Chino Saja, quien nada pudo hacer. Otra vez nos hacen un gol en off side. Cuando venís de culo, todas las pijas están de punta.

Justo en el peor momento de Racing de los últimos años, nos tocan Arsenal y All Boys en fila. Dos equipos mezquinos, ordenados, concentrados, pijoteros, austeros. Pero vivos. No arriesgan nada, ninguno de los dos. Pero aprovechan todo. Son los peores equipos a enfrentar en un momento así. Porque juegan los 90 minutos igual. Dos líneas de cuatro. Defensores en campo propio.  Cuatro mediocampistas mordiendo en el medio. Y dos arriba. Que se arreglen. Si estás bien no te ganan ni loco. Ahora si estás mal, es un peligro. Y así fue el otro día. El gol y nada más. Era sabido que All Boys iba a hacer valer, y mucho, cualquier tipo de ventaja. Y lo hizo. No necesitó más que mantener el orden.

La academia no acusó recibo del gol. Durante ese primer tiempo siguió en una intrascendencia preocupante. Los laterales no subían, el medio partido, sin jugadores, solo Pelletieri y Zuculini. Hauche y Viola muy flojos. A viola no le sale una. Quiere enganchar y no puede, no se puede sacar un jugador de encima. Cualquier pescado que haya jugado alguna vez al fútbol sabe que en un momento así, tenés que tocar. Cortito, cerca, preciso. Al compañero mejor ubicado. A recuperar la confianza. Sería bueno que estos chicos lo entiendan. Ojalá Ischia pueda introducir el mensaje. Precisión, toque corto. Es la única manera de recuperar confianza. Y los que no saben, que la revoleen. Hoy cualquier pelota que anda cerca del área de Racing termina adentro. Hay que recuperar la seguridad defensiva. Es imperioso. Sólo recuperando seguridad en defensa y precisión en ataque, vamos a obtener la confianza que necesitamos para salir de esto.

En el inicio del segundo tiempo ingresó Rodrigo De Paul por el lesionado Matías Cahais (aparentemente llegaría sin inconvenientes al partido del sábado) y a los 14 de esa segunda etapa hizo lo propio Luciano Vietto por Gabriel Hauche. En ese segundo tiempo Racing se mostró mejor. Más seguro, más ordenado, más preciso. Mordió en todos los sectores del campo, y hasta pudo haber igualado el partido mediante un cabezazo de Viola que rompió el travesaño y un tiro de Zuculini que se fue por arriba. Racing sólo pudo mantener esa intensidad durante 30 o 35 minutos, ya que al final se volvió a desinflar, dejando nuevamente una imagen muy pálida. Un equipo inseguro, timorato, débil, impreciso. Mucho por mejorar.

A los 30 minutos entró Mario Regueiro por Agustín Pelletieri. Juicio por estafa a todos los responsables de traer al Uruguayo. Es un desastre, es vergonzoso. Da asco como juega. Nada de futbol, nada de compromiso. Como si jugara un futbol no profesional. Y este tipo se va a llevar una fortuna. ¿Cómo es el tema? ¿Hay algún acuerdo secreto con Lanús para sacarles los fiambres? Cada vez que Lanús se enfrenta a la incómoda situación de tener en su plantel un jugador que cobra fortunas, pero que no rinde ni un 10% de lo que cobra, y al que le quedan uno o dos años de contrato por delante, aparece Racing y le hace el favor de sacárselo de encima. No se entienden este tipo de contrataciones.


El próximo partido es el sábado a las 20.10 hs, frente a Lanús, en el cilindro de Avellaneda, ahora sí, con la presencia de público local, puesto que concluyó la sanción que pesaba sobre el cilindro. Allí estaremos. Abrazo racinguista!