Octava fecha. Recibimos
al puntero, Ñewell´s Old Boys, en el cilindro de Avellaneda. La academia venía
mal, muy mal, y a esta altura ya no es noticia, el rendimiento mostrado la
fecha anterior y la categoría del rival, sin dudas el mejor equipo argentino de
los últimos dos años, hacían prever lo peor de cara al partido que debía
enfrentar la academia. Pero esto es fútbol, el arte de lo impredecible. La
bronca acumulada, la posición del equipo en la tabla, la incertidumbre política
que vive el club y la vorágine con que se siente el fútbol hoy, nublan el
análisis que puede llegar a hacer el hincha, si es que lo hace. Pero Racing,
aunque perdió, no hizo un mal partido. En otra circunstancia sería más fácil contemplar
que se enfrentó al mejor. No se lo pudo doblegar, pero si controlarlo. El
resultado no es un reflejo del partido. Esta vez, no se mereció la derrota,
pero bien lo dijo el técnico, los merecimientos, no suman puntos.
La academia salió a la
cancha con Saja en el arco; Ortíz, Migliónico, Cahais; Gomez, Villar,
Pelletieri, Ibañez; De Paul; Vietto y Viola. El equipo logró encontrar orden
defensivo con esta nueva disposición. A la línea de tres defensores se le
sumaban Gomez e Ibañez en los laterales, para reforzar la marca. El plan dio
sus frutos, a punto tal que el rival no contó con jugadas de gol claras en casi
todo el partido.
Si bien la academia no
fue superior, nunca fue desbordado por el rival. Racing contó con chances para
abrir el marcador, pero los palos y la floja labor de los delanteros se lo
impidieron. A los tres minutos debió salir Valentín Viola por lesión. Luego se
confirmó que tiene un desgarro. En su reemplazo ingresó Gabriel Hauche, quien
volvió a mostrar una deficiente actuación. Luciano Vietto, el otro delantero,
sigue en un nivel muy bajo. Es un jugador que tiene condiciones de sobra, y las
demostró, pero está pasando su peor momento desde que debutó en el primer
equipo. Quizás llegó el momento de preservarlo. Hay veces que los bajones se
superan jugando, en otros casos, a veces, es conveniente parar la pelota, darle
un descanso al jugador, no exponerlo tanto, y esperar a que recupere su nivel
entrando de a poco, o sumando minutos en reserva. Vietto es un capital importante
del club. Quizás el mejor. Y hay que cuidarlo. El técnico deberá decidir la
mejor forma de hacerlo.
Lo mejor de Racing se vio
sobre el final del primer tiempo, Rodrigo De Paul, en dos oportunidades,
estrelló sendos remates en los postes, primero en el travesaño, como corolario
de una jugada colectiva, y luego entrando por la media luna del área, un remate
recto suyo dio en el poste derecho del arco rival. Ese fue el mejor momento de
la academia en el partido.
En el segundo tiempo el
equipo mermó mucho en lo físico, algunos jugadores, los mediocampistas sobre
todo, se arrastraban en la cancha. A los 33 minutos Camoranesi reemplazó a De
Paul, porque este ya no podía ni caminar. Es preocupante el estado físico de
este equipo. La falencia del plantel no es sólo anímica, muchos de estos
jugadores no aguantan los 90 minutos.
Esa merma hizo que
Ñewells se adueñe del desarrollo del juego en la segunda mitad, pero sin
generar peligro en el arco de Saja. Cuando todo parecía indicar que el partido
iba a terminar en igualdad, apareció el diferente, uno de los jugadores del
futbol local que marcan la diferencia. Maxi Rodriguez apiló jugadores por
izquierda, se metió al área con sorprendente facilidad y definió ante la
deficiente respuesta de la última línea local.
Ibañez, se comió el
primer amague, Pelletieri el segundo, luego, cuando Maxi entró al área, Cahais
y Migliónico le salieron en linea, uno detrás del otro, facilitando el dribleo
del rival, y para terminar, el chino se tiró antes de que el delantero defina,
dejándole el primer palo a su merced. Poker de errores que nos condena a una
nueva derrota. Eso pasa cuando venís mal. Podes hacer un buen partido, podes
enfrentar con dignidad al mejor, hasta podes superarlo, pero un error te deja
en bolas, más cuando es múltiple.
Racing mejoró la imagen
mostrada una semana atrás, pero no le alcanzó. Luego del gol, la gente explotó
contra los dirigentes. Primero contra Cogorno y luego contra Molina, las dos
cabezas del proyecto, los responsables de la actualidad del club. Racing vive,
sin dudas, su momento más oscuro desde el retorno de la democracia, impera
salir de esto, y la manera es la de siempre. Orden, responsabilidad,
coherencia, eficiencia, profesionalidad, austeridad y compromiso. Las renuncias
no solucionan nada. No importa quien gobierne, sino como lo haga. Esto va más allá
de Cogorno, Molina o Podestá. Impera recuperar el orden, la previsibilidad, el
trabajo y la conciencia en las decisiones. La improvisación, a la hora de
manejar los destinos de tamaña Institución, nos lleva a la ruina. Esperemos que
los dirigentes dejen los egos de lado, y desde la unidad, apunten a la
recuperación del club. Estamos a tiempo. Pasamos momentos institucionales y
deportivos mucho peores que este.
El próximo partido es el domingo
a las 16.00 hs, en Córdoba frente a Belgrano, sin la presencia de público
visitante. Abrazo racinguista!
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