Sexta fecha. Recibimos a
Lanús en el cilindro de Avellaneda en el debut de Carlos Ischia como DT de la
academia. Sábado lluvioso. Fastidio por el lugar que ocupa la academia en la
tabla de posiciones. Esperanza por la llegada de un nuevo entrenador. Intriga
sobre lo que éste le puede llegar a dar al equipo. ¿Tendrá la circulación de
balón que necesitamos? ¿Solucionará la anemia ofensiva? ¿Corregirá los errores
defensivos? ¿Le imprimirá el liderazgo que este plantel necesita? La gente
llegaba al Presidente Perón con más dudas que certezas.
Los once que el DT
decidió mandar a la cancha en su primer partido fueron: Sebastián Saja en el
arco; una línea de cuatro defensores compuesta por José Luis Gómez, Fernando Ortiz,
Leonardo Migliónico y Matías Cahais; en el mediocampo estuvieron Diego Villar,
Agustín Pelletieri y Luis Ibañez; Rodrigo De Paul como enlace; y Gabriel Hauche
y Luciano Vietto como delanteros.
De movida la academia
intentó ser protagonista. Se hizo dueña del balón, y cuando no lo tenía, presionaba
rápido en campo rival para recuperarlo, para esto fue fundamental el trabajo de
Villar e Ibañez. El barba, que hasta ahora viene teniendo un desempeño opaco en
la academia, mostró una notable mejoría, esta vez, a diferencia del ciclo
anterior, jugando en su posición habitual, mediocampista por derecha. Luís Ibañez, si
bien es lateral por izquierda, se acopló muy bien a la posición de
mediocampista, presionó la salida rival y se mostró siempre como opción por su
sector. Fue muy importante el trabajo de Rodrigo De Paul, haciendo circular el
balón, distribuyendo con criterio y buscando el arco rival. El trabajo del
mediocampo hizo que la academia fuese superior durante todo el partido, sobretodo
en el primer tiempo, donde se vio lo mejor de Racing. Si el equipo logra
mantener la intensidad con la que jugó esos primeros 45 minutos, no va a tener problemas
en reencontrarse con la victoria.
El punto flojo del equipo
fueron los delanteros. La academia generó por lo menos 10 situaciones de gol
nítidas, claras, en muchas de las cuales llegaba a tres cuartos de cancha con
superioridad numérica, si no pudo plasmar la gran cantidad de jugadas de gol
que generó en el resultado fue, en gran medida, por la impericia de los de
arriba.
El caso Hauche ya supera
todos los límites de la paciencia. Este pibe nos forrea en todos los mercados
de pase. Siempre se quiere ir unos días antes de que empiece el torneo. Hace
tres años y medio que está en la primera del club. No le hace un gol a nadie,
no se puede sacar un rival de encima, no tira un centro, no asiste a un compañero,
no se saca el balde la cabeza. Tuvo muchísimas chances y jamás las aprovechó,
sólo jugó bien un torneo de verano, y se quiso ir. Yo no sé si es que es malo o
es que está muy a disgusto en Racing, pero su nivel es preocupante. Así, no
puede seguir en el equipo.
Luciano Vietto está
pasando un bajón futbolístico pronunciado. Perdió la confianza. Está peleado
con el arco. Por suerte pudo participar en la jugada del gol, eso quizás levante
un poco su moral. Es un crack y tarde o temprano la va a recuperar y va a
volver al nivel que supo tener y que le dio muchísimos puntos a la academia. Es
joven y es normal que no pueda mantener la regularidad. Estoy convencido que su
problema es anímico, y, quizás, físico. Cuando Vietto arrancaba no lo paraba
nadie, hoy le cuesta un poco más en el mano a mano. Sus primeros dos torneos en
primera fueron excelentes. Esperemos que se levante y pueda recuperar el nivel.
Seguramente volverá a brillar.
El primer tiempo fue un monólogo
de la academia. Lo superamos a Lanús en todos los sectores. Los granates se
cansaron de pegar, pero el mediocre arbitro Carlos Maglio recién sacó la primer
tarjeta amarilla a los 39 minutos de la primer etapa, después de haber obviado,
por lo menos, tres o cuatro jugadas en las que debió haber amonestado.
A los 3 minutos de
comenzado el segundo tiempo se cortó la luz del estadio por un desperfecto en
un generador. La luz volvió 20 minutos después y el juego recomenzó. La
academia era superior pero no podía marcar esa superioridad en el resultado. A
los 37 minutos del complemento se fue expulsado Nicolás Pasquini en la visita.
A los 41 minutos Carlos Araujo en contra marcó el primer gol de la academia.
Centro de Villar por derecha, Vietto definió entrando de nueve en el medio del
área, la pelota pegó en el pecho de Marchesin y en el rebote le pegó al
marcador derecho granate para terminar en el fondo de la red. Fue en contra,
pero mérito de Vietto. Y de Villar también. Con un jugador más, la ventaja en
el marcador y la localía, la academia tenía todo para ganar.
Pero no fue así. A los 44
minutos se dio una juagada desafortunada que cambió el rumbo del partido. Diego
González lo bajó a Cahais sin pelota y éste quedó tirado en el piso. Maglio no
cobró. Algunos jugadores de Racing se desentendieron de la jugada. Los de Lanús
siguieron y la jugada terminó con un tiro en el palo. Saja reaccionó
desaforadamente (podría haber sido expulsado), el árbitro, en una actitud
salomónica y a la vez infundada, expulsó a Ortiz y a Goltz. 10 contra 9. La
jugada (a la postre perjudicial), era a pedir de Racing. Con ese panorama y 15
minutos por jugar, la academia debió haber definido el partido. O al menos
cerrarlo. Pero no. En una actitud completamente inmadura e inexperta el equipo
siguió igual, yendo al ataque por ataque, que, a todas luces, no le convenía.
Este equipo hace ya años que es muy débil mentalmente, frágil, inmaduro, poco
vivo. Con poco, la academia podía cerrar el partido, hacer circular el balón y
conseguir los tres puntos por primera vez en el torneo. Esta es la mayor
falencia del equipo. La falta de liderazgos. La falta de un cinco que ponga los
huevos sobre la mesa cuando hay que ponerlos y que tenga la viveza de meter
puntos en la bolsa. Con esto no le quiero caer a Pelletieri, que es un jugador
que se compromete con el equipo, solidario, parejo, pero que por características
no se puede hacer capanga del equipo. Eso es lo que le falta Racing. Líderes.
Demostramos que Ischia en una semana pudo solucionar la falta de generación de
futbol y de movilidad en el medio, le pudo dar al equipo rotación y toque.
Solucionar esto va a ser más difícil, porque para esto, necesitas características
especiales de los que ejecutan. Y este equipo no las tiene. Ni Saja ni Ortiz
son líderes, sólo son referentes para pelear los premios o para colaborar con
el club en la semana. No son líderes en la cancha, no manejan los hilos de los
partidos. Camoranesi está de vacaciones. Regueiro está en otra, le chupa un
huevo racing. Esperemos que Ischia pueda suplantar está falta de personalidad
individual, con un conjunto fuerte colectivamente.
A los 62 minutos llegó el
gol del empate. Velazquez, increíblemente, apareció solo por izquierda y la
cruzó al segundo palo de Saja, quien no tuvo nada que hacer. Desconcentración imperdonable.
En esta jugada había cuatro jugadores de Lanús atacando y seis de Racing
defendiendo, y el lateral izquierdo de Lanús apareció sin marca al borde de
nuestra área. El técnico va a tener que trabajar mucho en este aspecto.
Los primeros 75 minutos
me dejaron más que conforme. El equipo mostró una notable mejoría, se lo vio
concentrado, comprometido, con ganas, buscando la pelota siempre, pero las
falencias de los últimos 15, a mi entender son preocupantes. Ojalá el técnico
pueda acomodar las piezas sueltas y conducir al equipo en un campeonato que
pinta más que difícil. Jugadas 6 fechas el objetivo se fue aminorando cada vez
más. Esperemos encontrar cierta regularidad y llegar a los 25 puntos. A esta
altura sería más que positivo. Por lo menos que nos den alegrías en los
partidos importantes. El domingo se viene uno y es ideal para encontrar la
senda ganadora.
El próximo partido es el domingo
a las 18.15 hs, visitaremos a Boca Juniors en su estadio. Abrazo racinguista!
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