Primer y único equipo Argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

Primer y único equipo Argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos
Primer y único equipo argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

lunes, 9 de diciembre de 2013

El último, el mejor

Décimo novena fecha. Último partido de un torneo nefasto, que encuentra a la academia en la anteúltima colocación de la tabla de posiciones. El papel de la academia en este certamen ha sido poco menos que calamitoso. La 19º posición y los magros 16 puntos, no están a la altura de un club que supo ser campeón mundial. Ahora bien, es menester separar este campeonato en dos etapas. La primera, que va desde el comienzo de la pretemporada, pésima actuación en el mercado de pases mediante, y se extiende hasta la fecha 11, último partido de Carlos Ischia como técnico de la Institución. Como se dijo, el mercado de pases de Racing, en el último receso invernal, fue nefasto. Se trajeron jugadores fuera de estado (Regueiro, Battaglia), otros de relleno (Quiles, Espíndola, Nelson Ibañez), y se apostó por dos jugadores, que se los quiso presentar como “figuras”, que supuestamente serían los que le diesen el salto de calidad al equipo, uno de ellos de sólo 20 años, Valentín Viola, prácticamente no había jugado en su excursión Europea, y el otro, Luis Ibañez, venía de jugar cinco años en Croacia, liga que no se destaca por su calidad, ni por el talento de sus jugadores. Como era de esperar, no fueron figuras. Ni mucho menos. Para colmo se fueron Centurión y Fariña y no se los reemplazó, ni siquiera con jugadores “mediopelo”. El principal responsable de tan triste papel en un mercado de pases, que sería fundamental para el desempeño del equipo en la temporada, es el ex presidente Gastón Cogorno, una persona que nadie puede entender cómo llegó a ser el principal conductor de tamaña Institución. Pero para que Gastón Cogorno se sentase en el sillón de Avenida Mitre 934, hubo un responsable que “lo puso” ahí: Rodolfo Molina. Molina, cual César, designó a su sucesor con el dedo, sin previo consentimiento de la conducción política del club, lo que generó una fuerte fractura en la Comisión Directiva que manejó los designios del club en el período 2009-2011, generando una división insuperable en el seno de la agrupación Racing Vuelve. Dicha “fractura” dio lugar al surgimiento de “Racing sigue”, cuya lista presidencial fue encabezada por Cogorno-Molina y de “Este Racing”, encabezada por el ex vicepresidente, Pablo Podestá. El socio se volcó en masa a votar la “lista de Molina”, en virtud al buen desempeño del ex presidente durante su gestión, tal es así, que la fórmula alcanzó el 68% de los votos.

Junto con Cogorno y Molina hubo otro gran responsable: Roberto Ayala. Son muy escasos los aciertos del mánager en el ejercicio de su función, la cual se vio sucesivamente empañada por un cúmulo de errores, que desembocaron en la crisis futbolística más aguda de los últimos 13 años. Cuando el ex técnico Luís Zubeldía (quien también se equivocó, y mucho, en la elección de jugadores, vale recordar a Sand, Cámpora, Regueiro, Camoranesi, etc.) fue despedido de su cargo, Ayala fue el designado para elegir a su sucesor. Y el ratón siguió con su temática: elegir mal. Así como se equivocó siempre en la contratación de los jugadores, no iba a hacer la excepción con la elección del técnico: eligió a Carlos Ischia. El ex técnico de Boca, dirigió cinco partidos, de los cuales perdió tres y empató dos, coronando su performance que un desempeño espantoso contra Rafaela, luego del cual, presentó su renuncia.

Como Cogorno y Molina ya habían renunciado, la elección del nuevo entrenador recayó en el flamante presidente (otrora vice segundo), Victor Blanco. No había muchas opciones y el nuevo presidente, zorro viejo, empresario exitoso, fue a buscar al único técnico que, en ese momento, podía llegar a conseguir consenso en el agitado mundo Racing: Reinaldo Carlos Merlo, el hombre de la estatua, el hacedor del épico campeón del 2001. Y con él volvió la magia, la alegría, la confianza, la unión y la concentración necesarias para remontar una racha inédita y extremadamente adversa, conseguir puntos frente a rivales “chivos”, empatar partidos sobre la hora, en reductos inexpugnables. Planteos novedosos, juveniles en puestos “inventados” que rinden más que referentes de mil batallas, jugadores que recuperaron su nivel. “Cambió el aire”. Y cómo. Tal es así que, luego de perder nueve partidos, más los dos de la sudamericana, y empatar otro par, el equipo consiguió cuatro victorias, dos empates y dos derrotas. Una performance inimaginable dos meses atrás.

Así el equipo llegó a la última fecha con “otra cara”. Mejoró el juego, recuperó solidez defensiva (le convirtieron sólo 5 goles en 8 partidos, cuando en las primeras 11 fechas, había recibido 19 tantos en contra), mejoró el poder de gol (convirtió 9 goles en 8 partidos, en contraposición con los escasos 3 tantos que marcó en los primeros 11 partidos), acertó en la promoción de juveniles, Saveljich y Campi son los mejores ejemplos, pero también le respetó la titularidad a Gómez (de excelente desempeño), asimismo le dio lugar a Juan Ignacio Dinenno, quien marcó su primer tanto en primera.

Todo esto hizo que en la última fecha se viva un clima de fiesta, más que de pesadumbre. Si bien la campaña fue pésima, el desempeño en el final del torneo pudo calmar los ánimos y generar un poco de confianza en este plantel tan diezmado.

Los once que eligió mostaza para encarar el último cotejo fueron: Saja; Gómez, Ortíz, Saveljich, Cahais; Villar, Zuculini, Campi, De Paul; Viola y Hauche. El equipo hizo un muy partido, sobretodo en el primer tiempo. Presionó arriba y logró recuperar el balón en campo rival, manejó la pelota con criterio, supo generar espacio y tocar rápido para los delanteros.

El juvenil Gómez se consolidó en lateral derecho. Está muy bien en la marca, y sale con la calidad propia de un marcador de selección. Tiene técnica y la juega siempre bien. Hoy es titular indiscutido. Exceptuando a Zuculini, que ya está consolidado, es, quizás, el juvenil con más proyección del club. El polaco Saveljich también se ganó el lugar como titular. Es muy firme de arriba, es un poco más rápido que los otros centrales y juega todo el partido al 100 por 100.  Cahais logró asentarse como lateral, hasta pasó al ataque con criterio y fue partícipe necesario de la jugada del primer gol. Zuculini sigue en levantada. Está, quizás, en su punto más alto (en el verano haremos una columna sobre su supuesta venta al Manchester City). Es un león, ya lo dijimos hace dos columnas, nació un caudillo. Recupera, presiona arriba, no se cansa nunca, llega al gol. De haber estado más fino en el pase final (desperdició dos jugadas de gol por no buscar al compañero mejor ubicado), hubiese jugado para diez puntos. Marcó el primer gol a los 4 minutos de comenzado el juego. El segundo lo hizo Villar (de muy buen partido) a los 25 de esa misma etapa, con una excelente definición, de emboquillada, por arriba del arquero.

En el segundo tiempo Mostaza realizó variantes “defensivas”, como para cerrar el partido, y no pasar ningún sobresalto. Se ganó, se jugó bien y se renovaron las esperanzas de cara a un campeonato, en el cual la academia deberá superar las 30 unidades, para no sufrir sobresaltos a futuro.

Se viene la pretemporada, el runrún de los refuerzos y los amistosos de verano. La puesta a punto se realizará en Tandil, y comenzará el 3 de enero de 2014. Los amistosos serán el 12 de enero, frente a Independiente, club que actualmente milita en las categorías de ascenso, y el 21 del mismo mes frente a Newell´s Old Boys. Respecto de los refuerzos, la idea es traer un centro delantero, como prioridad, y el segundo refuerzos sería un marcador central o un mediocampista de buen juego. Hasta hora esto es todo lo que se sabe. Durante el receso ampliaremos información respecto de las incorporaciones.

Lo dicho, el primer partido del 2014 será el 12 de enero, en Mar del Plata, frente al club Independiente, que actualmente se encuentra tercero en el Torneo Nacional B. Allí estaremos, Abrazo racinguista!  

lunes, 2 de diciembre de 2013

De pedo

Décimo octava fecha. Visitamos a Central en Rosario, ya sin objetivos dignos a la vista. El único desafío realizable, que este equipo tiene por delante, en estos dos últimos partidos, es tratar de sumar lo mayor cantidad de puntos en juego, para que la campaña sea lo menos vergonzosa posible. Que equipo Racing, siempre al revés. Hace un año, el equipo conducido en ese momento por Luís Zubeldía, terminaba el torneo con 33 puntos. Hoy con esos números, sos campeón. La realidad indica que el equipo de Zubeldía no era un campeón, ni mucho menos, lejos estaba de serlo, ahora bien, San Lorenzo, que no le gana a nadie, Velez, que hace siete fechas tenía trece puntos, Ñuls, que no ganó ninguno de los últimos ocho partidos, y  Lanús, que de tan metido en la copa, llegó a la final, y ayer encaró su partido con el equipo suplente, ¿Son campeones? No, uno de ellos va a ser campeón, la matemática así lo indica, pero ninguno será un equipo recordado, ninguno hizo los méritos suficientes para llevarse el título, ninguno se destacó en la medianía que ofrece el fútbol vernáculo actual. Ninguno será “un campeón”. Pero los cuatro supieron “estar ahí”, merodear, molestar. Cuando la cosa viene tan indescifrable, no hay que alejarse, hay que mantenerse ahí, porque quizás, sin hacer mucho, te toca. Pero Racing no quiso, como siempre, no se conformó con estar ahí, pateó el tablero, tiró por la borda todo lo hecho, perdió un año, calendario y futbolístico, y empezó todo de nuevo (si es que empezó) y se perdió una chance, una chance única, un campeonato regalado, sin dueño, suelto, dando vueltas por ahí, a disposición del que se lo quiera llevar. Racing no aceptó, prefirió deambular en los suburbios, ver si de rebote se llevaba un, “me salvo del descenso y me alcanza”, quizás pueda manotear un “menos mal que no salió último”, o alguna gilada por el estilo, mientras tanto el título, ese objeto tan deseado y esquivo a la vez, se lo lleva uno que sólo supo “estar ahí”, “ver que pasa”.

La academia salió a la cancha con Saja, Gómez, Ortíz, Saveljich y Cahais; Zuculini, Aued, Campi, De Paul; Viola y Vietto. Mostaza se equivocó en el planteo. Armó un equipo indescifrable, débil en el medio y sin presencia en las bandas. Fue a buscar el punto, y lo consiguió, es cierto, pero de pedo. Así como muchas  veces, el destino, la suerte o lo que sea, han `privado a la academia de conseguir puntos merecidos, ejemplos abundan, esta vez se trajo un punto sin hacer nada, o lo que es peor, haciendo todo mal.

La defensa se equivocó mucho, los centrales no tuvieron la solidez que supieron tener en estos pocos partidos de la era Merlo, el mediocampo estuvo partido, nula contención, nada de manejo, por afuera del mediocampo Racing no hizo nada, ni siquiera ocupo esas franjas con jugadores (Zucu no fue 8, ni De Paul volante por izquierda), y los delanteros estuvieron a 60 metros del resto del equipo. Tantos errores se pagaron barato, y temprano. A los 5 minutos llegó la apertura del marcador. Ferrari trepó por derecha (ni De Paul ni Cahais lo pudieron contener) tiró el centro atrás, Ortíz decidió seguir con su siestita y se olvidó de Castillejos, no lo molestó, no lo encimó, siquiera lo miró, lo que facilitó que el centro delantero canalla se acomodara, y de cabeza impulsara el balón contra el palo izquierdo de Saja, que tardó en reaccionar y la tuvo que ir a buscar adentro.

El gol no cambió nada en la academia, el equipo siguió igual de errático y apático. En el entretiempo Mostaza decidió mandar a la cancha a Luís Ibañez en lugar del intrascendente Rodrigo De Paul. Como estaría el partido, que aun perdiendo, el técnico decidió mandar a la cancha a un lateral izquierdo en lugar de un mediocampista creativo, si se puede usar este adjetivo calificativo para referirse al 10 de Racing.

Había sido tan malo lo de la academia, que mostaza sólo tuvo en miras contener el juego, reforzar las bandas, en lugar de ir a buscar el empate. Cuando parecía que el desolador panorama no podía empeorar, a los 10 minutos se fue expulsado Luciano Aued, luego de disputar un balón con Nery Dominguez, al que los dos fueron con imprudencia. A esa altura, todo parecía estar perdido, traerse algo de Rosario parecía una quimera.

Mostaza decidió cambiar la dupla de ataque, a los 17 minutos del complemento Ignacio Dinenno ingresó por Luciano Vietto (prácticamente no tocó la pelota) y a los 21 Gabriel Hauche, hizo lo propio por Valentín Viola.

A los 33 minutos se produce una jugada que le devolvería un haz de esperanza a las huestes de Mostaza. Alejandro Donatti continuó una jugada que había sido invalidada por posición fuera de juego, empujando el balón hacia el fondo del arco. El chino Saja, ducho en estos menesteres, no demoró en hacerle saber al juez Ceballos de la ilicitud de la maniobra del defensor Rosarino, la cual, por reglamento, debe penarse con tarjeta amarilla. El grandote defensor ya estaba amonestado, por lo que tuvo que abandonar el  terreno de juego a falta de 12 minutos para concluir el  partido.

A los 41 minutos de esa etapa final se dio lo inesperado. Cahais trepó por izquierda, tiró un centro largo y pasado, y Hauche, entrando por derecha, marcó el gol del empate. Milagro: Hauche hizo un gol. Y Racing empató un partido sin haber hecho absolutamente nada para lograrlo. Bienvenido sea el punto, pero que el árbol no nos tape el bosque, no se puede repetir una actuación tan espantosa, caso contrario, el futuro  es peligroso.


El próximo partido, en principio, se jugaría el viernes las 20.10 hs., frente a Godoy Cruz en el Cilindro de Avellaneda. Allí estaremos. Abrazo racinguista!