Primer y único equipo Argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

Primer y único equipo Argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos
Primer y único equipo argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

domingo, 10 de septiembre de 2017

Cinco atrás para cuatro adelante



La academia volvió al Cilindro, inexpugnable en la era Cocca, con un triunfo contundente frente a Temperley, por 4 a 1. Gracias a la enorme eficacia en el arco rival el equipo pudo superar los fantasmas que había traído la derrota, ocho días atrás, frente a Olimpo por la Copa Argentina.
Como uno de esos cachetazos fuertes, sonoros, que despabilan, así pareció funcionar la caída frente al conjunto bahiense que puso fin a las pretensiones académicas en la Copa nacional. Después de la derrota en la final del 2012, frente a Boca, la suerte de la academia en ese torneo fue dispar. Quedó afuera enseguida en la edición 2013, frente a Tristán Suarez. En la 2014 fue eliminado a poco de andar, frente a Argentinos Juniors, en cancha de Huracán. Ese partido fue una bisagra en el primer ciclo de Diego Cocca. A partir de esa derrota el equipo dio un giro de 180 grados. Cambiaron algunas piezas, la actitud, el juego, y una cadena de victorias llevó a la academia a consagrarse campeón del torneo de Transición 2014. La calidad del plantel y la pericia del cuerpo técnico invitan a pensar que este equipo puede dar un vuelco similar.
Para empezar a cambiar la historia el técnico decidió volver a la línea de cinco defensores que tan buenos resultados le dio en el tramo final del torneo anterior y consiguió que Racing obtuviese su pasaje para la edición 2018 de la Copa Libertadores. De ésta forma los once que eligió Cocca para empezar a cambiar el rumbo fueron: Juan Musso; Iván Pillud, Sergio Vittor, Miguel Barbieri, Leandro Grimi y Alexis Soto; Diego González y Matias Zaracho; Augusto Solari, Enrique Triverio y Lisandro López.
El primer tiempo encontró a Temperley bien ordenado en defensa y esperando para salir de contra ante algún error de la academia. Racing tuvo el monopolio del balón pero sin ser punzante. La línea de cinco en el fondo, con Pillud mostrándose permanentemente cómo salida le dio firmeza defensiva pero hizo mermar el peso ofensivo. De todos modos la academia podría haberse puesto al frente con una jugada que definió mal Solari ante el arquero. Lisandro también lo tuvo pero no pudo definir con precisión. También hubo un disparo de Soto desde lejos que se fue rozando el palo izquierdo del arquero rival.
Cuando se moría el primer tiempo un pelotazo largo de Musso encontró a Trivero en la medialuna del área rival, Quique se sacó fácilmente de encima a los centrales rivales y al arquero para definir sólo frente al arco libre. El equipo se fue al descanso 1 a 0 arriba.
El segundo tiempo fue un monólogo de la academia. Si bien el equipo no brilló, ni mostró un juego apabullante, se mostró firme atrás y por momentos, escasos, trianguló bien y fue contundente en el área rival.
A los 19 minutos de la etapa complementaria, luego de un quite del Pupo González y sendas paredes con Licha y Trivero, Zaracho aumentó la diferencia. A los 27, Vittor estiró la ventaja a tres con un tiro libre exquisito.
Como viene sucediendo en este segundo ciclo de Cocca, la academia no pudo mantener su propia valla en cero. Grimi fue incapaz de evitar un centro desde la izquierda de la defensa académica y Costa definió sólo de cabeza, contra un palo, frente a un Musso que nada pudo hacer.
A los 32 minutos hizo su debut Andrés Ibargüen, quién ingresó en lugar de Licha, que hizo un desgaste enorme por la izquierda y se mostró cómo el conductor del equipo. Previamente, habían ingresado Meli y Orban, en reemplazo de Zaracho y Soto.
El colombiano mostró cosas interesantes por izquierda en esos 15 minutos que jugó y hasta se dio el lujo de debutar en la red cuando faltaban cinco minutos para el final.
Promisoria recuperación de la academia, que le sirve, y mucho, en lo anímico de cara al partido de ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana, que se jugará en Brasil el miércoles, desde las 21.45, frente a Corinthians.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

¡Racing Campeón!



Décima novena fecha. La academia le ganó a Godoy Cruz uno a cero con gol de Adrián Centurión y se coronó campeón del fútbol argentino por décima séptima vez. 

Bajo el liderazgo de Diego Milito, la conducción de Diego Cocca, merced a los huevos de Ezequiel Videla, las atajadas de Sebastián Saja, la seguridad que brindó la defensa, el aporte goleador de Gustavo Bou y el empuje de la hinchada más fiel, Racing volvió a escribir su nombre en las páginas de la gloria.

Trece años esperaron los hinchas, hasta que en un torneo Centurión se disfrazó de Loeschbor, Cocca emuló a mostaza, los huevos de Bastía los puso Videla, el chino atajó las que antes sacaba Campagnuolo y la hinchada volvió a delirar, como en Liniers, pero esta vez en casa, en el cilindro, en el estadio más lindo del país.

Los hinchas empezaron a llegar al coliseo a las tres de la tarde. A las cinco, ya casi no había más lugar. Y había que esperar hasta las ocho y media para que empezara el partido. Las avalanchas se sucedían en la puerta 8 y en la 12. Hacia el comienzo del juego la cancha estaba llena hasta reventar. Sesenta mil almas latiendo, llenas de ilusión, de alegría, de ansiedad y de nerviosismo, esperando la victoria, esa que fue esquiva a estos colores durante un muy largo tiempo. 

El juego empezó favorable para la academia. Racing estaba bien plantado, seguro, confiado. Los de Cocca se afincaron en campo rival, dominaron la pelota, las acciones de juego y convirtieron en figura al arquero de Godoy Cruz. Lo tuvo Bou dos veces, y Moyano le impidió convertir. También estuvieron cerca sendos disparos de Milito y Centurión, pero la pelota no quería entrar. 

El primer tiempo dejó una sensación de seguridad en el cilindro y el empate parcial de River daba la tranquilidad necesaria para buscar la victoria con paciencia. 

Ni bien comenzado el segundo tiempo, y luego de un muy buen centro de Gastón Diaz, Centurión marcó de cabeza el gol más festejado de la última década. El tanto otorgaba la victoria y el título. Promediando la segunda etapa, el referí le anuló un gol a Gabriel Hauche, que había ingresado por Gustavo Bou, por una posición adelantada inexistente.

Los últimos minutos encontraron a Racing refugiado, aguantando la victoria en campo propio. Aun así, el rival nunca generó peligro en el arco defendido por el Chino Saja.

Aproximadamente a las 22.30 el árbitro marcó el final y con él, decreó que la academia vuelve a estar en lo más alto de todo. Cómo cuando ganó siete títulos seguidos entre 1913 y 1919. Cómo en 1921 y 1925. Cómo cuando se coronó tricampeón por los títulos logrados en 1949, 1950 y 1951. Cómo en 1958. Cómo en 1961. Cómo cuando el Racing de José ganó todo en 1966 y 1967. Cómo el Racing de mostaza en 2001. Cómo las 16 veces anteriores, Racing vuelve a ser el campeón del fútbol argentino.  

La fiesta del campeón empezó en el cilindro. Ni bien terminado el partido, empezó la vuelta de los jugadores, el desahogo, la locura y el llanto. 

Luego las luces se apagaron y empezaron a sonar los redondos y Soda Stereo, para que todos los gustos musicales queden conformes. Fuegos artificiales, miles de bengalas iluminaban la noche de Avellanada y 60 mil gargantas explotaban gritando: ¡Dale campeón! ¡Dale campeón!

     De Avellaneda al Obelisco. Decenas de miles de personas, en auto algunos, y muchos otros caminando. Gorro, bandera y Vincha. Avellaneda, el Puente Pueyrredón y la Avenida 9 de Julio eran una masa celeste y blanca que no paraba de agitar y gritar. Euforia, fiesta y alegría.

     La frutilla del postre fue la llegada por la Avenida Corrientes, del micro descapotable que traía a los jugadores saltando en la parte superior, cantando y festejando como hinchas. Eran las tres de la mañana y la multitud de gente se fundió con el plantel, formando un enjambre de almas alocadas disfrutando su momento. Así, todos juntos dieron la vuelta al obelisco con la copa en lo más alto. 

     El mundo Racing está de fiesta. Todos. Los más grandes, los más chicos, los que vieron al primer tricampeón del profesionalismo, los que disfrutaron al equipo de José, los que se bautizaron con la Supercopa del 88, los que dieron su primera vuelta en el turbulento 2001, los nenes que hoy gritan campeón por primera vez. Es un regalo para todos, pero en especial para los que pusieron el pecho en los nefastos 70, los que tuvieron que soportar el oprobio en diciembre del 83, los que marcharon a todos lados a finales de los 90 para defender al club y rescatarlo del abismo al que lo querían llevar, los que salvaron del remate a la sede de Villa del Parque poniendo el cuerpo, los que volvieron de Santa Fé con la certeza de la promoción en el 2008, los que estuvieron cerca en la final de San Juan en el 2012, los que pagan la cuota todos los meses y bancan en las difíciles. Los que a veces dejan a un lado su propia vida por acompañar en momentos de quiebras, promociones y deshaucios. Para ellos, esta alegría es inconmensurable. 

La copa ya está en las vitrinas, ahora se viene el descanso. El año que viene va a ser de alta competencia, se viene el torneo más importante del continente, ese del cual la academia no participa desde hace 12 años. Pero esta vez es diferente a aquella. Ahora la academia está en democracia plena. El plantel está al día y los contratos vigentes. Las inferiores están brindando jugadores al plantel de primera, todos los años. La reserva salió subcampeona. La economía está en orden. El equipo siente pertenencia, los jugadores se quieren quedar, y los que se fueron quieren volver. Qué lindo sería poder repatriar a Licha López y a Maxi Moralez. Se respira entusiasmo, hay elementos para ilusionarse. Ahora, a por la Libertadores.

Hasta el año que viene, a brindar por Racing Campeón, abrazo Racinguista!

lunes, 13 de octubre de 2014

Goleada que ilusiona

Décimo primera fecha. La academia visitó a Estudiantes en La Plata y se trajo una victoria contundente, producto de la cual mantiene las ilusiones de luchar por el torneo. Los dirigidos por Diego Cocca se impusieron cuatro a cero con tantos de Diego Milito, Gustavo Bou en dos oportunidades y Gabriel Hauche.

     El once inicial de Racing alistó a: Sebastián Saja; Iván Pillud, Luciano Lollo, Yonathan Cabral y Leandro Grimi; Gastón Díaz, Ezequiel Videla, Luciano Aued y Adrián Centurión; Diego Milito y Gustavo Bou.

     Racing fue el dominador del juego desde el inicio del encuentro. Tal es así, que a los 7 minutos, luego de un preciso centro de Gastón Díaz (séptima asistencia en el torneo), Diego Militó anticipó a la marca y estampó un cabezazo que se coló en el primer palo del arquero rival y sirvió para adelantar a la academia en el marcador.

     A 18 minutos Iván Pillud se resintió de la lesión que lo había afectado en el tobillo izquierdo y tuvo que abandonar el campo de juego. En su lugar ingresó Nelson Acevedo, quién se ubicó como mediocampista por derecha y Gastón Díaz pasó a marcar el lateral por el mismo sector.

     Promediando la primera parte, la academia estiró la ventaja. Jugada individual de Adrián Centurión por izquierda, quién ingresó al área y definió con el empeine zurdo al palo más lejano. El arquero tapó el remate, pero no puedo impedir que en el rebote, a los 28 minutos, Gustavo Bou marque el primero de su cuenta personal, que sirvió para que los de Diego Cocca se vayan al descanso dos goles arriba en el marcador.

     El segundo tiempo la academia lo encaró con la tranquilidad que ofrecían la pasividad de la ofensiva platense y el hecho de tener dos goles de ventaja.

     A los 22 minutos el técnico de Racing decidió que Diego Milito le deje su lugar a Gabriel Hauche. El ingreso del demonio fue clave para poner cifras definitivas en el marcador. El jugador surgido de las divisiones inferiores de Temperley fue participe fundamental de los últimos dos goles.

     El tercer gol nace de un preciso pase de Acevedo de 60 metros, que Hauche supo controlar y tocar al medio con justeza para que Gustavo Bou, que venía entrando por izquierda, marcase el segundo de su cuenta personal, que sirvió para poner a Racing tres goles arriba en el marcador.

     El último gol también estuvo a cargo de la dupla delantera que termino jugando el partido. Pero esta vez fue al revés. Preciso pase de Bou para que Hauche, a cinco minutos del final y con una muy linda definición, la pique por sobre el cuerpo del arquero, haciendo que la pelota ingrese al arco rosando el palo. Golazo.

     Los minutos finales sirvieron para que Racing entretenga la pelota, cuide a Videla que tiene cuatro amarillas (en su lugar ingresó Francisco Cerro), y gane confianza para encarar el tramo final del torneo. En lo que resta, cada fecha los equipos confirmaran sus chances de pelear arriba o abandonarán la lucha definitivamente. La academia, que ya no puede equivocarse, demostró que quiere estar en el lote de los punteros y seguir peleando. En la noche del sábado se ganó el derecho a ilusionarse, al menos por un partido más. Y así será hasta la fecha 19. La ilusión dependerá de cada nueva victoria. La academia ya no puede perder, si quiere llegar  diciembre con posibilidades.

  Excelente partido colectivo, muy buenos rendimientos individuales. El equipo demostró muchos puntos fuertes. Milito sigue demostrando que es crack. Organiza la ofensiva, maneja los tiempos, juega a los costados, asiste, ordena y define. Es el alma y el cerebro del equipo. Bou está en llamas, siete goles en cinco partidos. Los centrales se asentaron bien, se complementan y cada partido están más firmes. Los laterales levantaron mucho. Videla sigue siendo el león del mediocampo. Aued fue una de la figuras, quitó y distribuyó con mucho criterio, siempre encontrando el compañero mejor ubicado. Hauche es un revulsivo que entrando desde el banco puede aportar mucho. La diferencia es larga, seis puntos son muchos, pero da para ilusionarse.

     El próximo partido será en el cilindro, frente a Vélez, el domingo a las 16, con arbitraje a confirmar. Allí estaremos, abrazo racinguista!

     

miércoles, 1 de octubre de 2014

Cordobazo



Novena fecha. La academia visitó a Belgrano en Córdoba y se trajo una contundente victoria por cuatro tantos contra uno. Los goles los anotaron Gustavo Bou y Marcos Acuña en dos oportunidades cada uno, César Pereyra marcó el tanto de los cordobeses. Esta victoria es vital para confirmar la levantada que el equipo había mostrado en los dos partidos anteriores, en los que había puesto contra las cuerdas a Newell´s y había dado vuelta el épico partido contra Boca en su estadio.

 
El once inicial que dispuso el entrenador para enfrentar a Belgrano alistó a: Sebastián Saja; Gastón Díaz, Luciano Lollo, Yonathan Cabral, Leandro Grimi; Marcos Acuña, Ezequiel Videla, Luciano Aued, Ricardo Centurión; Gustavo Bou y Diego milito. 

La academia entró un tanto desordenado en el encuentro. Tal es así que a los 7 minutos de la primera etapa, una distracción defensiva de Gastón Díaz y Luciano Lollo le permitió al picante Pereyra marcar el uno a cero parcial para los locales. A partir de ahí la academia se acomodó mejor en el partido, empezó a dominar el balón y a acercarse al arco custodiado por Juan Carlos Olave. Primero lo tuvo Milito y no pudo definir con claridad. Más tarde, a los 17 minutos de la etapa inicial, un centro largo y preciso de Gastón Díaz encontró muy bien posicionado a Gustavo Bou, quién con un certero y potente cabezazo que se coló en el ángulo superior derecho del arco visitante, marcó el empate transitorio y el primero de su cuenta personal.

La academia no se conformó con el empate y siguió atacando insistentemente, hasta que a los 25 minutos, una muy linda jugada colectiva terminó con un centro de Milito al corazón del área que Olave no pudo despejar y Marcos Acuña mandó al fondo de la red con un cabezazo.


Un minuto después del gol, Pier Barrios lo pisó a Bou, que estaba tirado en el piso, y se fue expulsado por el árbitro Néstor Pitana. En la misma jugada debió ser expulsado Guillermo Farré quién le cometió la infracción a Bou y luego le pegó un cachetazo a Ricardo Centurión.

 
Parecía que el jugador de más le iba a dar el dominio del balón exclusivamente a la academia. No fue así. Belgrano no se derrumbó. Sin ideas claras, pero con prepotencia y violencia, los piratas siguieron metidos en el partido.

Luego de desperdiciar innumerables ocasiones de gol, entre ellas una muy buena jugada individual de Centurión por izquierda, en la que se sacó de encima tres jugadores con un firulete, y terminó con un centro atrás que Acevedo, solo frente al arquero, tiró por arriba del travesaño, llegó la tranquilidad para la academia. A los 35 minutos de la etapa final, Saja sacó largo y encontró a Bou sólo, que no tuvo inconvenientes para sacarse de encima a su marca y definir con maestría por sobre el cuerpo del arquero. Tres a uno y partido liquidado.

Un rato después de esa jugada, a los 39 minutos, el Chino Saja abandonó el campo de juego con una molestia en el ligamento de la rodilla izquierda. En su lugar ingresó Nelson Ibañez, quién se quedó con la cinta de capitán.  

A cinco minutos del final se fue expulsado César Pereyra. El atacante rival insultó y pisó al árbitro y este no dudó en expulsarlo.

Para el final del encuentro quedaría el segundo gol de Acuña. Buen pase filtrado de Acevedo, que había ingresado por Milito a los 19 minutos de la etapa complementaria, que el volante surgido de Ferro transformó en gol, coronando así un cuatro a uno inapelable.
El juego y el resultado ratifican la levantada del equipo de Cocca, que había comenzado en el parido ante Ñewell´s, y que, ojalá, se extienda por muchos partidos más.

Fundamental la vuelta de Milito. El príncipe tiene jerarquía. Juega, hace jugar, maneja los tiempos, coordina los ataques, arrastra marcas, obliga. Cuando se fue a Italia era un buen jugador, que prometía mucho más de lo que había mostrado. Volvió siendo un crack. Buen partido de Grimi, que ayudó mucho en la marca. Y ni que hablar de Acuña y Bou. Aparte de los goles, ambos redondearon un excelente encuentro. Acuña mostró mucha dinámica, se mostró mucho como salida por derecha y manejó el balón con criterio. El delantero está prendido fuego. Cinco goles en seis días. Uno sirvió para igualar el encuentro con un equipo difícil como Ñewell´s, dos para dar vuelta el resultado contra Boca, y estos últimos dos para traerse tres puntos de una cancha que siempre resulta difícil.

El próximo partido será frente a Atlético de Rafaela, el domingo, a las 21.30, en el cilindro de Avellaneda, con arbitraje de Patricio Loustou. Allí estaremos. Abrazo racinguista!