Décimo novena fecha. Último
partido de un torneo nefasto, que encuentra a la academia en la anteúltima colocación
de la tabla de posiciones. El papel de la academia en este certamen ha sido
poco menos que calamitoso. La 19º posición y los magros 16 puntos, no están a
la altura de un club que supo ser campeón mundial. Ahora bien, es menester
separar este campeonato en dos etapas. La primera, que va desde el comienzo de
la pretemporada, pésima actuación en el mercado de pases mediante, y se extiende
hasta la fecha 11, último partido de Carlos Ischia como técnico de la Institución.
Como se dijo, el mercado de pases de Racing, en el último receso invernal, fue
nefasto. Se trajeron jugadores fuera de estado (Regueiro, Battaglia), otros de
relleno (Quiles, Espíndola, Nelson Ibañez), y se apostó por dos jugadores, que
se los quiso presentar como “figuras”, que supuestamente serían los que le
diesen el salto de calidad al equipo, uno de ellos de sólo 20 años, Valentín
Viola, prácticamente no había jugado en su excursión Europea, y el otro, Luis
Ibañez, venía de jugar cinco años en Croacia, liga que no se destaca por su
calidad, ni por el talento de sus jugadores. Como era de esperar, no fueron
figuras. Ni mucho menos. Para colmo se fueron Centurión y Fariña y no se los reemplazó,
ni siquiera con jugadores “mediopelo”. El principal responsable de tan triste
papel en un mercado de pases, que sería fundamental para el desempeño del
equipo en la temporada, es el ex presidente Gastón Cogorno, una persona que
nadie puede entender cómo llegó a ser el principal conductor de tamaña
Institución. Pero para que Gastón Cogorno se sentase en el sillón de Avenida
Mitre 934, hubo un responsable que “lo puso” ahí: Rodolfo Molina. Molina, cual
César, designó a su sucesor con el dedo, sin previo consentimiento de la
conducción política del club, lo que generó una fuerte fractura en la Comisión
Directiva que manejó los designios del club en el período 2009-2011, generando
una división insuperable en el seno de la agrupación Racing Vuelve. Dicha “fractura”
dio lugar al surgimiento de “Racing sigue”, cuya lista presidencial fue encabezada
por Cogorno-Molina y de “Este Racing”, encabezada por el ex vicepresidente,
Pablo Podestá. El socio se volcó en masa a votar la “lista de Molina”, en
virtud al buen desempeño del ex presidente durante su gestión, tal es así, que
la fórmula alcanzó el 68% de los votos.
Junto con Cogorno y
Molina hubo otro gran responsable: Roberto Ayala. Son muy escasos los aciertos
del mánager en el ejercicio de su función, la cual se vio sucesivamente
empañada por un cúmulo de errores, que desembocaron en la crisis futbolística
más aguda de los últimos 13 años. Cuando el ex técnico Luís Zubeldía (quien
también se equivocó, y mucho, en la elección de jugadores, vale recordar a
Sand, Cámpora, Regueiro, Camoranesi, etc.) fue despedido de su cargo, Ayala fue
el designado para elegir a su sucesor. Y el ratón siguió con su temática:
elegir mal. Así como se equivocó siempre en la contratación de los jugadores,
no iba a hacer la excepción con la elección del técnico: eligió a Carlos
Ischia. El ex técnico de Boca, dirigió cinco partidos, de los cuales perdió
tres y empató dos, coronando su performance que un desempeño espantoso contra
Rafaela, luego del cual, presentó su renuncia.
Como Cogorno y Molina ya
habían renunciado, la elección del nuevo entrenador recayó en el flamante
presidente (otrora vice segundo), Victor Blanco. No había muchas opciones y el
nuevo presidente, zorro viejo, empresario exitoso, fue a buscar al único
técnico que, en ese momento, podía llegar a conseguir consenso en el agitado
mundo Racing: Reinaldo Carlos Merlo, el hombre de la estatua, el hacedor del
épico campeón del 2001. Y con él volvió la magia, la alegría, la confianza, la
unión y la concentración necesarias para remontar una racha inédita y
extremadamente adversa, conseguir puntos frente a rivales “chivos”, empatar
partidos sobre la hora, en reductos inexpugnables. Planteos novedosos, juveniles
en puestos “inventados” que rinden más que referentes de mil batallas, jugadores
que recuperaron su nivel. “Cambió el aire”. Y cómo. Tal es así que, luego de
perder nueve partidos, más los dos de la sudamericana, y empatar otro par, el
equipo consiguió cuatro victorias, dos empates y dos derrotas. Una performance
inimaginable dos meses atrás.
Así el equipo llegó a la
última fecha con “otra cara”. Mejoró el juego, recuperó solidez defensiva (le
convirtieron sólo 5 goles en 8 partidos, cuando en las primeras 11 fechas,
había recibido 19 tantos en contra), mejoró el poder de gol (convirtió 9 goles
en 8 partidos, en contraposición con los escasos 3 tantos que marcó en los
primeros 11 partidos), acertó en la promoción de juveniles, Saveljich y Campi
son los mejores ejemplos, pero también le respetó la titularidad a Gómez (de
excelente desempeño), asimismo le dio lugar a Juan Ignacio Dinenno, quien marcó
su primer tanto en primera.
Todo esto hizo que en la
última fecha se viva un clima de fiesta, más que de pesadumbre. Si bien la
campaña fue pésima, el desempeño en el final del torneo pudo calmar los ánimos
y generar un poco de confianza en este plantel tan diezmado.
Los once que eligió
mostaza para encarar el último cotejo fueron: Saja; Gómez, Ortíz, Saveljich,
Cahais; Villar, Zuculini, Campi, De Paul; Viola y Hauche. El equipo hizo un muy
partido, sobretodo en el primer tiempo. Presionó arriba y logró recuperar el
balón en campo rival, manejó la pelota con criterio, supo generar espacio y tocar
rápido para los delanteros.
El juvenil Gómez se
consolidó en lateral derecho. Está muy bien en la marca, y sale con la calidad
propia de un marcador de selección. Tiene técnica y la juega siempre bien. Hoy es
titular indiscutido. Exceptuando a Zuculini, que ya está consolidado, es,
quizás, el juvenil con más proyección del club. El polaco Saveljich también se
ganó el lugar como titular. Es muy firme de arriba, es un poco más rápido que
los otros centrales y juega todo el partido al 100 por 100. Cahais logró asentarse como lateral, hasta
pasó al ataque con criterio y fue partícipe necesario de la jugada del primer
gol. Zuculini sigue en levantada. Está, quizás, en su punto más alto (en el
verano haremos una columna sobre su supuesta venta al Manchester City). Es un
león, ya lo dijimos hace dos columnas, nació un caudillo. Recupera, presiona
arriba, no se cansa nunca, llega al gol. De haber estado más fino en el pase
final (desperdició dos jugadas de gol por no buscar al compañero mejor
ubicado), hubiese jugado para diez puntos. Marcó el primer gol a los 4 minutos
de comenzado el juego. El segundo lo hizo Villar (de muy buen partido) a los 25
de esa misma etapa, con una excelente definición, de emboquillada, por arriba
del arquero.
En el segundo tiempo
Mostaza realizó variantes “defensivas”, como para cerrar el partido, y no pasar
ningún sobresalto. Se ganó, se jugó bien y se renovaron las esperanzas de cara
a un campeonato, en el cual la academia deberá superar las 30 unidades, para no
sufrir sobresaltos a futuro.
Se viene la pretemporada,
el runrún de los refuerzos y los amistosos de verano. La puesta a punto se
realizará en Tandil, y comenzará el 3 de enero de 2014. Los amistosos serán el
12 de enero, frente a Independiente, club que actualmente milita en las
categorías de ascenso, y el 21 del mismo mes frente a Newell´s Old Boys. Respecto
de los refuerzos, la idea es traer un centro delantero, como prioridad, y el
segundo refuerzos sería un marcador central o un mediocampista de buen juego.
Hasta hora esto es todo lo que se sabe. Durante el receso ampliaremos
información respecto de las incorporaciones.
Lo dicho, el primer
partido del 2014 será el 12 de enero, en Mar del Plata, frente al club
Independiente, que actualmente se encuentra tercero en el Torneo Nacional B.
Allí estaremos, Abrazo racinguista!
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