Primer y único equipo Argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

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Primer y único equipo argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

lunes, 11 de noviembre de 2013

Un error, una derrota

Décimo quinta fecha. Recibimos al Argentinos Juniors de Caruso Lombardi en el cilindro de Avellaneda. Envalentonados por las dos victorias en fila en condición de visitante, los jugadores de Merlo buscaban romper el maleficio de local, para de esta forma, volver al triunfo después de cinco meses. No pudo ser. El equipo de Caruso hizo su juego, lo de siempre, espero bien atrás, con una defensa bien ordenada que se refugia en la solidez de sus centrales, con un Migliore que hizo tiempo desde la primera vez que tocó el balón hasta la última vez que tuvo que sacar del arco, pegando mucho, cortando el juego permanentemente con fouls tácticos en el mediocampo, de esos que no son ostentosos pero sí constantes, cada vez que la academia lograba juntarse, asociar un poco el juego y salir, Argentinos Juniors cometía una infracción, un auténtico equipo de Caruso.

Escuché por ahí que “…Caruso le ganó el duelo táctico a Mostaza…”, para nada. Ganó el partido, no el duelo táctico. El partido se definió por un error individual y puntual. Racing no lo ganó por esa impericia grave que tiene, para traducir en gol las jugadas que genera. A esto le sumó el error habitual, ese que cometió en todos los partidos del campeonato (salvo en los últimos dos). Ese error que ya le costó once derrotas, fue el que ayer le dio los tres puntos al equipo de La Paternal.

La academia salió a la cancha con los mismos once que habían ganado en Bahía Blanca y en La Plata, es decir: Saja, Gómez, Ortíz, Saveljich y Corvalán; Villar, Zuculini, Campi y De Paul; Viola y Vietto.

Racing fue el protagonista del partido. Fue quien tuvo la pelota y lo fue a buscar. Otra cosa que escuché fue que Racing no presionó arriba. Es cierto, no lo hizo. No lo hizo porque Argentinos no sale jugando de abajo. No suele manejar el balón en campo propio. Apuesta al pelotazo para los veloces Villalva y Droopy Gómez. No es un equipo que se entretenga con la pelota ni que lateralice, busca cortar el avance rival y salir rápido de contra, así sea en un corner rival o con pelota en movimiento. No se desprotege, si por alguna razón pierde el balón en el medio y se ve en la posibilidad de ser superado numéricamente, en seguida corta el juego con foul. No le molestan las pelotas paradas en contra. Ayer, entre corners y tiros libres cercanos al área, la academia debe haber tenido más de quince jugadas. Y no le pudo sacar provecho a ninguna.

Racing pudo hacerse dueño del juego gracias al gran trabajo de Villar. El pipa hizo capote en el medio, manejó los hilos del partidos, casi todos los balones pasaron por sus pies. Apareció por derecha, por el medio y hasta por izquierda. Ayer no se paró como un ocho bien definido, estático, que sólo se dedique a “hacer la banda”, sino que se movió bastante libre en tres cuartos. Su gran trabajo compensó la apatía de De Paul, quien es el que debería hacerse conductor del equipo. El juvenil sigue demostrando la misma displicencia, falta de panorama y compromiso que en todo el campeonato. No se hace eje. No conduce, pero me parece que esto se debe más a que no lo sabe hacer a que esté pasando un mal momento. Decide mal. Siempre. Es hora de que empiece a jugar Aued en ese sector. Por supuesto que el Luli no es conductor, no tiene la pegada de De Paul ni la visión de Villar. Pero es un jugador “táctico”. Puede colaborar con el lateral izquierdo “cerrando la banda”, tiene entrega y experiencia. Es lento, pero le puede dar mejor destino al balón del que le da De Paul, quizás no solucione nada en ofensiva, pero si puede darle equilibrio al mediocampo y permitir que Villar juegue más libre.

Vietto fue otro que tuvo un mal partido. Definió mal todas las que tuvo y abuso mucho de la jugada individual, que además, fue siempre infructuosa. Los dos goles que le marcó al lobo hicieron pensar que recuperaría el asombroso nivel que tuvo en sus primeros torneos en primera. Ayer volvió a retroceder dos casilleros. Quizás, uno o dos partidos en el banco no le vendrían mal.

El gol llegó a los 7 minutos del segundo tiempo. Corvalán calculó mal un pique y Gómez le ganó con una facilidad inaudita en el mediocampo. El jugador de Argentinos, rápido y vivo, enseguida descargó para Boyero, quien quedó solo, porque Campi y Saveljich fueron a encimar a Gómez y Ortiz fue encima de Villalva (el otro jugador rival que aparece en la jugada), luego, el alto delantero de Argentinos definió como si fuese el pipa Higuaín. Fuerte, bajo y cruzado al segundo palo del Chino.

Mostaza puso a Hauche por Corvalán a los 12 minutos de esa primera etapa, luego, a los 20, a Luciano Aued por De Paul y a los 39 a Juan Dinenno por Viola. Racing lo pudo haber empatado en varias oportunidades, la más clara un cabezazo de Bruno al medio del arco que empujó Dinenno en la línea y el balón, increíblemente, pegó en el travesaño.

No se pudo ganar de local. Se mostraron las mismas falencias que en el resto del torneo (grave incapacidad para definir las situaciones que se generan, errores individuales groseros, desconcentraciones colectivas en defensa y poco volumen de juego), pero al menos se vio la actitud y compromiso que mostaza le imprimió al equipo desde su llegada, así como también un poco más de juego asociado. No se fue tan efectivo como contra gimnasia, pero al menos no fue tan tibio como contra Rafaela.


El próximo partido es el sábado 17 de noviembre, a las 18.00 hs., frente a Quilmes en su estadio. Diego Villar no podrá jugar por haber llegado al límite de las cinco amonestaciones. Abrazo racinguista!  

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