Décimo quinta fecha. Recibimos
al Argentinos Juniors de Caruso Lombardi en el cilindro de Avellaneda.
Envalentonados por las dos victorias en fila en condición de visitante, los
jugadores de Merlo buscaban romper el maleficio de local, para de esta forma,
volver al triunfo después de cinco meses. No pudo ser. El equipo de Caruso hizo
su juego, lo de siempre, espero bien atrás, con una defensa bien ordenada que
se refugia en la solidez de sus centrales, con un Migliore que hizo tiempo desde
la primera vez que tocó el balón hasta la última vez que tuvo que sacar del
arco, pegando mucho, cortando el juego permanentemente con fouls tácticos en el
mediocampo, de esos que no son ostentosos pero sí constantes, cada vez que la
academia lograba juntarse, asociar un poco el juego y salir, Argentinos Juniors
cometía una infracción, un auténtico equipo de Caruso.
Escuché por ahí que “…Caruso le ganó el duelo táctico a Mostaza…”,
para nada. Ganó el partido, no el duelo táctico. El partido se definió por un
error individual y puntual. Racing no lo ganó por esa impericia grave que tiene,
para traducir en gol las jugadas que genera. A esto le sumó el error habitual,
ese que cometió en todos los partidos del campeonato (salvo en los últimos
dos). Ese error que ya le costó once derrotas, fue el que ayer le dio los tres
puntos al equipo de La Paternal.
La academia salió a la
cancha con los mismos once que habían ganado en Bahía Blanca y en La Plata, es
decir: Saja, Gómez, Ortíz, Saveljich y Corvalán; Villar, Zuculini, Campi y De
Paul; Viola y Vietto.
Racing fue el
protagonista del partido. Fue quien tuvo la pelota y lo fue a buscar. Otra cosa
que escuché fue que Racing no presionó arriba. Es cierto, no lo hizo. No lo
hizo porque Argentinos no sale jugando de abajo. No suele manejar el balón en campo
propio. Apuesta al pelotazo para los veloces Villalva y Droopy Gómez. No es un
equipo que se entretenga con la pelota ni que lateralice, busca cortar el
avance rival y salir rápido de contra, así sea en un corner rival o con pelota
en movimiento. No se desprotege, si por alguna razón pierde el balón en el
medio y se ve en la posibilidad de ser superado numéricamente, en seguida corta
el juego con foul. No le molestan las pelotas paradas en contra. Ayer, entre corners
y tiros libres cercanos al área, la academia debe haber tenido más de quince jugadas.
Y no le pudo sacar provecho a ninguna.
Racing pudo hacerse dueño
del juego gracias al gran trabajo de Villar. El pipa hizo capote en el medio,
manejó los hilos del partidos, casi todos los balones pasaron por sus pies.
Apareció por derecha, por el medio y hasta por izquierda. Ayer no se paró como
un ocho bien definido, estático, que sólo se dedique a “hacer la banda”, sino
que se movió bastante libre en tres cuartos. Su gran trabajo compensó la apatía
de De Paul, quien es el que debería hacerse conductor del equipo. El juvenil
sigue demostrando la misma displicencia, falta de panorama y compromiso que en
todo el campeonato. No se hace eje. No conduce, pero me parece que esto se debe
más a que no lo sabe hacer a que esté pasando un mal momento. Decide mal.
Siempre. Es hora de que empiece a jugar Aued en ese sector. Por supuesto que el
Luli no es conductor, no tiene la pegada de De Paul ni la visión de Villar.
Pero es un jugador “táctico”. Puede colaborar con el lateral izquierdo “cerrando
la banda”, tiene entrega y experiencia. Es lento, pero le puede dar mejor
destino al balón del que le da De Paul, quizás no solucione nada en ofensiva,
pero si puede darle equilibrio al mediocampo y permitir que Villar juegue más
libre.
Vietto fue otro que tuvo
un mal partido. Definió mal todas las que tuvo y abuso mucho de la jugada
individual, que además, fue siempre infructuosa. Los dos goles que le marcó al
lobo hicieron pensar que recuperaría el asombroso nivel que tuvo en sus
primeros torneos en primera. Ayer volvió a retroceder dos casilleros. Quizás,
uno o dos partidos en el banco no le vendrían mal.
El gol llegó a los 7
minutos del segundo tiempo. Corvalán calculó mal un pique y Gómez le ganó con
una facilidad inaudita en el mediocampo. El jugador de Argentinos, rápido y
vivo, enseguida descargó para Boyero, quien quedó solo, porque Campi y Saveljich
fueron a encimar a Gómez y Ortiz fue encima de Villalva (el otro jugador rival
que aparece en la jugada), luego, el alto delantero de Argentinos definió como
si fuese el pipa Higuaín. Fuerte, bajo y cruzado al segundo palo del Chino.
Mostaza puso a Hauche por
Corvalán a los 12 minutos de esa primera etapa, luego, a los 20, a Luciano Aued
por De Paul y a los 39 a Juan Dinenno por Viola. Racing lo pudo haber empatado
en varias oportunidades, la más clara un cabezazo de Bruno al medio del arco
que empujó Dinenno en la línea y el balón, increíblemente, pegó en el travesaño.
No se pudo ganar de
local. Se mostraron las mismas falencias que en el resto del torneo (grave
incapacidad para definir las situaciones que se generan, errores individuales
groseros, desconcentraciones colectivas en defensa y poco volumen de juego),
pero al menos se vio la actitud y compromiso que mostaza le imprimió al equipo
desde su llegada, así como también un poco más de juego asociado. No se fue tan
efectivo como contra gimnasia, pero al menos no fue tan tibio como contra
Rafaela.
El próximo partido es el sábado
17 de noviembre, a las 18.00 hs., frente a Quilmes en su estadio. Diego Villar
no podrá jugar por haber llegado al límite de las cinco amonestaciones. Abrazo
racinguista!
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