Tercera fecha. Recibimos
a Tigre en el cilindro de Avellaneda. Racing tenía la obligación de ganar, si
es que entre sus intenciones se encuentra la de compartir espacio dentro de los
5 o 6 mejores lugares de la tabla de posiciones. Había que ganar. Para no
alejarse de los de arriba, para no perderle pisada a Estudiantes, para no sumar
dos derrotas consecutivas, con todo lo que eso trae aparejado. Pero no se pudo.
Un error pudo más, y la academia volvió a quedarse con las manos vacías.
No fue bueno lo de
Racing. La academia es un equipo que todavía no tiene bien en claro con que armas
cuenta y con cuáles no. Racing no se puede desconcentrar, no se puede dar el
lujo de arrancar perdiendo. Cuando estás en desventaja, en el fútbol argentino
actual, tenés que tener mucha paciencia para saber esperar, y mucha
inteligencia para saber cuándo entrar y por donde encontrar el espacio. El
martes Racing hizo todo por empatar el partido. Pero lo hizo mal, atropellado,
con vértigo, pero sin pausa. Con muchos centros a un nueve que no está. Racing
no tiene un jugador que pueda manejar los tiempos de un partido, un referente
en el mediocampo, el jugador cerebral que marque los momentos y guie las decisiones
del equipo. Hay tres jugadores del plantel que podrían llegar a calzarse ese
traje. El primero es De Paul, por características y posición, el jugador que
debería conducir al equipo. Pero De Paul es muy pibe, tiene 20 años, se está
haciendo, y muchas veces resuelve mal. El otro día hizo un buen primer tiempo.
Las pide todas, se hace cargo. Pero sin criterio. Le falta madurar mucho,
tenerla más, saber cuándo tocar atrás, cuando lateralizar, tener la precisión
necesaria para meter la pelota justa. Camoranesi, otro de los que podría
cumplir la función, tiene estas cualidades, pero por edad y condición física,
no puede jugar, hoy, más de media hora. Jugando tan poco, difícilmente pueda
ser la solución. El otro jugador que podría cumplir la función de guía es
Villar, pero el Pipa, directamente, se “borró”, hace dos partidos que no
aparece, no participa del juego, cuándo lo hace resuelve mal, no se asocia con
De Paul, no suma en ofensiva, fue muy pobre lo de Villar estos dos últimos
partidos.
La academia salió a la
cancha con Saja en el arco; la línea defensiva habitual, integrada por Gómez,
Ortíz, Saveljich y Cahais; en el mediocampo estuvieron Villar, Zuculini, Cerro
y De Paul; y en la delantera Hauche y Viola. A los pocos minutos de arrancado el
juego la visita pudo ponerse en ventaja. Huelga decirlo, pero acá estuvo el
error más grande de Racing. Como decíamos más arriba, la academia carece de
inteligencia en la creación de juego, a esto se le suma que no tiene poder de
gol, ninguno de los delanteros del plantel es goleador nato, ni siquiera tiene
un nueve de área. Estas condiciones hacen que tengas que redoblar los esfuerzos
y la concentración en las jugadas que definen los partidos, a favor y en
contra, y por segunda vez consecutiva, perdemos un partido por una desatención
defensiva, más precisamente en una pelota parada en contra.
El gol llego luego de un
tiro libre ejecutado desde la izquierda de la defensa académica. Cosaro le ganó
a Gómez en el salto y en el rebote le cayó a Canuto que no tuvo ninguna
resistencia en el camino para abrir el resultado del partido, aparentemente era
Viola quién debía estar atento al defensor de Tigre.
A partir de ahí el juego
fue todo de Racing. Los de mostaza tuvieron la pelota, atacaron por adentro y
por afuera, tiraron miles de centros, pero siempre sin precisión, a las
apuradas, fue más un “a la carga barracas”, que una vocación ofensiva consciente
y bien desarrollada. Muy inteligente lo de Tigre, que cedió el terreno, sabedor
de las carencias de Racing con la pelota y sin espacios. Los de Victoria
ocupaban bien las posiciones defensivas, y salían rápido con Nahuelpan, quien
sólo, aguantó muy bien la pelota, generó y fue descarga permanente para sus
compañeros.
Lo dicho más arriba,
Racing no supo manejar los tiempos del partido, tener la paciencia necesaria
para buscar los espacios, y muchos menos definir las pocas situaciones netas de
gol que generó. Tuvo varias cerca del área, pero la más clara fue una que le
quedó a Dinenno, y el juvenil definió despacio y a las manos del arquero.
Racing ya demostró en el
final del semestre pasado que es un equipo que se puede hacer fuerte en
defensa, que puede salir rápido de contra e imprimirle vértigo al juego. Como
contracara se vio un equipo que no puede manejar los hilos de un partido, que le
cuesta ser protagonista, tener la pelota y distribuirla con criterio y
paciencia. Estos atributos hacen que se tengan que redoblar los esfuerzos y la
concentración. Este equipo, para poder merodear una campaña de 30 puntos (no es
mucho más lo que puede sacar), por características de grupo, y también por la jerarquía
individual de los jugadores, va a tener que pisar fuerte en las pelotas paradas
(a favor y en contra), ser ordenado y rudo en la marca, y por sobretodo,
aprovechar las pocas situaciones de gol que se le presenten, logrando cumplir
esas tres premisas se va poder redondear una campaña aceptable, el problema es
que, de no lograrlo, va a ser muy difícil que no vuelva a tener problemas con
el promedio descenso, al menos en la temporada venidera. No olvidemos que este
equipo tiene 19 puntos en 22 partidos. Lo ideal sería terminar la temporada con
45/50 unidades, para conseguir eso va a tener que sacar entre 23 y 28 puntos,
de los 48 que le quedan en juego en lo que resta del certamen.
Que las derrotas, duras
desde ya, sirvan para poner los pies en la tierra, ver con sabiduría el lugar
en el que estamos, y trazarnos un objetivo razonable y alcanzable, yo creo que
un torneo de 30 o 32 puntos, si tenemos en cuenta que venimos de hacer 16 con
el mismo plantel, nos tendría que dejar más que satisfechos a todos.
Párrafo aparte para el
árbitro. Un desastre lo de Vigliano, dejó pegar, dejó hacer tiempo de manera
burda y nos cobró todas las divididas en contra. Esto también es parte de la
cosecha de puntos. No puede ser que venga un equipo chico al cilindro y tenga un
árbitro que lo deje pegar y hace tiempo sin consecuencia alguna. Bien expulsado
Ortíz, pero entonces ¿porque no expulsó al jugador de Tigre que le pegó una
piña a Hauche en la cabeza? Esto de la doble vara ya da asco. De todas maneras el
tema ya lleva años, y aparentemente, no se va a solucionar, menos con el nivel
paupérrimo (salvo Pitana, Delfino y alguno más) que tienen el referato local.
El próximo partido será ante Arsenal, el
sábado a las 20.30 hs., en el estadio del viaducto, con el arbitraje de Darío Herrera. Recordamos la prohibición de ingreso al público visitante. Abrazo racinguista!
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