Séptima fecha. Dos victorias al hilo por torneo local, sumados al avance a octavos de final de la Copa Argentina, hacían presagiar un buen partido ante Unión en el cilindro. Las condiciones estaban dadas, se había conseguido un buen funcionamiento colectivo en los últimos partidos y la defensa se había mostrado más firme que en el comienzo del torneo. Pero…
El Coco sorprendió a todos con la alineación inicial. Hasta un rato antes de iniciarse el partido no se sabía quién sería el volante por derecha y quién iba a acompañar a Teo y Hauche en ofensiva.
El técnico decidió encarar el partido con un mediocampo formado por Toranzo, Pelletieri, Castro; Moreno como conductor; y dos delanteros, Hauche y Teo. Zuculini y Santander debieron esperar su oportunidad en el banco de suplentes. Prima facie era un planteo bastante arriesgado, las voces en la tribuna pedían a Zuculini de entrada, motivados en la recuperación y equilibrio que este podría sumarle al juego en la zona media de la cancha. Con el resultado puesto podríamos decir que fue un error del Director Técnico. Ahora bien, ¿es culpable el técnico del pésimo partido que hicieron Toranzo y Moreno? El nivel mostrado por Toranzo fue paupérrimo, falta de compromiso en la recuperación, errores en los pases, nula creación de juego, durante el primer tiempo el sector derecho del mediocampo académico fue una invitación para los jugadores de Unión. Atacaron permanentemente por ese sector. Lo de Moreno es diferente. Después de la difícil lesión que le tocó padecer no volvió a mostrar el nivel que tuvo en sus primeros seis meses en Racing. Pero hay que esperarlo y llevarlo de a poco, es un talentoso y lo demostró, no así el ex volante de Huracán.
La primera jugada del partido mostró las graves falencias que tiene Racing en defensa, en especial cuando necesita de sus marcadores centrales. Esta vez no estuvo el Chino para subsanar el error, de hecho, fue partícipe del mismo. A los 9 segundos de partido ya estábamos uno abajo. El nivel de los defensores es de preocupar, pero más preocupante aún es la falta de recambio en ese sector del equipo. Aveldaño es un jugador muy limitado, si bien con su juego aéreo pudo darle un poco de firmeza al juego defensivo, anoche demostró que cuando el rival toca la pelota por abajo sus falencias son notables. Su compañero de zaga no desentona, el nivel que viene teniendo Martínez también es muy pobre.
Sabido es que a Cahais le cuesta mucho adaptarse al lateral izquierdo, sus mejores partidos los tuvo jugando como segundo marcador central, pero el bajísimo nivel que tuvo Litch en sus últimos partidos (aún frente a Patronato, cuando a pesar de haber marcado un gol de notable factura, sufrió demasiados sobresaltos por su sector frente a un rival de menor categoría) hizo que el técnico corriera al zaguero a marcar la punta izquierda.
A los dieciocho minutos Unión puso el dos a cero. Racing no lograba asimilar el primer mazazo que ya estaba recibiendo el segundo. Los conducidos por el Coco no lograban reaccionar, seguían los desacoples defensivos, el medio seguía haciendo agua y a los de arriba no les llegaba una bien.
A los 43 minutos de esa primera etapa Maglió pitó penal por un alevoso agarrón de Cahais dentro del área. Pateó Bologna, y como en el apertura 2011, atajó Saja. Maglio hizo patear devuelta por invasión de zona de los jugadores académicos. Bologna pateó nuevamente, la tiró a las nubes.
Quedaba poco tiempo como para poder aprovechar el envión anímico que representa el hecho de que el rival desperdicie un tiro penal. Los jugadores de Unión demoraron 5 minutos en ejecutar el penal, Maglio adicionó 2.
Para el segundo tiempo, Toranzo y Moreno se quedaron en el vestuario, y en su reemplazo ingresaron Zuculini y Santander. Esto puede ser tomado como un reconocimiento del DT de su propio error, pero también, como un castigo hacia los jugadores que salieron, debido el bajísimo nivel que mostraron en la primera parte del encuentro. La esperanza de poder igualar un encuentro que venía torcido desde el minuto cero, duró poco, los tres minutos que tardó Unión en poner el tres a cero, que a la postre sería definitivo.
El nivel de Racing en el segundo tiempo fue otro, más veloz, más concentrado, buscando variantes ofensivas, pero el resultado ya estaba puesto, la moral de los jugadores a esa altura, reptaba por la cancha.
Tan negra venía la noche que ni de penal pudimos marcar. A los 27 minutos, Bologna se lo atajó a Teo, quien volvió a patear luego de que Maglio sancionará nuevamente invasión, pero esta vez la redonda se fue por afuera del poste derecho del arquero tatengue.
El ingreso de Viola, que cada vez que entra demuestra que quiere jugar, no pudo cambiar el rumbo de un partido que ya hacía rato parecía terminado.
Como era de esperar, aparecieron los que quieren “…todos atrás y Dios de nueve…”. Esos que anhelan rescatar un puntito con arsenal de local, no perder, hacer un gol cada tanto, si es que se puede, y ver qué pasa. Yo no quiero eso. Que un mal partido no cambie el rumbo, hay que trabajar, corregir errores, solucionar desacoples defensivos, recuperar antes la pelota, tenerla más y mirar para adelante.
El domingo que viene, a las 17 hs, en el Parque de la Independencia y frente a Ñewell´s, tendremos revancha.
Allí estaremos, abrazo Racinguista.
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