Décimo cuarta fecha. Visitamos a Argentinos Juniors en el Diego Armando Maradona. Un reducto siempre difícil para Racing. Desde que Argentinos volvió a hacer de local en dicho estadio, la academia solo pudo imponerse una vez, el Chocho LLop era el técnico y ganamos uno a cero con gol de Leandro González.
Generalmente, así como no se dan los resultados, no suelen darse lindos encuentros en este estadio. Se dan partidos trabados, luchados, la cancha es chica y se pelea mucho más de lo que se juega. Zubeldía supo ver el partido así y planteó un equipo más para luchar que para jugar.
Racing salió a la cancha con Saja en el arco, una línea de cuatro en el fondo, más bien una obra maestra del terror en el fondo, integrada por Cáceres, Martinez, Aveldaño y Litch. En el medio paró un doble cinco con Pelletieri y Zuculini, Viola por derecha y Aued por izquierda. La delantera estuvo conformada por Hauche (quien nuevamente jugó en un pésimo nivel) y Caballero.
El partido fue trabado desde el comienzo. Poco pase corto, mucho pelotazo, poco juego colectivo, mucha lucha. Los dos equipos se prestaban la pelota. Hasta que a los ocho minutos de esa primera etapa, Escudero (si, Escudero el carnicero ese que juega de tres) ganándole con una facilidad inusitada a su marcador, tiró un centro pasado que cayó en los pies de Litch (Si, Litch, el tres de Racing) quien, solo y sin ningún rival que lo molestase, habilitó de manera increíble a un jugador del equipo contrario, Juan Ramirez, para que de esta forma el ignoto mediocampista de Argentinos Juniors marque su primer gol en primera.
Párrafo aparte para Litch. No marca, lo desbordan siempre. Nunca le da la pelota a un compañero, juega de tres y creo que nunca lo vi tirar un centro. Y como si todo eso fuera poco, le da la pelota a los rivales dentro del área para que fusilen a su propio arquero. Es inentendible como sigue jugando en la primera de Racing. Su ciclo está terminado hace rato, no puede jugar más con esta camiseta.
La ventaja de Argentinos Juniors duró poco, ya que a los trece minutos de esa primera etapa Caballero peinó una pelota para Viola, quien fue más veloz que su marcador y definió de buena manera cara a cara frente al arquero rival.
El resto del primer tiempo fue parejo, luchado, se pegó mucho. Quizás Racing fue levemente superior a su rival durante esa primera etapa.
El segundo tiempo de Racing fue lamentable. Se refugió atrás y le regaló la pelota a Argentinos, rival que no hizo méritos con la redonda, pero como bien dijo Martín Marciano, sabe jugar este tipo de partidos. Sabe sacar rédito de las pelotas divididas, pelea, espera y golpea cuando lo tiene que hacer.
Zubeldía noto la apatía de Racing en ese segundo tiempo y a los 23 minutos decidió mandar a la cancha a Cahais y a Giovanni Moreno en lugar de Litch y Aued. A los 32 minutos ingresó Santander en lugar de Caballero. Dichos cambios no pudieron torcer el rumbo del partido ni mucho menos.
Racing siguió cerrado atrás, desorientado, sin peso ofensivo. Sin generar situaciones de riesgo, salvo una jugada individual de Santander, quién le robó la pelota a un defensor rival y definió cruzado abajo frente a la salida de Ojeda, quién tapó bien su remate.
El partido parecía encaminarse hacia un empate, ya que si bien Racing no generaba peligro, un Argentinos Juniors muy limitado tampoco lo hacía.
Hasta que a los 43 minutos de esa etapa final, apareció J. J. Morales. O quizás deberíamos decir, hasta que nuevamente apareció el error garrafal y habitual de Aveldaño. Hacía ocho meses que Morales no metía un gol. Aveldaño ni siquiera hizo el esfuerzo de tapar el remate al arco, ni siquiera molestó a Morales, ni siquiera movió su pierna. Se quedó parado, como es habitual. Falló, como es habitual. Nos hizo perder puntos, como es habitual. Es otro jugador (junto a Litch) que no puede jugar más en Racing. No solo porque es malo. No solo porque no está concentrado para jugar. No solo porque comete faltas infantiles cerca del área. No solo porque siempre queda enganchado habilitando a sus rivales. Sino también porque en Junio termina su contrato y no va a renovar. Y de acá al final de su contrato quedan cinco partidos. No tiene sentido que Aveldaño juegue los últimos cinco partidos de este campeonato, porque no le aporta nada a Racing. Solo aporta sus errores. Es hora de darle lugar a Sainz, o a Cahais, quien ya demostró ser mucho más que Aveldaño.
Era un empate y nos fuimos con las manos vacías, así fue como este equipo sumó una nueva derrota.
El siguiente partido es el próximo domingo, frente a Boca Juniors, aparentemente a las 17.10 hs, en el cilindro de Avellaneda.
Allí estaremos, abrazo Racinguista.
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