Undécima fecha. Recibimos al puntero, Ñewell´s Old Boys de Rosario, en el cilindro de Avellaneda. Un puntero extraño, que llegó a la cima de la tabla legítimamente, ya que es el equipo que mejor viene haciendo las cosas en el torneo, pero más provocado por la medianía general que por virtudes propias. Ñewell´s no es un equipo que tenga mucho poder ofensivo. Acostumbra tener el balón, tiene buena posesión, pero no tiene una elaboración de juego importante, no te bombardea. No acostumbra llegar mucho al arco rival. Con dos o tres situaciones de gol, en varias ocasiones, le ha alcanzo para ganar el partido. Los rosarinos ganaron seis partidos (4 de ellos por 1 gol) y empataron cinco (4 de ellos 0 a 0). Tiene la vaya menos vencida, solo le hicieron cuatro goles en once partidos, es un equipo armado “de atrás para adelante”, que se hace muy fuerte en defensa, difícil de vulnerar, ya que le hicieron goles en solo dos partidos sobre once disputados. Y solo le hicieron cuatro. Pero el sábado Racing demostró que no es invulnerable. La academia le generó cuatro o cinco situaciones de gol claras. Mientras los conducidos por el Tata Martino solo pudieron generar una (un mano a mano que el Chino Saja le tapo a Scocco). En resumen, no son un “equipazo”.
Clima de partidazo en el cilindro. Cancha llena. Un recibimiento espectacular, capaz de emocionar al más escéptico. El cielo iluminado por el pueblo académico deseoso de festejar. La gente alentando del minuto uno, como siempre. Ensordeciendo la noche de Avellaneda. Como no ilusionarse, como no sentir un nudo en la garganta cuando suena en la voz de 50.000 almas el mítico “…vamos la acadé, hoy te vinimos a ver todos de la cabeza…”, como no recordar la campaña del 2001, como no entusiasmarse. Pintaba para noche ideal.
La academia salió a la cancha con Saja en el arco, Pillud, Ortiz, Cahais y Corvalán en defensa; Villar, Pelletieri, Zuculini y Centurión en el mediocampo, Vietto y Cámpora en la delantera. Misma formación que en los dos anteriores encuentros. Los de Zubeldía arrancaron el partido presionando bien arriba, en campo rival. Esa presión estaba dando frutos, ya que Ñewell´s no podía salir limpiamente y Racing mostraba que podía aproximarse al área de enfrente. Así fueron los primeros diez minutos de la etapa inicial, en los que los dirigidos por Zubeldía podrían haberse puesto en ventaja mediante un cabezazo de Cámpora que se estrelló en el travesaño de Guzmán.
A partir de ahí Racing ya no presionó tan arriba, cedió pelota al rival y retrocedió unos metros en el campo de juego. Durante lo que quedó de ese primer tiempo, la academia decidió esperar, cortar con los volantes centrales, o en su defecto con los zagueros (Cahais hizo un partidazo, le ganó casi siempre a Scocco y tuvo dos o tres cruces magistrales), y a partir de ese trabajo, salir rápido con Centurión y Vietto, o con algún pelotazo para Cámpora (que no aguantó una sola pelota de espaldas al arco y definió mal dos ocasiones claras de gol). Los de Zubeldía no suelen generar buen juego asociado (misma falencia del rival y de casi todos los equipos del campeonato), pero cuando aceleran con Centurión y Vietto, pueden lastimar en cualquier momento. Son dos jugadores con un vértigo impresionante, ayer ninguno de los dos estuvieron finos en la gambeta y el pase, pero así todo Racing tuvo varias situaciones de gol claras que no supo aprovechar.
El segundo tiempo mostró a un Racing un poco más animado, más confiado en que el partido se podía ganar. El técnico buscó variantes (ingresaron Sand por Cámpora, Camoranesi por Centurión y Fariña por Villar). Sand entró bien. Aguantó bien de espaldas, pivoteó el juego con criterio, no pesó dentro del área, pero influyó positivamente en la creación desde el toque limpio a los costados. Camoranesi también entró bien, mostrándose como opción por derecha y resolviendo con criterio. Lo de Fariña fue flojo, dio una mano atrás, pero estuvo muy mal con la pelota, no pesó en absoluto.
Racing lo pudo ganar en el segundo tiempo, con un cabezazo de Cámpora que se fue al lado del palo, otro cabezazo, esta vez de Pelletieri, que fue justo al lugar donde estaba parado el arquero rival y con una serie de rebotes que se dieron dentro del área, en la última jugada del partido.
Las cosas siguen como estaban, la academia sigue siendo el único escolta del equipo rosarino, solo nos separan dos puntos y quedan ocho fechas por jugar. Salimos indemnes de una seguidilla de cuatro partidos difíciles, ganándole a River, San Lorenzo y Colón y empatando frente al líder del torneo.
Se viene Vélez Sarsfield, otro partido muy difícil, frente a uno de los mejores y más regulares equipos de los últimos cinco años. Ganar sería importantísimo y nos daría un envión anímico impresionante para encarar el final del torneo. Empatando seguiríamos siendo segundos, y en el peor de los casos -si es que Ñewell´s gana- quedaríamos a cuatro puntos de la cima quedando siete fechas por jugar. Hay que plantear el partido inteligentemente, ya que es un rival de nivel. Si se puede ganar, perfecto, si no se puede, hay que traerse un punto que nos acerque al objetivo, y a la vez nos mantenga en el segundo lugar de la tabla de posiciones.
El próximo partido, como dijimos, es frente a Vélez Sarsfield en el José Amalfitani, el próximo sábado 27 de Octubre a las 20.20 hs. A copar Liniers. Allí estaremos, abrazo Racinguista.
todo salvo que camoranesi aporto algo, solo un planchazo que merecio penalidad maxima, fariña no es defensor-zubeldia no inventes puestos- ovbio no caso una, y los cambios-tarde-fueron faltando 15 min,osea, no cambio el juego.
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