Décimo Octava fecha. Recibimos a All Boys en el cilindro de Avellaneda. Sábado por la noche. Último partido de local del año 2012. Había que ganar. Porque esto es Racing. Y también para alcanzar el objetivo de superar los treinta puntos. Y también para engordar el colchón de puntos acumulados en el porcentual de tres años. El sistema de promedios de descenso hace que estos partidos que, prima facie, no definen nada, a la postre, a veces sean fundamentales. Mucha gente no se da cuenta que para los promedios se toman en cuenta 114 partidos. Seis campeonatos. Tres temporadas. Nosotros tuvimos problemas con los promedios entre el año 2008 y el año 2011. Sabemos bien que una campaña mala (menos de 48 puntos en el año o temporada) te trae problemas de descenso por tres años. Contrario sensu, dos buenas campañas seguidas (más de 55 puntos por año) te dejan bastante tranquilo para la temporada que le sigue. Racing acumula una temporada de 52 puntos (2010/2011), otra de 50 (2011/2012) y en la actual (2012/2013) ya tiene 32. Si la academia lograra terminar esta temporada con 60 puntos, tendría la suficiente tranquilidad para encarar la temporada 2013/2014 sin ningún tipo de problemas con la tabla maldita. Parece un objetivo magro e insulso. Parece. Pero si miramos como está el vecino (si, ese cuyo técnico le pide a sus hinchas que “alienten”) en la tabla de los promedios, nos damos cuenta que no es una campaña para despreciar…
Todos queremos salir campeón. Pero esto no se logra de un día para el otro. La historia indica que un equipo que suma 19 puntos en un torneo, muy difícilmente pueda coronarse en el torneo que le sigue. Ahora bien, si uno logra subir el piso, y hacer campañas que merodeen los 30 puntos, el objetivo de la consagración se vuelve más consistente, queda mucho más a mano. Como quien dice, “se sientan las bases”.
Este Racing tuvo una virtud muy grande. Nunca se salió del objetivo. Y ese objetivo, era lógico, prudente y posible. Al técnico no lo sacó del eje la derrota frente a Belgrano con dos jugadores más, tampoco la derrota con el líder Velez (que a la postre seria el campeón), ni las importantes victorias conseguidas en el monumental, en Santa Fe, en Mendoza, en el cilindro contra los vecinos y contra el equipo de Tinelli. Si el objetivo hubiese sido conquistar el torneo desde el minuto uno, después de la derrota frente Estudiantes en Avellaneda hubiésemos caído en el monumental. Y la derrota en cancha de Boca hubiese sido un golpe tan duro que no hubiésemos podido salir victoriosos en los encuentros siguientes. Este equipo demostró que las derrotas no lo golpearon y pudo pasar página. Nunca se desvió del objetivo y siempre se lo tomó en serio.
Tenemos una dirigencia eficiente. Que hace cuatro años viene haciendo las cosas como para posicionar a Racing en lo más alto del futbol argentino. Un técnico que está compenetrado a fondo con el proyecto. Que en poco tiempo conoció la idiosincrasia del club y lo que Racing necesita. Un plantel equilibrado con jugadores de experiencia que apuntalaron un vestuario desmembrado, donde muchos jugadores consagrados se bancaron ser suplentes. Jugadores que tiene dos o tres años en el club y se empezaron a asentar correctamente, jugadores surgidos de inferiores, que jugaron su primer torneo como titulares, la rompieron y no se creen vedettes. Un plantel de trabajo, perfil bajo, sin declaraciones rimbombantes y vende humo. La trilogía necesaria para pelear campeonatos. Es de esperar que sigamos por el mismo camino.
El partido fue entretenido. Racing hizo un muy buen primer tiempo. Los dirigidos por Zubeldía salieron a la cancha con Saja en el arco, la defensa estuvo integrada por Pillud, Ortiz, Cahais y Corvalán. En el mediocampo estuvieron Pelletieri y Zuculini como “doble cinco”. En la derecha del mediocampo estuvo Mauro Camoranesi, quien fue el encargado de administrar el balón y lo hizo muy bien. Centurión jugó por la banda izquierda. Arriba se movieron Fariña por el centro, como “mediapunta” y Vietto de delantero, moviéndose muy bien tanto dentro como fuera del área. A pesar de no haber marcado, fue fundamental en la gestación de los primeros dos goles de la academia.
Como dijimos, la academia hizo un muy buen primer tiempo. Administró el balón, tuvo las opciones de gol, y mostró superioridad desde el principio hasta el fin de esa primera etapa.
A los 21 minutos de juego llegó el primer gol de la noche. La jugada la hizo Vietto. Enganchó en un costado, trabó, ganó, se la llevó de pecho, superó a tres rivales, peleó tanto que parecía que la bola se le iba larga, pero pudo llegar hasta la línea y tirar el centro atrás. Después lo que hizo Fariña en el área fue propio de un definidor de gran categoría. Con un movimiento de cadera se sacó de encima a un defensor, después engancho frente a otro, para terminar definiendo con gran categoría ante la salida del arquero. GOLAZO.
Luego, a los 28 minutos llegó el segundo. Otra muestra de que Vietto es crack. El joven cordobés recibió de Centurión por la banda izquierda a la altura de la línea del área grande, levantó la cabeza como hacen los grandes, vio entrar a Camoranesi por el segundo palo y se la tiró por arriba de todos los rivales. Mauro solo la tuvo que empujar al gol. Un gol fruto del encuentro entre dos tipos que piensan. Uno (Camoranesi) para ir a buscarla a donde no hay nadie, el otro (Vietto), para tirarla ahí. Así es el futbol, tan simple y tan complejo a la vez.
En lo que quedaba del primer tiempo la academia se floreó y pudo haber marcado el tercero.
El segundo tiempo fue diferente, All Boys se adelantó en el campo, y Racing ya no estuvo tan preciso y compenetrado como en el primero. Tal es así que a los 5 minutos de esa segunda etapa llegó el descuento de los de Romero, mediante un tiro de Sanchez de afuera del área que se coló contra el palo izquierdo del Chino Saja.
A partir de ahí, All Boys emparejó el partido, y hasta lo pudo haber empatado. No fue bueno el desempeño de Racing en ese segundo tiempo. El alivio recién pudo llegar a los 42 minutos cuando Villar, luego de un rebote en un defensor, pudo marcar el 3 a 1 definitivo, para cerrar el partido.
Hay que hacer notar que otra vez Centurión fue víctima de faltas alevosas que no son sancionadas, como el terrible pisotón de Ahumada que no fue castigado ni siquiera con amarilla. Esperemos que para el próximo torneo se pueda solucionar este problema. Yo no pido protección especial, sino, tan solo, que sancionen como corresponde, ya que en lo que va del torneo, por lo menos Cubero, Echeverría y Ahumada se tendrían que haber ido expulsados por los alevosos golpes que le dieron al pibe.
Falta una fecha para llegar al final del torneo. Esperemos que sea con 35 puntos, lo que redondearía una campaña muy buena. Sería la frutilla del postre.
El último partido es frente a Unión en Santa Fé. Todavía no está definida ni la fecha, ni el horario. De todas maneras, como siempre… Allí estaremos, abrazo Racinguista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario