Décimo séptima fecha. Recibimos a Colón de Santa Fe en el cilindro de Avellaneda, en uno de esos partidos que solo sirven para sumar puntos de cara a la temporada entrante.
Nuevamente un campeonato que va llegando a su fin y que no lo encuentra al Racing Club entre los puestos de vanguardia. Teniendo en cuenta que el promedio de la temporada entrante, si bien no va a ser acuciante como el de otros equipos de la zona, no va a ser lo suficientemente holgado como para estar tranquilos, es fundamental sumar la mayor cantidad de puntos posibles en el tramo final del torneo. Anoche podríamos haber anotado tres en esa tabla maldita, una sumatoria de errores (no manejar bien la pelota en el mediocampo, no liquidar el partido cuando se pudo, distracciones defensivas y una –raramente- mala intervención del chino), hicieron que apuntemos solo uno. Una pena, porque estuvimos a tres minutos de anotar tres.
La academia dominó el partido durante el primer tiempo. La defensa, que contó con un buen trabajo de los marcadores centrales, no sufrió grandes sobresaltos. En el medio Zuculini recuperó mucho, pero tiene dificultades en la entrega del balón. Su compañero en la zona media del juego fue Aued, quien tuvo un aceptable primer tiempo, pero luego fue decayendo en la segunda mitad. Giovanni Moreno volvió a ubicarse en la derecha del mediocampo, sobretodo cuando el equipo retrocedía, para luego posicionarse como “enganche” cuando los de celeste y blanco tenían la pelota.
Desde esa posición llegó el primer tanto del partido a los 11 minutos de esa primera etapa. Viola arrancó la jugada por izquierda, tocó al medio, el despeje defectuoso de un defensor de Colón cayó en los pies de Moreno, quien con un toque exquisito dejó al juvenil delantero surgido de la cantera académica mano a mano con el arquero rival. Valentín Viola no perdonó y acomodó la pelota junto al palo izquierdo de Pozo.
A partir del gol Racing “trabajó” el partido con criterio, sin demostrar un dominio del balón, pero sin mostrar fisuras en defensa tampoco.
El segundo tiempo fue distinto. Los de Zubeldía se pararon unos metros más atrás y cedieron el dominio del juego a los de Sensini. Hasta los 44 del segundo tiempo era negocio, ya que los jugadores de Colón no mostraron un gran potencial ofensivo como para aspirar a empatar el juego.
A los 16 minutos ingresó LLuy por Fariña, quien hizo un muy mal partido, con el objetivo de formar dos líneas de cuatro, dejando a Moreno y a Viola de punta.
Racing esperaba, muy atrás a mi gusto, cedía terreno y pelota, y apostaba al vértigo de Viola y Castro para liquidar el encuentro.
De hecho, los dirigidos por Zubeldía contaron con un par de situaciones como para liquidar el match, pero la impericia de Castro, quien tuvo el segundo gol en sus pies dos veces, pero en ambas situaciones resolvió mal la jugada, hizo que el juego quedara abierto hasta el final.
A los 28 de la segunda etapa Aued, quien hasta ese momento venía siendo un buen complemento de Zuculini, pidió el cambio. Como no tenía ningún volante de contención entre los relevos, el blondo DT optó por mandar a la cancha a Patricio Toranzo. La lógica hubiese sido que el volante surgido de River manejara los tiempos del partido en los 17 minutos que restaban, que tuviera la pelota, que la hiciera circular con criterio, y de ser posible que recuperara algún que otro balón que anduviere perdido por el medio del campo de juego. Como era de esperar, nada de esto ocurrió. Toranzo no quitó una pelota. Toranzo no manejó los tiempos del partido. Toranzo no distribuyó con discreción. Toranzo no le dio una pelota a un compañero (salvo uno o dos toques cortitos con Moreno). Toranzo no puede jugar más en Racing. Porque no se compromete. Porque no quiere jugar en Racing. Porque no le interesa jugar en Racing. Pues bien, que siga los pasos de Litch. Al banco. Y del banco a la reserva. Y de la reserva a otro club que este interesado en contar con sus servicios. Pero por respeto al club, a sus compañeros y a los hinchas, que Toranzo no juegue más en Racing.
A los 42 ingresó Santander por Moreno.
Y así llegamos a los 44 minutos de esa segunda etapa. Mugni apareció en tres cuartos de cancha. Metió la pelota en cortada al área a espaldas de Martínez, Higuaín se metió entre éste y Cáceres, y definió fuerte entre las piernas de Saja, quien quizás pudo haber evitado el gol, pero bueno ¿Qué más le podemos pedir al Chino? Uno a uno y a dormir, los errores que cometimos durante todo el campeonato se repitieron y nos dejaron con dos puntos menos.
A mejorar, ya no sirve lamentarse.
El siguiente partido es el próximo domingo a las 17.00 hs. frente a Atlético de Rafaela, en la Provincia de Santa Fe.
Allí estaremos, abrazo Racinguista.
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