Quinta fecha. Visitamos a San Martín de San Juan en su estadio. Un rival que está complicado en la lucha por mantener la categoría, lucha que mantendrá cabeza a cabeza junto con nuestro vecino en desgracia, hasta el final del torneo. Nosotros necesitábamos ganar sí o sí para no volver a ser meros espectadores de este certamen. Y ganamos. No es que el triunfo nos meta en la pelea por el título, pero una nueva derrota nos hubiese dejado sin ningún tipo de aspiración al mismo.
El técnico mantuvo la base del partido anterior, realizó un solo cambio -Cahais por Migliónico-, ergo, los once que salieron al campo en la noche cuyana fueron: Saja; Pillud, Ortiz, Cahais y Garcia; Zuculini, Pelletieri, Bolatti, De Paul; Camoranesi y Vietto.
Racing hizo un muy buen partido, cierto que contra un rival netamente inferior en cuanto a calidad de jugadores. El técnico dijo en la semana que había que retomar el eje del equipo, y que la mejor forma de hacerlo era buscando en las virtudes que supieron destacar a este plantel en el torneo anterior, es decir, consolidarse en el medio y la defensa, ser un equipo sólido y fuerte.
Eso es lo que mostró Racing el sábado. Solidez en defensa y fortaleza en el medio. La defensa no pasó mayores sobresaltos, a excepción de Ortiz, quien en más de una oportunidad se vio con serias dificultades para frenar al gurí Garcia. El delantero ganaba la espalda de Pillud y encaraba mano a mano al central derecho.
El mediocampo de Racing fue la clave para ganar el partido, los dos jugadores que se pararon como “externos” (Zuculini y De Paul), aunque ninguno de los dos lo sea por naturaleza, hicieron un partidazo. Una clara muestra de esto fue el primer gol. Camoranesi recibió por el medio, hizo la pausa y tocó para De Paul que desbordó por izquierda, el juvenil levantó la cabeza y jugó el balón al medio del área para que Zuculini, entrando como centro delantero, empuje la redonda al fondo del arco. Previo a esto, la academia había hecho una jugada elaborada muy prolija, con quince toques incluidos. Golazo. Lo bien que jugó Zuculini. Se paró de ocho, cubrió la banda, apareció por sorpresa, fue opción, hizo el primer gol, dio el pase del segundo. Noche fantástica de un jugador que es tan hincha como nosotros. El de un lado del alambre, y nosotros del otro. Todos sintiendo lo mismo.
De Paul fue otro que hizo un partidazo. Con dos partidos en primera tiene el orden táctico que muchos jugadores no pueden conseguir después de cinco años jugando al futbol. De Paul es un enganche que colabora con los mediocampistas, se tira al costado, le da una mano al lateral. Por el momento le está tocando cubrir la banda izquierda, y lo está haciendo a la perfección.
Para completar el tridente no hay que olvidarse de Vietto. Delantero de los buenos, de los muy buenos. Rápido, habilidoso, inteligente, le pega fuerte, hace goles, genera espacios, participa en todas las jugadas de ataque. Es un fenómeno. Hizo el segundo, como dijimos, luego de un pase de Zuculini. El tercer gol fue un bombazo de De Paul de treinta metros que pegó en el palo derecho del arquero y se metió. Otro golazo.
¿Se imaginan un equipo con Centurión, Fariña, De Paul y Vietto? Qué lindo sería ¿no? Se especula con que el Caco podría volver en la fecha catorce. Habrá que ver…
Cuando se habla de estos chicos no hay que olvidarse del responsable de que estén jugando en la primera división. Si bien se reconoce y valoriza el trabajo que se hace en inferiores para que estos chicos aprendan conceptos, perfeccionen la técnica, conozcan de táctica y se formen como jugadores y personas, el principal responsable de que estén jugando en primera es Luís Zubledía. Zubeldía es el que decide si estos chicos van a jugar en el predio Tita el sábado o en el cilindro el domingo.
Este es un técnico que sabe hacer rendir a los jugadores. Que los protege, los cuida, les quita responsabilidades, no los quema. Este técnico engorda las arcas del club. Cuando él llegó, ninguno de estos chicos era tenido en cuenta. Centurión nunca había entrenado en primera y se manejaba la opción de dejarlo libre. Fariña había tenido oportunidades pero nunca había rendido (se especulaba con darlo a préstamo). Vietto había jugado pocos minutos. De Paul ni hablar. Zuculini no era tenido en cuenta, llevaba dos años y medio con el plantel de primera, pero no era titular y tenía pocas chances. Hizo debutar a Saveljich, Galanternik y García.
Como todo técnico, se puede coincidir o no con la forma en que se plantean los partidos, con los cambios que se hacen en el partido mismo, con los nombres de los titulares, pero hay algo en Zubeldía que es indiscutible. La capitalización del equipo. ¿Cuánto valen Zuculini, De Paul, Fariña, Vietto y Centurión? Me hablarán de resultados. Este técnico sacó 33 puntos en el torneo Inicial 2012 (la mejor marca de los últimos 22 torneos, sí VEINTIDOS -u once años, como más les guste-. Y llegó a la final de la Copa Argentina 2012 (la perdió, es verdad, pero yo sigo prefiriendo jugar la final, que quedar afuera en 16avos)
Este equipo perdió partidos claves, es cierto. A mi entender la antedicha final de la copa, y el tan mentado último clásico de la fecha tres. Algunos agregarán la serie con Colón de la Sudamericana 2012 (yo no creo que se deba tener en cuenta, ya que Racing no contaba con el plantel necesario -en cantidad de jugadores- para afrontar los dos torneos, y era primordial sacar una buena cantidad de puntos en el Inicial 2012). Ahora bien, luego de esos dos golpes (tres, si se quiere), el final siempre fue el mismo: el equipo se levantó, mostró carácter, y gano. No es lo mismo perder el clásico y después cuatro partidos más, que solo perder el clásico. No es lo mismo perder la final de la copa, que perder la final de la copa y al toque tres partidos más. No perdamos la capacidad de abstracción, no nos olvidemos lo caro que pagábamos las derrotas en el pasado. Zubeldía nos enseñó a pagar los errores con tres puntos. No con quince. Yo no me olvido la época en que perder un partido importante era el inicio de la catástrofe. Ya no tiene que ser así. Tenemos que entender que el resultado de un partido no puede ser el termómetro que marque los tiempos de un club tan grande como Racing. Yo también me quedé muy caliente con el clásico, pero no podemos detenernos ahí, hay que seguir, por grandeza y por historia, hay que hacerse más grande cada día. Hay que entender que ya pasó, no se va a jugar de vuelta, ni tampoco termino el campeonato. Hay ganar, ganar y ganar. No nos salgamos del camino. Estamos haciendo las cosas bien, no cambiemos. Mantengamos lo bueno que se hizo. La manera de mejorarlo es con Zubledía. Un técnico hecho para la medida de este Racing.
El próximo partido es el domingo a las 18.10 Hs., frente a Belgrano de Córdoba, en el cilindro de Avellaneda, hay que ganar para prenderse arriba. Allí estaremos. Abrazo racinguista.
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