Cuarta fecha. Recibimos al puntero Lanús en el cilindro. Todavía dura la bronca por el poco compromiso demostrado por los jugadores en el partido más importante del año. El clima en las tribunas era tenso. No hay triunfo que tape el enojo. El técnico y los jugadores lo saben.
Es importante que los hinchas hagamos saber el descontento. Pero también es importante levantarse. Este equipo ya sufrió cachetazos y supo rehacerse. Si nos quedamos anclados en el partido que se perdió contra el vecino en desgracia, no vamos a poder mirar para adelante.
Hay que dar vuelta la página y empezar a escribir el capítulo que diga “Torneo Final 2013”. Empecemos de vuelta, estamos a tiempo de hacer un campeonato digno. Sentarse en la falta de actitud del clásico va a generar descontento, malestar, reproches, y lo más probable es que el equipo se caiga y la situación termine en una campaña de 20 puntos, hay que cambiar la situación, hay que apuntar a estar en lote de arriba. Y se puede.
Dejé pasar varios días desde el partido con Lanús para poder hacer el análisis con mayor objetividad. La realidad es que el equipo mostró una imagen diferente a la dejada en el partido anterior (es verdad que no hacía falta mucho para superar esa pálida actuación)
La academia salió a la cancha con Saja en el arco, la línea de cuatro estuvo compuesta por Pillud, Ortíz, Migliónico y Garcia, en el mediocampo estuvieron Zuculini, Bolatti y Pelletieri, De Paul jugó como volante por la izquierda, Camoranesi se paró de “mediapunta”, y Vietto fue el único delantero del equipo.
Prima facie parecía un equipo mezquino, y así lo fue. Hay que entender que enfrente estaba Lanús, puntero del campeonato, con puntaje ideal, nueve puntos sobre nueve posibles, cero goles en contra y ocho a favor. Lanús juega bien, tiene una defensa firme, volantes que rotan permanentemente y ocupan muy bien sus posiciones, y tres delanteros de categoría que pueden lastimar en cualquier momento.
Racing no hizo mal las cosas, le cortó los caminos al rival, paró el “triple cinco” en la línea de la mitad de la cancha, cosa que el terreno para jugar de Lanús se achique y no pueda generar espacios con facilidad. En la faz defensiva la academia cumplió, en parte gracias al trabajo de Migliónico, defensor central que sabe pararse bien y maneja muy bien los tiempos, quien no es titular por el buen nivel que viene teniendo Cahais en la zaga, y porque Ortiz es un estandarte de este equipo. Podemos estar tranquilos con los centrales que tenemos.
En el mediocampo se hizo bien el trabajo de recuperación, pero a la hora de la generación de juego, Racing sigue teniendo una cuenta pendiente. Zuculini se paró bien de ocho, recuperó mucho, pero tiene grandes problemas a la hora de la entrega del balón. De todo modos es fundamental por lo que contagia, tendría que haber sido titular frente al equipo de los Grondona.
Es para destacar el nivel de De Paul. El juvenil es un enganche nato, elegante, inteligente. Pero lo llamativo fue la corrección táctica que demostró. Si bien no es un jugador de ida y vuelta, cubrió muy bien el carril izquierdo, se ubicó bien, le dio una mano a Garcia en la marca y se mostró concentrado los noventa minutos.
En ofensiva Racing mostró poco y nada, recién pudo levantar un poco el nivel cuando entro Fariña. Luís le da verticalidad al equipo, con su ingreso Racing gana velocidad y revulsión en los últimos cuarenta metros. También ingresaron en el segundo tiempo Perez Guedes y LLuy.
Si bien no hizo un buen partido, la academia se mostró solidario e inteligente, dos virtudes que ni asomaron en el partido anterior.
El rival de la próxima fecha es San Martín de San Juan. Escuché varios comentarios viles y cobardes al respecto de este partido. Solo quiero decir que Racing es grande. El primer gigante del país, y tiene que salir a ganar siempre, en todos lados, en cualquier circunstancia y contra cualquier rival.
Lo dicho, el próximo partido es el sábado a las 20.00 Hs., frente a San Martín de San Juan, en la provincia cuyana. Allí estaremos. Abrazo racinguista.
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