Primer y único equipo Argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

Primer y único equipo Argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos
Primer y único equipo argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

miércoles, 22 de mayo de 2013

Desorden generalizado y show de imprecisiones

Décimo cuarta fecha. Visitamos a Arsenal de Sarandí en su estadio. La academia brindó otro concierto de imprecisiones, desorden y errores conceptuales. La actuación de los dirigidos por Zubeldía fue espantosa desde principio a fin. De mitad de cancha hacia adelante la academia no brindó absolutamente nada. Bolatti no se hizo eje en ningún momento, no distribuyó con criterio y mucho menos aportó en defensa, se lo nota displicente, poco comprometido, desganado. Fariña hizo lo que otrora hacían Lugüercio y Hauche, chocar y chocar contra los defensores. Este es un juego de equipo Fariña, es imposible jugar solo. No pudo sacarse un rival de encima en los noventas minutos. Y las pocas veces que pudo, en lugar de tocar e ir a buscar, intenta gambetear otro rival y la pierde. Fariña no sos Messi. Ni siquiera Maxi Moralez. Toca, por favor, dale un pase a un compañero. El partido de Rodrigo De Paul fue el más flojo desde que está en primera, pero en este caso es más entendible, ya que tiene apenas 18 años y tan solo 10 partidos en la máxima categoría. Es normal que tenga un mal partido. Cámpora estuvo perdido todo el juego, apareció en cualquier lado menos en el área rival, que es donde tiene que estar. Corvalán hizo mal hasta los laterales. Ortiz cada vez ofrece menos garantías. Los únicos que se salvaron de la desaprobación generalizada fueron Saja, que le sacó una pelota increíble a Carbonero con los pies, Pelletieri que de a poco va levantando su nivel, y Cahais, cuyo único error fue la falta previa al gol de Arsenal.
La academia salió a la cancha con Saja; Pillud, Ortiz, Cahais y Corvalán; Zuculini, Pelletieri, Bolatti, De Paul; Fariña y Cámpora.
No hay mucho para decir del partido, ya que la academia ofreció muy poco. Arsenal tampoco regala lindos partidos de fútbol para ver. Hace lo de siempre. Dos líneas de cuatro bien marcadas. Una defensa ordenada. Un doble cinco que maneja el juego, recupera y toca para los costados. Cuando ataca no se desordena, siempre deja seis jugadores en campo propio, por lo cual es prácticamente imposible agarrarlo mal parado o desprevenido atrás. No necesita retroceder bien, porque ni siquiera se desordena para atacar. La fórmula le resulta efectiva. Clasifica a los torneos internacionales, casi siempre está entre los primeros diez del torneo. Generalmente supera los 50 puntos por temporada y casi nunca tiene problemas con el promedio del descenso. Un equipo austero para atacar, pero bien parado, con oficio, conoce sus limitaciones, y las respeta. Achica el margen de error y maximiza sus virtudes. Así fue como nos ganó uno a cero con un gol de pelota parada (el resultado pudo haber sido más abultado, de no ser por un par de intervenciones magistrales del chino Saja).
El gol llegó a los 2 minutos de la segunda etapa. De pelota parada, luego de un tiro libre desde la izquierda, durmieron las marcas y Aguirre le ganó de cabeza a su marcador, que aparentemente era Fariña. Digo aparentemente porque ni lo molestó en el salto, siquiera lo encimó.
A los tres minutos ingresó Centurión por Bolatti, quien se retiró con una molestia física. Ya desde ese momento la academia dejó la impresión de que bajo ningún aspecto modificaría el resultado del partido. Con el correr de los minutos el desconcierto fue cada vez mayor. Zubeldía mandó a la cancha al pibe Martínez por Fariña a los 29 y a Colombini por Corvalán a los 35. Los cambios sólo acentuaron el desorden. Fue muy pobre lo de Racing.
Respecto de los chicos que se están mandando a la cancha, si bien es positivo porque puede capitalizar al club en gran medida, se debe tener criterio y mesura. No se puede terminar jugando un partido con cuatro o cinco chicos de veinte años, menos frente a un equipo que tiene oficio. De esta forma lo único que se logra es quemar a los juveniles. Cuando empezaron a jugar Centurión y Vietto, eran dos chicos en un equipo de grandes. Hoy el plantel es diferente. Hay muchos chicos que tiene muy pocos partidos y de los grandes, sólo Saja, Cahais y Pelletieri están a la altura de las circunstancias. El resto están dando pena.
Esperemos que el técnico sepa regular el ingreso de los más chicos y no los mande a la boca del lobo en estos cinco partidos que restan. Está bien que jueguen. Pero de a poco y dentro de una estructura que los sepa contener. Es preferible que la gente insulte a Bolatti (para mi va a seguir siendo un crack, pero se va en dos meses y a Racing no le queda nada) o a Cámpora y no que se la agarre con De Paul o Rolheiser, por citar un par de ejemplos.
Esperemos sacar los puntos que sean necesarios para clasificar a la Copa Sudamericana y terminar el torneo dejando una imagen un poco más digna que la mostrada el viernes en Sarandí.
El próximo partido será frente a Godoy Cruz, el próximo domingo a las 16.00 hs., en el cilindro de Avellaneda. Allí estaremos. Abrazo racinguista.
               

No hay comentarios:

Publicar un comentario