Primer y único equipo Argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

Primer y único equipo Argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos
Primer y único equipo argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

miércoles, 12 de junio de 2013

De fantasmas y gambetas

Décimo séptima fecha. Recibimos a un alicaído Boca, penúltimo en la tabla de posiciones, en el cilindro de Avellaneda. El momento que atravesaba el plantel, tanto como la situación del técnico, quien aún no tiene definida su continuidad, prácticamente obligaban a conseguir una victoria para que todo no se desmadre. Sabemos lo que pasa en Racing cuando empezamos con incertidumbres, rencillas internas, vedetismo y fuego cruzado. Ese coctel generalmente termina con el equipo penando por mantener la categoría. Había que ganar para mantener los pies sobre la tierra, recuperar la calma, analizar la situación con tranquilidad, y resolver lo mejor para el futuro de la academia.
El clima en la previa era de fiesta. La academia ya nos tiene acostumbrados al clima festivo, más cuando vamos a enfrentarnos a un clásico rival, pero esta vez había un condimento extra. Sí, a esta altura podemos decirlo: el vecino con bajo contenido de azúcar en sangre, está prácticamente condenado a jugar la próxima temporada en una de las divisionales de ascenso del futbol argentino. Parece que ese fantasma con el que nos vienen corriendo hace treinta años se les volvió en contra. Tanto que los persigue por todos lados. Su situación todavía no está definida y no es bueno hablar antes de tiempo. De todas maneras hay algo que sí es seguro. Sufrieron. Sufrieron mucho, tienen mucho miedo y mucha angustia. Y ese estado, se les va a extender una semana más. Y quizás, un año más.
Volvamos al partido del domingo. Fue un partido que deja para el análisis mucho más de lo que se pudo ver en cancha. De movida nos muestra un equipo que representa el pasado, la gloria que fue, el técnico que supo ganar, el dolor de ya no ser... y del otro lado un equipo muy joven, muy nuevo, desde el técnico que se sienta en el banco, pasando por los jugadores, hasta el presidente y el manager, el vigor, la esperanza y los sueños de la juventud. De un lado la gloría que se fue, del otro, la gloria por venir.
La academia salió a la cancha con Saja en el arco, una línea de cuatro defensores conformada por Pillud, Ortiz, Cahais y Corvalán; en el doble cinco estuvieron Pelletieri y Zuculini; delante de ellos tres mediocampistas ofensivos, De Paul, Fariña y Centurión; y en la delantera, el crack, la pepita de oro, Luciano Vietto.
El equipo hizo un partidazo. Los centrales estuvieron seguros y no permitieron que el rival tuviera una sola jugada de peligro. En la contención Pelletieri se lució, el pulpo hizo uno de los mejores partidos desde que está en la academia. Así lo quiero. Este es el Pelle que le sirve a Racing. Zuculini no desentonó. Es el ladero ideal para Pelletieri. Entre los dos pueden llegar a conformar un mediocampo de temer. Y los chicos de arriba volaron. Volvimos a ver ese equipo lleno de frescura y desfachatez que los rivales no pueden parar. Un juego muy similar al que ya había mostrado la academia a fines del año pasado. No está de más aclarar que es la primera vez que el técnico tiene a todos los chicos a disposición (vale recordar que el caco Centurión se perdió los primeros 13 partidos a raíz de una intervención quirúrgica a la cual fue sometido, y justo cuando volvió tuvieron que operar a Vietto de una hernia inguinal. Asimismo Fariña ha sufrido inconvenientes físicos)
El rival no es el Boca que supo ser en el pasado. De aquel equipo que conquistó la gloria solo quedan algunos apellidos, que a esta altura son sólo cáscaras vacías. Lo del técnico es penoso. De multiganador en el pasado, a dar lástima en el presente. En un momento del partido, cuando las gambetas y pisadas de Centurión no paraban de hacer crujir las caderas de Somoza, Ledesma y compañía, este señor mayor, encorvado, ya casi senil, le pidió a sus dirigidos que peguen. Si, parece increíble, en este futbol tan profesional, en el que todos nos quejamos de la violencia, el técnico mejor pago del país, le pidió a sus dirigidos, lisa y llanamente, que golpeen a los rivales. ¿Con que objeto? ¿Lastimar a un colega? Qué triste caer tan bajo. Yo me acuerdo del caño de Riquelme a Yepes, y como amante del futbol que soy, lo disfruté. Qué pena que este señor, que supo verse beneficiado de un jugador que demostraba belleza con la pelota en los pies, hoy no pueda disfrutar la belleza en los pies de otro. Quizás la impotencia, al verse anteúltimo en la tabla de posiciones, o al ver que su equipo no juega a nada, que no puede hilvanar una jugada de gol, lo lleven a tener este tipo de reacciones miserables y violentas. Será por estas cosas que este señor, que ha ganado tanto, no tiene ningún tipo de reconocimiento en el fútbol local, sólo es querido por la gente de su club (por ahora, habrá que ver qué pasa con ese cariño si sigue por este camino).
Volviendo al partido, la academia ganó dos a cero. Fue superior durante todo el encuentro. Se empezó a hacer dueño del juego desde la firmeza de sus dos centrales y el excelente trabajo que hicieron Pelletieri y Zuculini en el mediocampo. Cuando los mediocampistas centrales recuperan y tocan rápido con Centurión y Fariña, el equipo vuela. Todavía le falta muchísimo a los dos en la definición. Muchas veces se nublan cuando tienen que resolver. Ninguno de los dos, la mayoría de las veces, resuelve acertadamente. Si mejoran este aspecto le pueden brindar mucho al equipo, de otra manera, el vértigo que generan no se puede aprovechar.   
El primer gol llegó a los 21 minutos de la primera etapa. Luego de un corner, Burdisso en contra de su propia vall,a puso el uno a cero parcial para la academia. A los dos minutos del segundo tiempo el Chino Saja, de penal, marcó el dos a cero que a la postre sería definitivo.
Se ganó un clásico, que por las circunstancias, la gente disfrutó mucho. Ahora quedan seis puntos en juego que hay que ganar para poder terminar una campaña con más de 60 puntos, por primera vez en once años.
Lamentablemente, por decisión de la AFA, a raíz de los incidentes ocurridos en el Estadio Único de La Plata en el encuentro entre Estudiantes y Lanús, donde falleció un hincha del conjunto granate, no podrán concurrir visitantes a los estadios, en lo que resta del torneo. Es por eso que no podremos concurrir. El partido será en Floresta, frente All Boys, el próximo domingo a las 16.00 hs. Abrazo racinguista
               

No hay comentarios:

Publicar un comentario