Séptima fecha. Recibimos
a Boca Juniors en el cilindro de Avellaneda, con un marco de público
impactante, que no se condice para nada con la campaña que está sosteniendo la
academia, los jugadores, al igual que en los últimos tres partidos, volvieron a
mostrar una imagen deslucida.
Este equipo, nuevamente,
se hizo amigo de la derrota. Al igual que en el torneo pasado, la derrota es el
resultado más frecuente en el marcador de los partidos de Racing. Una tras
otra, se acumulan y nos castigan, y ellos ahí, impávidos, con miedo de atacar,
sin entregarse, dudando, atentos al boliche de moda, de fiesta en fiesta,
preocupados más por hacerse millonarios en el menor tiempo posible, que en ser
un deportista de élite, que se brinde, que se entregue, que de su vida, no ya
por él club, por el juego mismo. Yo puedo entender que despotrique contra su
trabajo un operario de una fábrica, que se levanta a las 5 de la mañana, viaja
dos horas en tren y colectivo y se pasa después, diez, doce horas, repitiendo
movimientos en una máquina, pero que estos pibes no se tomen enserio su
trabajo, que es un deporte, un juego, es inadmisible. No puede ser que
desprecien su tarea, ya ni siquiera me detengo en la camiseta, a muchos de
estos pibes, ni siquiera les importa el fútbol. La carencia de carácter de este
equipo es altamente alarmante, pierde un partido y después lo siguen otros
cinco, le hacen un gol y uno ya sabe que le hacen otro. El goleador es el
arquero. Los delanteros no conocen el área rival, nunca han entrado.
Los once que alineó
mostaza para salir a la cancha fueron: Saja; Quiles, Saveljich, Cahais y
Corvalán; Zuculini, Cerro, Campi, De Paul; Hauche y Viola.
La academia mantuvo la
apatía que venía demostrando a lo largo de las últimas fechas, se volvió a
mostrar como un equipo desordenado, impreciso, que carece de creación y juego
ofensivo. Lo mejor que había mostrado en el verano y en el primer partido del
torneo frente a Colón, que era la presión en tres cuartos para recuperar rápido
la pelota, se esfumó por completo, ya no existe. Este equipo ya no presiona ni
en la mitad, simplemente, espera.
Los errores, que empiezan
desde el banco de suplentes, se multiplican en el campo de juego. Es
inadmisible que Quiles haya vuelto a jugar en Racing. Es un desastre, no marca,
no tiene proyección, no tiene conceptos, la manera en que lo pasan en el primer
gol, es de jugador amateur. El otro lateral no es mucho más. Los centrales están
pasando un mal momento también. Los mediocampistas centrales no recuperan,
hasta Zuculini esta flojo. Cerro, que había sido el distribuidor contra All
Boys, ya no se hizo cargo de la salida. El encargado del primer pase fue Campi,
el jugador menos dotado técnicamente de este plantel, y eso sí, claramente, es
un error del técnico. No se puede hacer cargo de la pelota un jugador que no
puede dar un pase a 10 metros.
De Paul hace una bien y
tres mal. Es cierto que pide la pelota y se hace cargo, pero carece de
panorama. Él sólo, no se puede poner el equipo al hombro. Sus mejores momentos
se dan cuando está en cancha Camoranesi, un jugador de 37 años, que está en el
ocaso de su carrera, es el único que puede llegar a ser la manija de éste
equipo. Los delanteros, que de por sí no son goleadores, están cada vez más
lejos del arco.
El primer gol del partido
llegó a los 28 minutos de la primera parte. Racing retrocedió mal, Zuculini y
Quiles quedaron pagando, Insúa desbordó y tiró un centro atrás para que Sanchez
Miño, solo, fusilara al Chino Saja y dejara en evidencia a toda la defensa
local.
Racing se fue al descanso
completamente desconcertado. A los 6 minutos del segundo tiempo ingresó
Camoranesi por Cerro, quien se desgarró y se perderá, al menos, los próximos
dos partidos. El ingreso de Camora le cambió la cara a la academia, ordenó el
equipo y lo hizo más profundo. Racing se empezó a imponer en el juego y la
remontada parecía posible. Lo tuvo Cahais primero, con un muy buen cabezazo de
pique al suelo, que Orión alcanzó a manotear con lo justo, en el rebote, Vietto
(ingresó a los 8 minutos por Viola) sólo, estrelló un cabezazo contra el palo.
A los 22 minutos el cata
Díaz lo agarró a Saveljich en el área y el árbitro Trucco pitó el penal. El
chino Saja transformó el penal en gol y la remontada parecía posible. Pero no,
este Racing no se cree ni a sí mismo. En lugar de aprovechar el envión anímico
que significó el empate, e ir con todo por la hazaña, se volvió a dormir en
defensa. A los 30 minutos Giglitti entró al área, remató sin marca, el chino
Saja dejó el rebote cortito, y Erbes marcó el dos a uno definitivo.
Otra vez la derrota nos
golpea en la cara. Otra vez la mala racha que no se termina. Otra vez la
calculadora. Los agoreros de siempre nos ven en otra categoría y ya piden
cambio de plantel entero, cambio de técnico y cambio de autoridades. Yo no. Sí
o sí hay que esperar hasta Junio. Ahora no se puede hacer nada, los errores ya
se cometieron, lo que te va a salvar o a condenar se juega en estas doce
fechas, y lo tenés que hacer con este equipo, no te queda otra. Por eso, lo que
hay que cambiar es la cabeza. Hay que jugar a morir, la gente, los dirigentes,
el técnico y todos y cada uno de los jugadores tienen que tener en mente lo
mismo: a morir por estos 36 puntos, es lo único que importa. Ningún agitador
con ínfulas de próximo presidente va a torcer la cuestión ahora. Los que te
salvan o condenan, hoy, son los que están, los de afuera, al menos por ahora,
colaboren, aunque más no sea, con apoyo y silencio. Para las elecciones falta,
para el cambio de jugadores, también. Cambiar el técnico ahora, sería otra
locura, que nos puede llegar a hacer perder 3 o 4 partidos que serían los de la
condena definitiva. Apoyo y paciencia, en junio decidimos.
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