Primer y único equipo Argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

Primer y único equipo Argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos
Primer y único equipo argentino en ganar siete torneos nacionales consecutivos

lunes, 30 de septiembre de 2013

Franca decadencia

Novena fecha. Visitamos a Belgrano en el estadio Mario Alberto Kempes de la Capital Cordobesa. ¿Cómo analizar un partido de un equipo que perdió siete partidos de nueve, y empató los dos restantes? ¿Cómo analizar a un plantel que tiene 17 goles en contra y sólo 3 a favor? ¿Qué se puede decir de un club que elige a un presidente “títere” que no puede siquiera cumplir ese rol? ¿Qué se puede analizar cuando se arma un plantel para un año, unos días después se dejan ir a dos de las principales figuras, y al mes se despide al técnico y al mánager? Son muchas preguntas sin respuestas. Está todo dado vuelta. La intención no es buscar culpables, de hecho, cuando se vota, en parte, lo somos todos.

Del partido no hay mucho para decir. Belgrano fue superior. Ganó bien. La academia sólo pudo oponer resistencia durante breves pasajes del juego. Los once que salieron a la cancha fueron Saja; Ortíz, Migliónico, Cahaís; Gómez, Battaglia, Pelletieri, Ibañez; De Paul; Vietto y Martínez. La intención del técnico, se presume, fue armar una línea de tres en el fondo, con dos laterales que le den salida permanente, dejando en Battaglia y Pelletieri, la tarea de contención, y en De Paul la creación. Nada de lo planeado le salió. La academia fue un desastre en todos los sectores del campo. Los tres del fondo fueron un flan, descoordinados, desorientados, a destiempo, no se cerraron bien en ningún momento, los laterales se mostraron e intentaron ser salida, pero nunca fueron receptores ya que los centrales revolearon todas las pelotas y los mediocampistas no estuvieron precisos. Pelletieri no puede más. No marca, no recupera una pelota, en la entrega es un desastre, Battaglia estuvo un poco más fino con la pelota en los pies, pero igual de flojo en la recuperación. Lo De Paul es muy poco. No es conductor. No tiene panorama, es impreciso, no conduce, no tiene pase, no tiene casi nada de lo que un enganche debe tener. Sólo cuenta con buena pegada de afuera del área, nada más que eso. Esto no alcanza para ser él “10” de Racing, si De Paul es la única opción, prefiero jugar sin enganche. De hecho, el juvenil ha rendido mucho más como mediocampista por afuera, que fue el puesto en el que lo ponía Zubeldía que como “enlace”. Los delanteros no aportaron nada, ni Vietto, ni Roger, ni Hauche cuando entró.

Los goles de Belgrano los hicieron César Pereyra a los 29 del primer tiempo y a los 33 del segundo y Carlos Bueno a los 41 de la etapa final.

Racing fue un desastre. Parecía un equipo amateur. La defensa es insegura al mango, el mediocampo no existe, el conductor no es tal, los delanteros no hacen nada, amén de que la pelota les llega poco y mal, no generan una sola situación.

Pasamos de ser un equipo sólido que jugaba mal, a uno desordenado, inseguro y que juega peor. El fútbol de hoy es muy profesional y se la hace pagar muy caro a los desprolijos, a los que hacen las cosas mal, a los que improvisan. Ya ningún club serio cambia las directivas en la mitad de un torneo. Aca cambiamos jugadores (se fueron Fariña y Centurión y no se reemplazó a ninguno de los dos) técnico, mánager y hasta dirigentes (se acaban de formalizar las renuncias de Cogorno y Molina). Una locura. ¿Qué tiene de diferente Belgrano con Racing? (no cito el caso de Arsenal por razones obvias). La previsibilidad. Belgrano mantiene el plantel siempre (sólo cambia dos o tres titulares), mantiene el técnico, y la forma de jugar es la misma desde que subió a primera. Están convencidos. Con poco le alanza. No tiene problemas de promedio, clasifica a las copas y en cualquier momento mete un batacazo. Ya ni siquiera tomo en cuenta los casos de Lanús y Vélez, porque nos llevan años de ventaja. Cambian poco y de a poco. Es increíble que, con muchísimos más recursos, no podamos hacer algo digno.

Racing se rehízo de las cenizas. Pasamos momentos gravísimos, mucho peores que el actual. Casi nos fundimos, quebramos, nos gerenciaron, jugamos una promoción. Pudimos salir a flote. Y no aprendimos nada. Justo cuando estábamos a un paso de lograr la tan ansiada estabilidad, tiramos todo a la mierda.

Y todo esto por caprichos personales, falta de profesionalismo, e imprevisión. Ya lo dijimos en la columna anterior, pero vale repetirlo, lo de Zubeldía fue un error grande como el cilindro. Lo echaron por perder tres partidos. Y encima lo hicieron en el medio de una serie de copa. Si, en el medio, ni antes de jugarla, ni después de la eliminación, en el medio. Esa paparruchada la vamos a pagar carísima. Si no les gustaba Zubeldía, no le hubiesen renovado contrato. Renovarle, y rescindirle un mes después por perder tres partidos, es el error más grande que cometió la dirigencia de Racing en los últimos cinco años. Y lo vamos a pagar carísimo.

Así estamos, cambiamos el caballo a mitad del río y la correntada nos tiró a la mierda. Quedamos sin técnico, sin mánager, sin dirigentes, con un plantel golpeadísimo, completamente a la deriva. Impera enderezar el rumbo. Ahora, la manija, la tiene Victor Blanco, vicepresidente segundo a cargo de la presidencia hasta diciembre de 2014. Ahora mucho no va a poder hacer. Recién en diciembre se va a ver su capacidad como dirigente. Sólo se pueden traer dos refuerzos, y por las características del plantel, van a tener que ser de élite.   


El próximo partido es el domingo a las 21.15 hs, en el cilindro de Avellaneda, frente a Atlético Rafaela. Allí estaremos.  Abrazo racinguista!  

2 comentarios:

  1. Bien Chompiras! Por fin reconociste que el equipo de Zubeldia no jugaba a nada!

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  2. Siempre dije que no jugaba a nada, el equipo de la temporada pasada fue muy parecido al equipo de Simeone, los dos fueron defensivos, ordenados y rápidos para salir, ninguno de los dos jugó a nada, pero los dos sacaron puntos, es más, Zubeldía sacó 62 puntos que nos van a salvar de un papelón aún más grande del que estamos haciendo...

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